• Pactos de gobierno
  • Comepipas
OpiniónEnfoque diferencial

Gracias, Hugo

8
11
ABR 2016

Queridos amigos, hoy estamos aquí reunidos para celebrar una fecha importante: hoy hace diez años que empezó todo, hoy hace diez años que hicimos una marca en nuestra pequeña historia y estamos aquí, con Hugo, para celebrarlo. Hoy hace diez años que pusimos nuestro granito de arena para hacer de este mundo un mundo mejor, para hacer de esta profesión que amamos una labor de la que sentirnos orgullosos. Hoy hace diez años que la desgracia de un hombre se convirtió en el principio de algo importante.

Hoy, con Hugo a nuestro lado, celebramos que, con nuestras diferencias, con nuestras rarezas, con nuestras particularidades, hemos logrado ser uno. Celebramos que hemos dejado atrás décadas de rivalidades y luchas de egos, que hemos evolucionado y aprendido a contar hasta diez e incluso hasta veinte antes de hablar, que hemos aprendido a admitir que no siempre tenemos razón y que incluso cuando la tenemos a veces es mejor callarse.

Hoy certificamos que nunca sabes las vueltas que da la vida. Damos fe que lo que parecía -y de hecho fue- una noticia terrible pudo ser reconducida para sacar algo positivo de lo que todos temíamos consecuencias únicamente negativas. Hoy celebramos que los 109 ya somos casi 200 y que diez años después, cuando la causa lo merece, nos unimos para golpear como uno solo contra aquello que nos desagrada.

Gracias por dejarnos descubrir que detrás de la cámara aún quedan corazones y que si cometemos errores es porque somos personas

No estamos todos los que empezamos, pero tanto los que estamos como los que no, los más veteranos y las nuevas incorporaciones más recientes, saben que esto, sin Hugo Ortuño, no habría sido posible.

Hoy hace diez años que logramos reunir el dinero suficiente para que Hugo Ortuño luchase contra su cáncer con las armas adecuadas. Hoy hace diez años que 109 fotógrafos dieron su trabajo de forma altruista para que un compañero al que muchos apenas conocían tuviese la oportunidad que el destino le había negado. Nadie se atrevió a decirnos que no se podía, porque sabíamos que juntos podríamos hacer aquello y mucho más.

Y lo hicimos. Perdimos nuestro tiempo y nuestro sueño, sobre todo algunos, y lo perdimos para descubrir que en realidad no lo habíamos perdido sino que lo habíamos invertido. Esa inversión no tardó en dar sus dividendos, y vosotros sois testigos de lo que hemos conseguido. Lo conseguimos juntos.

La lucha contra la enfermedad de Hugo sirvió, como en esas malas películas de catástrofes, para que nos guardásemos nuestras particularidades e hiciéramos un frente común. En un retorcido giro del destino lo que mal empezó no solo acabó bien: acabo muy bien. Nunca diré que la lucha de Hugo fue una suerte, pero sí repetiré las veces que sea necesario que de la adversidad encaramos nuestros males, unidos, para plantar la semilla de una hermandad cuyos eslabones se forjaron en un horno de esperanza.

Hugo no paró de darnos las gracias una y otra vez, pero lo cierto es que somos nosotros los que le debemos mil y un agradecimientos. Él pagó la penitencia para que nuestro trabajo tuviera un futuro. Futuro que pintaba negro hace solo una década. Gracias a Hugo logramos ir de la mano contra el Senado cuando se sacó de la manga la prohibición de subir a las tribunas. Gracias a Hugo nos unimos para romper los pools que algunas instituciones imponían, nos unimos para que más de un compañero no pisara la cárcel por hacer su trabajo, nos unimos para evitar que algunos lograsen que fotografiar la realidad fuera un delito.

¿Os acordáis de cuando nos plantamos en la puerta de la comisaría adonde llevaban a nuestros dos compañeros detenidos por no querer darle la tarjeta a la policía? ¿Os acordáis cuando nos plantamos en la puerta del Presidente de las Cortes hasta que desistió de su idea de que las fotos del pleno las hicieran solo los fotógrafos oficiales? ¿Os acordáis cuando logramos que paralizasen la tasa por fotografiar en Moncloa gracias a que bajamos al suelo nuestras cámaras durante la visita del presidente de Estados Unidos? La de cosas que hemos conseguido.

Hoy, cuando se cumplen diez años de aquel glorioso día de 2016 en Tabacalera, estamos reunidos para dar las gracias a Hugo Ortuño por su valentía, por su coraje y por su fiereza contra el cáncer. Estamos aquí para darle las gracias por no tirar la toalla, por no arrogarse con falsas modestias y aceptar la ayuda que le brindamos.

Le damos las gracias por dejarnos descubrir que detrás de la cámara aún quedan corazones y que si cometemos errores es porque somos personas. Le damos las gracias por alentarnos a no rendirnos, gracias por ayudarnos a sacar lo mejor de nosotros mismos, gracias por hacernos ver lo que siempre tuvimos delante de nosotros. Por todo eso y por mucho más: gracias, Hugo.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

Artículos relacionados (1)
8
Comentarios
Cargando comentarios