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Con texto fotográfico

"Compartí todo su dolor" Jean Chung

 
Foto: Jean Chung
23
JUL 2009
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Galardonada en dos ocasiones en el festival Visa pour l'Image de Perpiñán, la surcoreana Jean Chung es una de las fotoperiodistas más prolíficas del momento. Sus reportajes en Afganistán y en el Congo le han valido la publicación de sendos libros "A Photographer in Kabul" y "Tears in the Congo". Chung deja patente su enorme capacidad para involucrarse en el tema sobre el que trabaja, con una empatía absoluta hacia los protagonistas de sus historias.

Jean Chung

Cuando salió publicado en Corea del Sur mi primer libro, 'A Photographer in Kabul', en febrero de 2008, decidí hacer un viaje para escapar de la rutina. Había oído que era fácil obtener el visado para entrar en la República Democrática del Congo, y en cuatro días ya estaba en Kinshasa.

Al llegar allí, no sabía qué iba a fotografiar, así que contacté con un miembro de la MONUC, la misión de la ONU en el país centroafricano, que me informó de la problemática de la violencia sexual que están sufriendo muchas mujeres al este del país.

Pensé que era un tema del que nunca se había hecho un reportaje y que debía documentarse. Fui a la ciudad de Goma, donde había tres hospitales que atendían a mujeres que habían sufrido violencia sexual.

En mi opinión, ésta es una de las violaciones de los derechos humanos más graves que existen. Cuando estaba allí sentía mucha empatía con ellas. Antes de fotografiarlas les hablaba, me interesaba por su estado y entonces les pedía permiso para tomar fotos. Es una forma de trabajar muy respetuosa y necesaria en un caso así.

En el hospital de Keshero, especializado en víctimas de violaciones y abusos sexuales, unas enfermeras entraron en una camilla a Immaculée, la chica de 18 años de la fotografía: había sido violada por tres miembros de las fuerzas armadas y quedó embarazada.

Yo comencé a fotografiarla, y en el momento en que le pusieron una inyección para calmarle el dolor derramó una única lágrima. Fue un momento muy duro para mí, porque como mujer compartía todo su dolor.

Acto seguido, se giró para ponerse en una posición más cómoda. En esta ocasión, no le había pedido permiso para fotografiarla porque en ese momento todo el mundo estaba haciendo su trabajo, pero el consentimiento estaba implícito en su actitud, ya que no se opuso a que la fotografiase. Despues hablé con ella y le expliqué lo que había estado haciendo. Nos hicimos amigas.

Para mí esta foto está llena de simbolismo porque no se muestran heridas, pero se entiende que hay una historia de dolor. Es una foto que podría abrir el reportaje, porque cuando narro una historia en imágenes me interesa tener alguna foto capaz de sugerir el tema sin mostrarlo por completo. Se trata de crear interés en el lector con una fotografía poderosa.

Este año volví para continuar retratando a las mujeres y a los violadores en sus poblados. Además de ganar el año pasado el premio Pierre y Alexandra Boulat en Perpiñán, el reportaje vio la luz en la revista Days Japan y en el diario surcoreano Chosun Ilbo.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Fuentes y más información
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