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Agenda fotográfica

Lartigue: un mundo flotante, un sueño en la tierra

 
8
MAR 2011
Eduardo Parra   |  Madrid

El CaixaForum de Madrid inauguró la semana pasada "Un mundo flotante. Fotografías de Jacques Henri Lartigue (1894-1986)", una muestra del autor francés que llega a la capital tras recalar el año pasado en Barcelona. Marcado por su obsesión por el tiempo y por retener cada instante, la obra del fotógrafo galo es la expresión visual de una máxima que le persiguió durante toda su vida: "Ser fotógrafo es atrapar el propio asombro."

El siglo XX fue tan rico en lo que a fotografía se refiere que rara es la ocasión en que una exposición fotográfica no lleva por algún lado la coletilla de "uno de los grandes del siglo XX". En el caso de la colección "Un mundo flotante. Fotografías de Jacques Henri Lartigue (1894-1986)", la calificación de "grande" no sólo es rotundamente cierta, sino que probablemente se quede corta.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Copias en blanco y negro, el equipo utilizado (o parte de él), copias originales de época y múltiples imágenes estenopeicas a disposición del visitante conforman el grupo de más de doscientas piezas de la obra y vida del genial fotógrafo francés.

Foto: Jacques Henri Lartigue

Tras pasar por el CaixaForum de Barcelona convirtiéndose en una de las exposiciones más recomendables del pasado verano, la muestra irrumpe ahora en una de las grandes salas del complejo madrileño de la Obra Social de la Fundación "la Caixa", acompañada de un interesante ciclo de conferencias.

Atrapar el asombro
"Ser fotógrafo es atrapar el propio asombro." Ésa fue la frase que marcó la vida de Lartigue, un fotógrafo que siempre llevó con orgullo el sentirse un aficionado, etiqueta que utilizó para experimentar y fotografiar todo aquello que, simplemente, le parecía bello.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Pero no sólo lo que conmovía a Lartigue fue pasto de su objetivo. El tiempo y el transcurrir del mismo fueron otras de sus obsesiones, y dedicó muchísimas fotografías a capturar esos instantes tan fugaces que, muchas veces, se puede pensar que ni siquiera han sucedido.

Foto: Jacques Henri Lartigue
Foto: Jacques Henri Lartigue

Precisamente "El paso del tiempo" es el título elegido para la primera de las seis áreas en que se divide la exposición, que estará abierta hasta el 19 de junio. Una primera parte donde el objetivo primordial de Lartigue es utilizar la cámara como herramienta de la memoria, empleando por ello sus fotografías para recordar todo aquello que le hacía feliz.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
En la exposición pueden contemplarse artilugios pertenecientes a Lartigue tan entrañables como un visor estereoscópico y la correspondiente caja de estereoscopias.

"La mirada moderna" es la segunda fase de la exposición, correspondiente a una etapa de su obra que sirvió a Lartigue para ser apodado por algunos como "el mago del instante". Aquí, el autor galo retrata la ambigüedad de la realidad y traza un esquema de lo relativo, haciendo grande lo pequeño y lento lo rápido.

Circuitos de carreras
La tercera parte se llama "La velocidad". Lartigue vivió en primera persona la motorización de la sociedad y pudo comprobar cómo las distancias, antaño insalvables muros, se hicieron nimias piedrecitas. Eso le marcó y obsesionó hasta el punto de dedicar gran parte de su trabajo a plasmar en fotografía la velocidad en los circuitos de carreras.

Foto: Jacques Henri Lartigue
Foto: Jacques Henri Lartigue

La siguiente escena lleva por título "La ligereza", y es el resultado del sueño de la infancia del artista: volar. Habitante perenne de los campos de aviación, Lartigue plasma en toda su obra ese deseo suyo de levantar los pies del suelo, pero también se fija en sus efectos, incluyendo descensos y caídas.

Mujeres elegantes
"La belleza femenina" es el título de la penúltima parte, una unidad especialmente interesante en la obra de Lartigue. Para el autor francés sólo existe un tipo de mujer: joven y hermosa. No hay espacio en el trabajo de Lartigue para la edad, la fealdad o la muerte.

Foto: Jacques Henri Lartigue

Destaca especialmente esta fase, ya que en ella se advierte un distanciamiento -único en toda su obra- entre el fotógrafo y el fotografiado. Separación provocada sin duda por el temor a la femineidad, ya que Lartigue descubrió a la mujer elegante como sujeto de su cámara a la edad de 16 años.

Foto: Jacques Henri Lartigue
Foto: Jacques Henri Lartigue

Finaliza la exposición "En busca de lo desconocido'", un recorrido muy personal donde el propio autor y su hermano Zissou se disfrazan para emular las aventuras de sus héroes: pilotos de coches, aviadores y exploradores.

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