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Ni el calor ni la crisis evitan las largas colas para hacerse con los primeros iPhone 3G

 
11
JUL 2008
Redacción   |  Madrid

Las ya míticas aglomeraciones en las tiendas de Apple hace más de un año con el lanzamiento del iPhone en Estados Unidos se han reproducido hoy en varios puntos de España coincidiendo con el lanzamiento de la versión 3G de este móvil. En Madrid, la nueva tienda de Telefónica en la Gran Vía ha sido el epicentro de este fenómeno.

Pese a que desde hace meses toparse con un iPhone en las manos de algunos usuarios que han importado un terminal desde Estados Unidos y han conseguido liberarlo es bastante habitual, es a partir de hoy cuando el archiconocido ingenio de Apple podrá adquirirse en España en su esperada versión 3G.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Un lanzamiento que, esta vez sí, se ha producido a nivel mundial, y que, como era de esperar, ha generado largas colas en los puntos de venta.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Y es que ni la crisis económica que asola el país ni las complejas condiciones que Movistar ha impuesto para exprimir su distribución en exclusiva del iPhone han servido para poner freno a la histeria que ha desatado el más mediático de los teléfonos móviles.

Demasiada espera
Pese a que, al menos en teoría, el iPhone estará disponible en todas las tiendas de Telefónica y Movistar, el nuevo centro que la compañía acaba de abrir en la Gran Vía de Madrid se convertía ya ayer en el punto neurálgico de este fervor por el nuevo teléfono desarrollado en Cupertino.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Con colas que a estas horas siguen reuniendo a varios centenares de personas alrededor del edificio -escoltados por decenas de curiosos y diversos medios de comunicación-, los más impacientes llegaron ayer a las cinco de la tarde y han pasado la noche en la Gran Vía madrileña.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Según han explicado los allí reunidos, los tiempos de espera están resultando un tanto exasperantes. La entrada en la tienda se produce en grupos reducidos -comentaban-, pero desde que se llega a la puerta hasta el mostrador pasan dos horas.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Al parecer, el problema es el proceso de alta que hay que seguir con cada comprador y cuya duración se acerca a los 45 minutos.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Una medida que AT&T no llevó a cabo en Estados Unidos con la primera generación del iPhone, y con la que ahora se pretende no sólo atar al usuario durante 24 meses a Movistar, sino también evitar la proliferación de un mercado paralelo de terminales libres.

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