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OpiniónContando píxeles

Cosas que se doblan

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SEP 2014

El iPhone 6 se dobla. En realidad es el iPhone 6 Plus. Bueno, y sobre todo si te sientas encima o aplicas mucha presión en sus extremos para –precisamente- demostrar que se dobla. Aunque, ahora que lo dices, de los millones de unidades vendidas en estos primeros días, por lo visto el número de usuarios que han sufrido este fenómeno sobrenatural no llega ni a la decena.

Pero no permitamos que unos pequeños detalles estropeen un buen titular. El iPhone 6 se dobla. Sí, definitivamente suena mucho mejor así. Es el tema perfecto de conversación, sirve para animar una buena pelea entre los fanboys y haters de turno (¿hay algo más divertido que eso?) y además tiene hasta su función social: dará de comer a una docena de blogueros que tendrán sobre lo que escribir las próximas semanas.

“Nuestros teléfonos son curvados, pero queriendo”, bromea la competencia, siempre atenta para sacar tajada de los tropiezos ajenos. Entre chistes, previsiones apocalípticas sobre el declive de Apple y seguramente algún que otro brindis en Corea del Sur, los de Cupertino siguen teniendo colas en sus tiendas y gente pasando la noche en vela para ser los primeros en comprarse el nuevo iPhone.

La histeria suscitada por el caso de los iPhone que se doblan cual cucharas de Uri Geller o relojes en los cuadros de Dalí merece una reflexión

“Pringaos”, mascullan desde la competencia con esa media sonrisa de saber que en realidad tu consejo de administración vendería a su madre a cambio de que un día alguien hiciera cola por comprar tu último móvil. Aunque fueran diez minutos de cola. Algo, maldita sea.

Pero, volviendo al caso de los iPhone que se doblan cual cucharas de Uri Geller o relojes en los cuadros de Dalí –dos de los chistes más recurrentes de estos días-, el ya bautizado como bendgate merece una reflexión sobre la histeria suscitada.

Y es que a la hora de la verdad, y aun constatando que efectivamente el iPhone 6 Plus se dobla, Apple señala que solo se han recibido nueve quejas al respecto. Eso significa que de cada tropecientos mil usuarios indignados con Tim Cook y compañía, el 99,9% aparentemente no ha tenido todavía ningún problema. Es más, el 99,9% ni se ha comprado ni tiene intención de comprarse el nuevo iPhone, pero ya que pasaban por allí han querido dejar clara su opinión al respecto.

Al tratarse de Apple y del iPhone el alcance es infinitamente mayor, pero en realidad el comportamiento se repite cuando se produce un fallo en algo mucho menos interesante o mediático como una cámara de fotos: manchas de aceite, espejos que se caen, sensores dañados que reproducen las luces altas en plan anillos de Saturno…

Problemas graves e imperdonables, pero que en realidad tienen un alcance mucho más limitado de lo que cabría pensar leyendo titulares y foros. De hecho, basta con echar un vistazo a las cifras que manejan los servicios técnicos y hablar con ellos para descubrir que a la hora de la verdad muy pocas cámaras pasan por los talleres aquejadas de esos problemas de los que tanto se hablan.

Y que, en realidad, la inmensa mayoría de usuarios encuentra los fallos tras oír hablar de ellos y comprobar que, efectivamente, en noches de luna llena, disparando a 12.800 ISO y apuntando directamente a la Osa Mayor, se produce banding al revisar las imágenes al 200%.

No se trata de defender a las malvadas compañías –anda que no hay motivos mejores para meterles caña- ni justificar los errores, por pequeños que sean, en los trastos que producen y que no tienen un control de calidad a la altura de lo esperado. Se trata solo de reconocer que como usuarios, lectores o simples comentaristas enteradillos, a veces también nos mereceríamos una sonora bofetada.

Y por cierto: esto con Steve no pasaba. Que todavía no lo habíamos dicho.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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