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Con texto fotográfico

"A veces parece que son las mismas fotos las que nos escogen a nosotros" Joan Alvado

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Foto: Joan Alvado
12
NOV 2015
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Interminables jornadas, cierto aislamiento del mundo moderno y pertenencia a una época pasada. Esos son algunos de los tópicos más negativos que suelen asociarse al trabajo en el campo. Pero cuando Joan Alvado descubrió la Escuela de Pastores, una academia que está modernizando, rejuveneciendo y recuperando el oficio, se planteó su trabajo documental con el objetivo de poner fin a los estigmas que planean sobre este oficio. El resultado es una mezcla de fotografías muy atmosféricas -casi oníricas- con otras más realistas y documentales.

Joan Alvado

En 2010 me enteré de la existencia de la Escuela de Pastores de forma totalmente fortuita: daban la oportunidad a jóvenes de formarse, la mayoría de ellos provenientes de entornos urbanos y que querían aprender el oficio de pastor.

Poco después contacté con la gente del Proyecto Grípia -la asociación que organiza la Escuela- y empecé a seguir a algunos de los pastores que atendían al curso. Pasé años conviviendo con esta nueva generación de pastores y aprendiendo el oficio con ellos. Intentaba abarcar distintos puntos geográficos de Cataluña, pero sobre todo distintas tipologías de pastor: de alta montaña, de bosque, de entornos más urbanos…

Lo primero que me llamó la atención al conocer la historia es hasta qué punto el concepto de una escuela de pastores le daba la vuelta a todos los estereotipos negativos o nostálgicos que conocemos en torno a este oficio.

"Intentar revertir las tendencias negativas en el campo es una acción política tan revolucionaria como la que más"

En el mundo rural, como en muchos otros sectores, escuchamos desde hace décadas un discurso monolítico de pensamiento único: las profesiones de agricultor y ganadero son duras, están mal pagadas y no tienen ningún tipo de atractivo para la gente joven. Así que de alguna manera también se da por sentado que son profesiones destinadas a desaparecer.

“Escuela de Pastores” me pareció una buena historia para dar alternativas en positivo a este pensamiento imperante. Además, tenía otros puntos a favor: era una historia bastante desenfadada, que me permitía trabajar en clave local de manera muy cómoda y sin urgencias. Podría haber trabajado más rápido o parar antes, pero seguí fotografiando durante cinco años. A veces bromeo con que es un proyecto de slow photo.

Esta fotografía la tomé en otoño del 2012, en una feria en La Pobleta de Bellveí, en la Vall Fosca. Había una especie de demostración de cómo herrar caballos. Estaba con Gloria, una de las jóvenes estudiantes de la escuela, que entonces hacía las prácticas en la granja de Cals Frares, en Aguiró.

Es curioso, porque eran las 12 del mediodía y las condiciones de luz eran muy duras, y yo en principio nunca habría tomado fotos a esa hora. Pero cuando vi el humo que desprendió el primer casco del caballo al recibir el quemazón de la herradura pensé que podía darse una imagen muy interesante. Y me preparé para no perderme el siguiente casco.

Foto: Joan Alvado
Otras dos fotos del proyecto "Escuela de Pastores" | Foto: Joan Alvado

Con el tiempo esta imagen se ha ido afianzando en cualquier edición que hago del trabajo. Curiosamente, aunque no llegué a interaccionar apenas con el herrero, esta fotografía se ha quedado como parte de la serie final, y es una de las que más suele funcionar en cualquier ámbito. Luz muy dura, foto fuera de la narración, no conocí al herrero… pero funciona.

Para mí es un claro exponente de que nunca se puede anticipar realmente en qué momento te puedes encontrar con una imagen que acabará siendo especial. No existe ninguna regla al respecto. A veces es tan imprevisible que parece que sean las mismas fotografías quienes nos escogen a nosotros: salen a nuestro paso para quedarse, cuando menos te lo esperas.

Steve McCurry menciona que hay que estar dispuestos a fotografiar en cualquier circunstancia, incluso en las más inimaginables. Estoy de acuerdo. En ocasiones hay situaciones que a priori no nos interesan. Parece que las condiciones son desfavorables, no creemos que puedan resultar en una foto interesante… pero nunca se sabe. Hay que mantener ese punto de tensión y motivación en todo momento.

"Nunca se puede anticipar realmente en qué momento te puedes encontrar con una imagen que acabará siendo especial"

Editar un archivo de tantos años no es fácil. En “Escuela de Pastores” intento buscar un equilibrio entre dos lenguajes. Por un lado, me interesaba llevar la serie hacia imágenes con un punto de subjetividad personal, muy separadas del story-telling clásico. Y ahí tienen cabida imágenes como esta de las herraduras.

Pero por otra parte quería que la serie mantuviera los pies en el suelo, que siguiera un hilo narrativo para no perder la conexión con la historia de la Escuela de Pastores, ya que es una iniciativa relativamente desconocida y es positivo que llegue a la gente de manera un tanto didáctica. Creo que la edición final [tal y como aparece en la web de Alvado] tiene un buen equilibrio entre estas dos almas que cohabitan: la narrativa documental y la subjetiva.

Por otra parte, también he mezclado imágenes de dos realidades diferentes. La serie se centra sobre todo en la nueva generación de pastores. Ellos están revitalizando el sector, y era importante reforzar este aspecto novedoso.

Así mismo se establece un diálogo interesante entre los pastores jóvenes y el mundo rural más tradicional: conocimientos ancestrales que queremos preservar, su modo de vida, los entornos naturales…

Empecé con el proyecto cuando la escuela iba aún por su segunda edición, y podría haber sido algo anecdótico. Pero hoy en día se puede hablar de un claro movimiento de relevo generacional en el pastoreo, el primero que se da en Cataluña en los últimos 40 años. Es un fenómeno que se está dando a nivel internacional: la vuelta de una generación al trabajo rural, tanto en proyectos ganaderos como de agricultura.

Es importante remarcar que la nueva generación de pastores no solo supone la continuidad del oficio, sino que también lleva asociados valores sociales y de cambio de paradigma en el sector: producción ecológica, consumo local, venta directa, soberanía alimentaria… Valores que muchos de estos jóvenes tienen muy claros, en contraposición al dominio de la agroindustria y de las multinacionales como Monsanto y similares.

Así que no hablamos de buscar una vida bucólica en paraísos de alta montaña. Se trata de un intento de dignificar el trabajo de pastor, en un sector debilitado que desde hace décadas recibe ataques desde muchos frentes. Intentar revertir estas tendencias negativas en el campo, con resultados tan positivos como los actuales, es también una acción política. En mi opinión tan revolucionaria como la que más.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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Joan Alvado
09 / JUN 2016
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