Opinión

iPods, encuestas y estaciones de radio

 
11
ABR 2007

Cada cierto tiempo salen publicadas encuestas que, de escasa utilidad y objetividad, sorprenden hasta límites insospechados. Estados Unidos, estandarte de la libertad entrecomillada, es un pueblo experto en este tipo de estudios -y lo cierto es que, en periodo electoral, que tire la primera piedra quien esté libre de ellos.

La masa habla y el individuo escucha. Devaluada la moneda de la opinión individual, sólo es válida una premisa cuando al menos dos personas coinciden en postura y posición. En este contexto, la encuesta se alza victoriosa, sustituyendo las ideas propias por números y porcentajes.

El terreno de la reproducción MP3 tampoco escapa a la lacra del fenómeno estadístico

Pero lo crean o no, ningún ámbito se escapa a este extraño fenómeno estadístico, pues cuando no existe noticia alguna, un buen sondeo es el mejor aliado para rellenar páginas. El terreno de la reproducción MP3 no iba a escapar, por tanto, a esta lacra.

Es por ello que nuestros aliados yanquis nos han bendecido entre guerra y guerra con una encuesta de sorprendente conclusión: el consumidor de iPod vendería su alma al diablo si pudiera disponer de recepción de radio en su reproductor.

25.000 almas son la población estadística elegida, un número que no puede despreciarse a la ligera y que a priori permitiría obtener un resultado cuando menos acercado a la realidad. Pero si la ley y la trampa son amantes a escondidas, la encuesta y la manipulación también.

Una encuesta a radioyentes dice que el consumidor de iPod vendería su alma al diablo si pudiera disponer de radio

Cinco mil veces cinco fueron los incautos, y cinco mil veces cinco fueron los oyentes de estaciones de radio musicales que prestaron sus servicios a la consultora americana Jacobs Media, encargada de tan particular sondeo.

Era de esperar pues, que una prole de radioyentes eligiera una prestación tan cercana a sus gustos particulares por delante de otras como una mayor capacidad de memoria en sus dispositivos o una pantalla con más pulgadas de tamaño.

Hagan la prueba. Haciendo acopio de valor y dejando atrás cualquier atisbo de vergüenza, diríjanse al concesionario más cercano y pregunten al personal qué es lo que más desean en aquellos momentos. Puede que, con suerte, algún despistado les sorprenda marcando otra opción distinta a la esperada: un coche.

Era previsible que los encuestados eligieran la radio por delante de la capacidad o una pantalla más grande

Aun así, rastrillo en mano es posible separar el grano de la paja, pues aunque viciada es la encuesta y triste la conclusión, sí se observan valores que, en mayor o menor medida, pudieran acercar las tendencias actuales de este sector al lector interesado.

Datos como que el 57% de los encuestados que poseen un dispositivo MP3 optó por una versión del iPod antes que por un dispositivo de cualquier otra marca. Cifra cercana, aunque inferior, a la ofrecida por Apple, decidida a que todo reproductor existente tenga una manzana blanca estampada en su trasero.

Existen otros valores que poco tienen que ver con los reproductores con el logotipo encarnado en la tentación de Eva, pero que también tienen su cabida en el estudio de Jacobs Media.

Un dato que sí resulta interesante es que el 57% de los encuestados tiene un iPod

De entre ellos destaca sobre el resto aquel que expresa la tendencia creciente del mercado frente al audio portátil. Si en 2005 sólo un 21% de la población encuestada era poseedora de un dispositivo MP3, en 2006 esta cifra se disparó hasta alcanzar el 47%.

Sorprende la intención de compra en este sentido, que asegura que durante este 2007 la mitad de los que actualmente no disponen de reproductor de música portátil estarían dispuestos a adquirir uno durante este año.

El mundo de las encuestas, acertado algunas veces y tan cercano a la falacia en las más. Un entretenimiento que se mofa de la matemática, pero que en ocasiones tan buenos ratos hace pasar al lector -incluido un servidor-, siempre que éste sea capaz de discernir entre los números y las intenciones ocultas bajo ellos.

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