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Con texto fotográfico

"Por mucho que puedan doler estas imágenes, a los animales les duele más" Javi Martínez

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Foto: Javi Martínez
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OCT 2015
Declaraciones obtenidas por Eduardo Parra

Con canas en el pelo y el saco de la experiencia lleno a rebosar, Javi Martínez es un curtido fotógrafo que realiza su trabajo para el diario El Mundo. De esos fotoperiodistas de calle con callo en el dedo de tanto fotografiar. Pese a tan amplio bagaje, Martínez no pudo evitar sentirse conmovido ante la visión de varios animales con quemaduras tras un incendio este verano en la provincia de Cáceres.

Javi Martínez

El periódico El Mundo nos envió el pasado 12 de agosto a cubrir el reportaje sobre un hospital de campaña en Acebo [Cáceres] para tratar a los animales heridos en el incendio de la Sierra de Gata. El ayuntamiento de Acebo cedió una sala del mismo para voluntarios: veterinarios, estudiantes de veterinaria y auxiliares.

Al llegar al hospital nos encontramos con un perro pastor llamado Rocky que tenía la cabeza y parte del cuerpo quemados. El shock fue brutal: nunca había visto a un animal vivo en ese estado y me costó un poco concentrarme para comenzar a hacer fotos. El animal sufría muchísimo y había momentos en los que me costaba contener las lágrimas. Era terrible.

Al terminar la cura su dueño se lo llevó en brazos a casa y el perro parecía más tranquilo. Después de hacer fotos a otro perro en mejor estado y a una burra con las patas quemadas, fuimos a Plasencia [también en Cáceres], donde estaba Pirata, el perro de la foto.

"Había momentos en los que tenía que dejar de hacer fotos ya que casi se me salían las lágrimas"

A Pirata, un mastín de cuatro años, se lo llevaron a una clínica veterinaria de Plasencia debido a su mal estado. Había estado vagando tres días entre las cenizas por el monte hasta que un grupo de voluntarios lo encontró. Nos habían enseñado fotos de él en Acebo, así que estábamos prevenidos de lo que nos íbamos a encontrar.

Cuando sacaron al perro, que casi no podía mantenerse en pie, con la cara abrasada y parte del cuerpo quemado, se me cayó el mundo encima. Era una imagen terrorífica. A pesar de haber visto su foto antes, me costaba creer lo que estaba viendo. Mi primera reacción fue comenzar a hacer fotos y no pensar en lo que estaba viendo. Al fin y al cabo esa era mi misión.

Mientras le hacía fotos cuando lo curaban no paraba de maldecir para mí mismo a los que habían hecho eso. Había momentos en los que tenía que dejar de hacer fotos ya que casi se me salían las lágrimas. Luego le pregunté a la veterinaria si estaba ciego, y me dijo que podía ver. Eso me tranquilizó. Lo tocabas y tenía la piel seca. Las orejas habría que amputárselas cuando mejorase ya que estaban muertas. Al verle tan indefenso daban ganas de adoptarlo, pero tenía dueños.

Se te pasan por la cabeza muchas cosas al ver esa tragedia. Supongo que al tener en casa un perro labrador de tres años te afecta más que a otras personas que no tienen animales. Seguí haciendo fotos hasta que se lo llevaron a su espacio en la clínica veterinaria, y al ver que tenía apetito me animé. Era una buena señal.

Durante el viaje de vuelta a casa no se me quitaba de la cabeza la imagen del perro, y después, durante la edición del trabajo, volví a tener las mismas sensaciones que cuando hacía las fotos.

Cuando fotografío personas en momentos difíciles también es doloroso, sobre todo si hay niños o ancianos por medio. Pero es diferente. Se te pone muy mala leche, pero supongo que vemos tantas tragedias en la televisión y en las fotos de los periódicos y agencias que nos estamos haciendo inmunes. Lo del perro quemado no lo había visto nunca ni en fotos ni en la televisión.

En el momento de hacer una foto muchas veces no pensamos en lo que fotografiamos, y después en la edición, si vemos que no nos gusta, tenemos el derecho a no publicarla si no estamos de acuerdo con el contenido de la misma. Tenemos derecho a autocensurarnos. Otra cosa diferente es que tu medio te pida una foto con la que no estás de acuerdo pero que tienes que hacer: es parte de nuestro trabajo.

"Supongo que la gente, al ver la foto, se sentirá incómoda. Es una imagen muy dura, pero es real"

Supongo que la gente, al ver la foto, se sentirá incómoda. Algunos con horror e indignación, y otros no querrán ni verla dada su dureza. Es una imagen muy dura pero real. Tuve dudas antes de colgarla en Facebook: era demasiado dura y podía ofender a algunos-

Después de meditarlo mucho decidí colgarla con un pequeño texto para que la gente vea que un incendio no solo quema el monte, el bosque y las casas, sino que también mata animales y personas. De las personas hablamos, pero de los animales, muy poco.

Pienso que esta imagen muestra claramente el efecto que produce un incendio en un animal quemado, y está bien que la gente sepa que, por mucho que puedan doler [las imágenes], a los animales les duele mucho más.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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