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Fotolibres

Indago: del hueso de Kubrick al copépodo de Quintanas

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Yurian Quintanas nos hace discurrir a través de las páginas de su libro por un denso bosque de un blanco y negro tan bello como hostil, sin medios tonos

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MAY 2016

Imágenes de llanuras desiertas al amanecer. Dos grupos de homínidos se disputan una charca donde beber. Suponemos que estamos en algún lugar de África en los albores de la humanidad.

Fundido a negro.

Varios homínidos aparecen durmiendo. Uno de ellos se despierta y empieza a dar voces de alarma. Los otros también se desvelan, y alarmados descubren un monolito perfectamente rectangular y liso (lo que nos lleva a pensar que el monolito ha aparecido durante la noche mientras dormían). Alterados y asustados, los homínidos poco a poco se van acercando a él y acaban por tocarlo de forma casi reverencial.

Imágenes de llanuras al amanecer.

Aparece el grupo de homínidos junto a huesos de animales muertos. Uno de ellos, situado ante la carcasa del cadáver que recuerda a un tapir, parece tener un momento de inspiración. Toma un hueso largo y empieza a utilizarlo para golpear la carcasa. Las imágenes de un tapir derrumbándose se suceden a las del homínido destrozando a golpes el cráneo del tapir.

Imágenes del grupo de homínidos comiendo carne cruda.

Plano general de la llanura al amanecer. Los dos grupos de homínidos se encuentran de nuevo ante la charca. Un nuevo enfrentamiento por el control del agua. En este caso uno de los dos grupos se encuentra armado con huesos largos. Al entrar en confrontación, uno de los homínidos golpea al contrincante con el hueso, dejándolo tendido en el suelo. Aprovechando la situación, le propina varios golpes más.

El hueso salta por los aires y se eleva girando con el cielo de fondo. Mientras cae repentinamente, la imagen del hueso contra el cielo azul es sustituida por la de una nave que recuerda la forma del hueso surcando el espacio negro y estrellado.

Con esta sobria y soberbia introducción hacía Kubrick una de las elipsis más memorables de la historia del cine. A través de la unión de imágenes, el cineasta juega con nuestra mente para hacerla saltar, como si de un hueso se tratara, millones de años en el espacio-tiempo.

La elipsis es la base de todo relato. Y todo libro de fotografía no es más que eso: un relato a base de fotografías que configuran puntos que deben ser unidos por el lector.

A diferencia de Kubrick, Quintanas propone una elipsis que nos hace ir desde las estrellas hasta los huesos

“Indago”, de Yurian Quintanas, nos da todos esos puntos en forma de fotografías que forman una constelación. Constelaciones que aparecen literalmente en una sobria portada y contraportada. A diferencia de Kubrick, la elipsis que Quintanas propone nos hace ir desde las estrellas hasta los huesos, nos hace discurrir a través de las páginas de su libro por un denso bosque de un blanco y negro tan bello como hostil, sin medios tonos.

Mientras avanzamos hacia las profundidades de “Indago” descubrimos al único habitante de este libro. Un hombre que, por su aspecto, parece que ha pasado tantos años viviendo en el blanco y el negro que su rostro, sus manos y todo él han acabado por mimetizarse con el entorno que le rodea.

Fundido a negro. O más bien dicho, a blanco, porque en el centro del libro el blanco es el color de fondo para un desplegable que nos muestra pequeños fragmentos de seres que estuvieron vivos pero que ahora son tan solo eso: fragmentos. Como el hueso de Kubrick.

El relato se adentra en las profundidades de una cueva para llegar de nuevo al espacio exterior. Un viaje de fuera a dentro, y viceversa. Un viaje sensorial que acaba con la imagen de un copépodo. Una fotografía sin medios tonos que nos devuelve al universo y que bien podría ser esa nave que en “2001. Una odisea del espacio” surca los cielos. Al fin y al cabo no hay tanta diferencia entre los humanos que surcan el espacio en el hueso de Kubrick y las células que lo hacen en un copépodo de las aguas de “Indago”.

Editor: Ediciones Anómalas | Diseño: underbau | Año: 2016 | Páginas: 80 | Dimensiones: 24 x 32 centímetros | Precio: 29 euros

Toni Amengual es fotógrafo y autor de los libros "Pain", premio PHotoEspaña 2015 al mejor libro autoeditado y título incluido en la colección del MoMA, y "Devotos", presentado en 2015.

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