• Testigo por contrato
  • ¡Elecciones!
OpiniónEnfoque diferencial

Incontinencia

12
23
FEB 2015

No seré yo el que ose a llevar la contraria a Vint Cerf, pionero de Internet y uno de los jefazos de Google. Sostiene Cerf que las fotos que no se impriman corren el riesgo de perderse, y un servidor pasa palabra. Que cualquiera se pone a discutir de las particularidades de Internet con quien -¬como quien dice- lo creó.

Pero como yo también tengo opinión y me permiten expresarla, ahí voy: sí creo que la información gráfica no impresa está en peligro, pero no comparto las razones que da Cerf.

Del mismo modo que aprendimos que las hojas sueltas se perdían y que mejor estarían en libros, aprendimos que una foto suelta tiende a tener vida propia y donde mejor está es en un álbum a salvo del deterioro y recogido en un lugar conocido. Y con la misma lógica aprendimos que las fotos digitales almacenadas en un pendrive que mareamos a diario dentro del bolso o en una carpeta olvidada del disco duro con el simpático nombre de “revisar 2 copia final revisado B” o en algún lugar perdido de nuestra nube no están a buen recaudo.

Hemos pasado de dejar atrás aquello de la fotografía para unos pocos a usarla de forma masiva, imprudente, sin conocimiento ni mesura

Que las imágenes digitales posean una vida infinita depende de tener un poco de cuidado para ir salvándolas de soporte en soporte según evoluciona la tecnología. Hoy día me resulta inconcebible que pueda haber un cambio tan radical que los archivos JPEG dejasen de ser leídos o reproducibles.

No. El problema no es ni el formato ni el soporte ni el programa utilizado para descifrar un archivo. El problema es que actualmente no sabemos diferenciar lo importante de lo que no lo es, y el volumen de información almacenado empieza a ser difícil de manejar para el común de los mortales.

Que levante la mano el que no tenga aún fotografías pendientes de editar, de archivar, de procesar de un viaje que hizo hace mil años. Que levante la mano el que sea capaz de cribar una tarjeta de memoria de tal forma que de un par de miles de fotos solo queden guardadas unas cuantas docenas. Que levante bien alto la mano el que no tenga una carpeta pendiente de borrar que nunca borra. Que levante la mano el que no tenga fotos que, más allá de descargarlas, nunca más las vio. Que levante la mano el que nunca buscó una foto que recordaba haber hecho y al final nunca encontró.

Si la fotografía está en peligro, el culpable del peligro somos nosotros mismos. Nos dieron el poder de inmortalizarlo todo de forma más barata, más eficiente y con más calidad, y lo que acabamos haciendo es utilizar ese poder para pervertir la escritura con luz. Igual que pasamos de tener escasez mundial de comida a tener comida basura, hemos pasado de dejar atrás aquello de la fotografía para unos pocos a usarla de forma masiva, imprudente, sin conocimiento ni mesura. La usamos mal por exceso.

Tal vez antaño no teníamos todos los recuerdos que hubiéramos querido, pero sí teníamos los importantes, y sabíamos dónde

Dentro de 50 años tendremos tantas fotografías almacenadas que solo los que hayan sabido guardar lo justo podrán acceder a ellas. Los que no tengan todas sus fotografías, sí, pero serán una aguja en un pajar tan grande que dará igual tenerlas o no.

Y es que esa es la gran ventaja de la fotografía de antes respecto a la de ahora: tal vez antaño no teníamos todos los recuerdos que hubiéramos querido, pero sí teníamos los importantes, y sabíamos dónde. Ahora creemos tenerlos, pero es una ilusión, porque saber que están ahí y sin embargo no poder acceder a ellos es como llegar al Erebor sin la llave.

Así que, sí, puede que nuestras fotografías estén condenadas, pero no busquemos al responsable en la tecnología sino en nuestra propia incontinencia fotográfica. Nos lo merecemos.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

Etiquetas
12
Comentarios
Cargando comentarios