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Prueba de producto
UN ANDROIDE ASEQUIBLE

HTC Wildfire: análisis

 
13
SEP 2010

Lo podrían haber llamado Desire Mini, pero no es un nombre tan rompedor. Similitudes aparte, el Wildfire se ha convertido en el nuevo androide económico de HTC, y lo hace rayando a un buen nivel en la experiencia de usuario gracias a la presencia de Android 2.1 con interfaz Sense y al uso de la tecnología táctil capacitiva. Su pantalla (esta vez) no es AMOLED y su rendimiento multimedia deja bastante que desear, pero por algo su precio libre se queda en 265 euros.

Un terminal para "hacer la experiencia Sense accesible a un público más joven", decían textualmente en HTC al presentar a mediados de mayo este Wildfire. El concepto es válido, pero quizás su público potencial no entienda tanto de edades como de poder adquisitivo. Además, el terminal tiene grandes lagunas en aspectos muy apreciados por adolescentes y veinteañeros, como los juegos o la misma cámara.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A la hora de la verdad, lo importante del HTC Wildfire está en que proporciona una experiencia de usuario muy digna a cambio de un desembolso muy inferior al de los gallitos del planeta smartphone. Algo parecido a lo que se intentó con el Tattoo, pero con una pantalla mucho más manejable. Por el momento sólo Vodafone lo financia en España, pero será cuestión de tiempo que más operadoras lo añadan a su catálogo.

Diseño comprimido
A simple vista, el HTC Wildfire parece un Desire al que le hayan dado un par de martillazos por la parte superior para achatarlo. Sus dimensiones (106,75 x 60,4 x 12,19 milímetros) son muy parecidas a las del Desire con la excepción de la altura, que mengua en casi un centímetro y medio. Como resultado, también descienden el peso (de 135 a 118 gramos) y el tamaño de la pantalla (de 3,7 a 3,2 pulgadas), que además deja de resultar tan panorámica, quedándose con la clásica relación de aspecto 4:3.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Justo debajo de la pantalla hay una zona con pulsadores táctiles y retroiluminados, que sustituyen a la habitual fila de botones físicos. Un poco más abajo hay un trackpad óptico, que reposa en una zona en la que el terminal se inclina ligeramente hacia adelante. Una "barbilla", eso sí, bastante sutil, no tan exagerada como la que poseen otros teléfonos de HTC como el Hero.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La carcasa es casi completamente de plástico y consta de dos partes que "cortan" por la mitad el equipo de lado a lado, exceptuando la zona inferior. Aquí, la tapa trasera gana terreno hasta llegar a la altura del mencionado trackpad óptico, convirtiéndose en una especie de cuna para el resto del equipo. En su parte superior, esta tapa incluye dos huecos circulares, uno para el objetivo de la cámara y otro más pequeño para el flash LED integrado.

La batería, como siempre, reposa debajo de la tapa trasera. Para manipular la tarjeta SIM hay que retirar también la batería, algo que no es necesario para insertar o retirar una tarjeta microSD, pues la ranura correspondiente cuenta con una abertura en un lateral. Por el resto, tenemos un control de volumen y un puerto micro-USB en el lateral izquierdo, mientras que en la parte superior están la salida de audio de 3,5 milímetros y el botón para encender y apagar la pantalla y el mismo teléfono o cambiar de modo.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Con una silueta dibujada a base de curvas y bordes siempre redondeados, el HTC Wildfire resulta bastante ergonómico al agarrarlo con una mano (algo a lo que contribuyen también sus ajustadas dimensiones). En cuanto a los acabados, hay cuatro diseños distintos con detalles en negro, blanco, rojo y marrón. Este último es el que hemos podido probar, aunque lo cierto es que muchas partes del equipo están teñidas con distintas tonalidades grises.

El tacto es lo importante
La pantalla es quizás el punto del equipamiento que más justifica el precio relativamente bajo de este teléfono de HTC. Frente a la actual tendencia de definir cada vez más las pantallas de los smartphones, el Wildfire se queda con la clásica resolución QVGA (240 x 320 píxeles). Y no es AMOLED, sino que ofrece la típica experiencia en brillo y ángulo de visión del LCD de toda la vida (no sabemos hasta qué punto influyen aquí los problemas de abastecimiento de los paneles de diodos orgánicos).

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para sus 3,2 pulgadas de diagonal, la resolución puede resultar corta, aunque no es algo especialmente traumático al mostrar las distintas capas de la interfaz de usuario. Sí que se hace notar algo más en aplicaciones como el navegador web. Pero el problema de verdad viene en facetas que claramente necesitan más resolución, como la reproducción de vídeo o las partidas de videojuegos.

La gran ventaja del Wildfire está en que este "bajón" de prestaciones no viene acompañado de una pantalla resistiva. El panel está dotado de tecnología táctil capacitiva y resulta tan manejable como las del Hero o el Legend a la hora de realizar transiciones laterales, usar el zoom gestual multitáctil e incluso escribir con el teclado QWERTY virtual.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
No nos cansaremos de repetirlo: en los móviles comercializados en España, debería ser obligatoria la presencia de una tecla específica para la letra eñe en el teclado virtual.

El acelerómetro también funciona a buena velocidad. Lógicamente, el manejo táctil no llega al nivel que se consigue con el Desire. Y no sólo por el tamaño de la pantalla, sino también porque el Wildfire no está exento de pequeños "cuelgues" y desaceleramientos de la interfaz, especialmente al abrir aplicaciones pesadas o trabajar en multitarea.

Experiencia androide y sentido común

¿Android a secas o personalizado con una interfaz especial? Lo que guste el consumidor, ya que uno siempre puede desactivar HTC Sense para trabajar con la interfaz nativa de Android 2.1. En ambos casos, eso sí, el Wildfire tiene "capados" los fondos animados o vivos de Android. Lo mismo le sucede al Legend, y el motivo seguramente haya que buscarlo en que, por cuestiones de potencia gráfica, ambos terminales pueden tener problemas para usar con soltura esta función.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Siendo justos, lo cierto es que Sense se nos antoja una interfaz más elaborada. Proporciona siete pantallas en el escritorio principal (Android sólo tiene tres) y cuenta con una amplia galería de widgets libremente ubicables y personalizables en distintos tamaños (Android sólo trabaja con iconos). Pura y dura cuestión de gustos, y por eso nos parece un acierto que HTC permita activar y desactivar su interfaz propia a nuestro libre albedrío.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La clásica pantalla de bloqueo de HTC Sense, que como siempre nos permite manejar aplicaciones como el reproductor de música sin arrastrar el dedo hacia abajo para desbloquear.
HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Como vimos en los análisis del Legend y el Desire, la interfaz HTC Sense permite acceder a una vista resumida de sus siete pantallas principales aplicando el gesto de la pinza sobre la pantalla (o pulsando el botón identificado con el icono de una casa).

Si optamos por trabajar con Sense, podremos hacerlo a una velocidad bastante alta, sin apenas retardos al pasar de una pantalla a otra deslizando el dedo sobre la pantalla (o sobre el trackpad óptico, que para eso está). No se llega a la excelencia que vimos al analizar el Desire, pero el nivel sí que está a la altura de un terminal teóricamente superior como el Legend (claro que este último tiene que mover una pantalla con más resolución, y eso influye).

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Dos ejemplos de widgets ocupando todo el espacio de una pantalla principal: a la izquierda, información meteorológica; a la derecha, actualizaciones de contactos en Facebook a través de la aplicación FriendStream.

No faltan los widgets clásicos de HTC, la mayoría de ellos personalizables en varios tamaños (pantalla completa, media pantalla, un cuarto...) y capaces de convivir perfectamente con iconos sencillos. Si algo caracteriza a HTC Sense es precisamente eso: la personalización. Las posibilidades para distribuir los widgets e iconos son matemáticamente infinitas, y hacerlo es tan sencillo como arrastrarlos de un lado a otro con la yema del dedo.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
A la izquierda, el icono de Google Maps inmortalizado mientras lo cambiamos de sitio; a la derecha, una de las distintas formas para mostrar la galería de imágenes de Android.

Por supuesto, siempre podremos cambiar rápidamente entre varias configuraciones predeterminadas a través de las Escenas. En cada una podemos elegir la distribución de los widgets, el fondo de pantalla e incluso la cuenta de correo electrónico para mostrar por defecto. Un buen atajo para cambiar completamente el teléfono, por ejemplo, cuando estamos de vacaciones. No hay más que elegir la escena correspondiente y esperar cinco o seis segundos a que el teléfono actualice las pantallas principales.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Las dos pantallas complementarias de casi todo teléfono Android: la pestaña de notificaciones (aparece por la parte superior) y el menú de aplicaciones (surge desde abajo).

El resto de la interfaz corre a cargo de Google, ya que es la típica de Android, sin maquillaje ni aditivos. Esto se traduce en una pestaña de notificaciones (aquí confluyen descargas, llamadas perdidas o aplicaciones trabajando de fondo), un menú con la lista de todas las aplicaciones instaladas en formato icono (desde aquí podemos "arrastrarlas" directamente a las pantallas principales) y los controles contextuales.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Dos ejemplos de controles contextuales, que siempre aparecen en un faldón inferior.

Estos últimos se convocan siempre pulsando en la tecla menú. La tecla identificada con el icono de una casa sirve para volver al inicio o acceder a la vista resumida de las pantallas principales, y no faltan tampoco la flecha de vuelta atrás y la lupa para realizar búsquedas rápidas. Lo mismo que viene haciendo HTC desde siempre, sólo que en esta ocasión no tenemos botones, sino una fila táctil de iconos retroiluminados.

Para redondear la experiencia de usuario, al Wildfire no le falta un sensor de proximidad, encargado de apagar la pantalla durante una llamada cuando nos acercamos el terminal a la oreja (y encenderla de nuevo cuando lo retiramos). Si el teléfono suena y no podemos (o no queremos) atender la llamada, basta con poner el equipo boca abajo para rechazar la llamada.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La pega de esto es que vayamos sentados, con el terminal en un bolsillo del pantalón y su pantalla orientada hacia nuestra piel. En ese caso, por desgracia, es probable que el Wildfire esté físicamente reposando sobre nuestra cadera y boca abajo, por lo que el teléfono rechazará la llamada el sólo antes de que lo saquemos del bolsillo. Nadie es perfecto.

Potente hasta cierto punto
El rendimiento general del Wildifre es óptimo, y como ya hemos dicho su interfaz se mueve a gran velocidad. Siempre y cuando, eso sí, tengamos muy presente que no es un Desire. Conviene usar la multitarea con precaución, y aun así hay aplicaciones que, por sí solas, ralentizan su funcionamiento y ocasionalmente desembocan en breves momentos de congelación de pantalla. Hay que dejarle respirar de vez en cuando.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es todo lo que dan de sí su procesador Qualcomm MSM 7225 a 528 MHz (casi el mismo que usa el Hero) y sus 384 MB de memoria RAM (igual que el Legend, con el que el Wildfire también tiene en común los 512 MB de ROM). No son malos componentes, pero de ahí a lo que se destila en la gama alta del mercado, donde la velocidad del procesador ya se mide en gigahercios, hay un trecho considerable,

El almacenamiento es quizás el tema donde menos se ha estirado HTC. No tanto porque el teléfono sólo proporcione unos 140 MB en su interior para guardar archivos, sino porque la caja del producto no incluye ninguna tarjeta microSD. Hay que comprarla aparte, usar una que ya tengamos o, ya se verá, esperar a que las operadoras que lo financien tengan la cortesía de suministrarlo con una tarjeta de al menos 1 o 2 GB. Eso no estaría mal para empezar.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Cuatro pantallas distintas de Google Maps Navegador, ese gran software GPS que incluye todo buen Android que se precie (a partir de la versión 1.6).

Entre las aplicaciones que más apuros le pueden causar al HTC Wildfire está Google Maps Navegador. Hablamos de una de los grandes ventajas de Android, pues es un software GPS muy completo y, siempre que uno cuente con una tarifa de datos para conectarse a la Internet móvil, completamente gratuito. En el Wildfire, esta herramienta cuenta con todas las funcionalidades que destacamos al compararlo con Ovi Maps, sólo que lógicamente el apartado gráfico es más discreto.

Podemos recurrir a la vista satelital y a la visualización a pie de calle de Street View, pero aparte de contar con menos resolución en pantalla, notaremos un claro descenso en la velocidad a la que se cargan y se mueven todos los elementos (siempre en comparación con el Desire). La búsqueda de lugares por voz sigue sin estar disponible en español, y se echa en falta un modo de navegación para peatones. Por el resto, es un programa sobresaliente para aprovechar el GPS integrado del equipo.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como equipo para enviar y recibir llamadas, la mayor pega que se le puede hacer al Wildfire está en el hecho de que no puede realizar videollamadas. Ni cuenta con cámara secundaria en el frontal ni puede usar la cámara principal para estos menesteres. Si sólo trabajamos con voz, consigue una calidad de sonido digna y la estabilidad de señal típica en cualquier GSM cuatribanda (850, 900, 1800 y 1900 MHz).

El equipamiento del Wildfire se redondea con la dupla habitual para conectarse a Internet (Wi-Fi 802.11b/g y HSDPA a 7,2 Mbps de velocidad de descarga máxima), Bluetooth en versión 2.1 con todos su perfiles habituales (A2DP, AVRCP, FTP, OPP...) y soporte ofimático de lectura (a través de un lector de PDF y la suite QuickOffice), Para todo lo demás, Android Market.

La web en clave social
Los androides de HTC casi siempre poseen un logrado equilibrio entre navegador web, correo electrónico y redes sociales, y el Wildfire no es la excepción. La resolución del panel juega un poco en su contra al visualizar páginas web, lo que nos obliga siempre a trabajar con el zoom muy cercano. Al menos, es muy cómodo de efectuar a base de "pellizcos" y siempre adapta la anchura de los párrafos para facilitar la lectura de caracteres.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Prácticamente ilegible si alejamos mucho el zoom, el navegador web del HTC Wildfire sólo es apto para ir explorando las zonas de cada página poco a poco.

Definición de pantalla aparte, el navegador web del Wildfire se comporta de forma bastante ágil, cambia rápidamente la visualización gracias al acelerómetro y posee un scroll medianamente veloz. Tampoco le faltan soporte Flash (aunque los vídeos incrustados de YouTube se reproducen en una ventana aparte) ni prestaciones habituales como la posibilidad de abrir varias páginas en distintas ventanas o seleccionar texto, ya sea para copiarlo en el portapapeles o para buscar una palabra o frase directamente en el traductor Google o en la Wikipedia.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Selección de texto y apertura simultánea de varias páginas en el navegador web del Wildfire.

El correo electrónico es tan sencillo de configurar como siempre (basta con introducir la dirección y la contraseña) y el Push Email se puede activar para que actualice la bandeja de entrada cada cinco minutos. O podemos ser más prácticos y activar la recuperación automática con dicha frecuencia sólo durante unas horas determinadas del día (de 9 a 2, por ejemplo) para luego subir el intervalo de tiempo o fijarlo en "nunca".

Lástima que siga persistiendo el problema de los e-mails duplicados. Cada mensaje de correo electrónico suele generar dos notificaciones distintas: una para la aplicación de correo (de Android) y otra para el widget de correo (de HTC). Sorprende que no hayan solucionado todavía este pequeño inconveniente, que puede llegar a ser bastante pesado si recibimos muchos correos de golpe.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
El widget de FriendStream, dispuesto a actualizar nuestro estado en Facebook con la ayuda del teclado virtual.

Para las redes sociales, podemos optar entre usar las aplicaciones específicas de cada una (Twitter a través de Peep, Facebook a través de su aplicación oficial en Android Market...) o conjugarlas en FriendStream, una aplicación capaz de condensar en un solo espacio nuestra actividad en Facebook, Twitter y Flickr (o en las que queramos de estas tres) y que cuenta con su propio widget de escritorio.

La ventaja de FriendStream está en que vierte en otros apartados del teléfono todas los datos de las cuentas que tengamos configuradas. Sin que hagamos nada, por ejemplo, las fechas de los cumpleaños de nuestros contactos en Facebook son agregadas al calendario de Android. Y estos mismos contactos también pueden ser añadidos directamente a la agenda telefónica (así como los de Gmail), junto con su última actualización de estado.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La agenda de contactos del Wildfire mostrando contactos telefónicos y de Facebook.

Esto suena bastante bien. Y también eso de que se nos muestre la foto de Facebook del contacto cuando nos llama por teléfono, junto con un recordatorio de su cumpleaños si está cercano. Pero a la hora de la verdad, lo más factible es que tengamos los contactos duplicados. Al menos en España, la gente todavía no es muy aficionada a publicar su número de teléfono en las redes sociales, de ahí que en última instancia el teléfono no pueda asociar automáticamente un número con un perfil de Facebook.

Siempre podremos enlazar un contacto de Facebook con uno de teléfono manualmente, por supuesto. Pero esto ya hay que hacerlo uno por uno, en un proceso que puede llegar a resultar bastante tedioso. Pero bueno, menos da una piedra.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para cerrar el tema de Internet, recordar la posibilidad de acceder a Android Market, la única plataforma capaz de hacer sombra a la App Store del iPhone, y que en el Wildfire incluye funcionalidades relativamente modernas como recomendar aplicaciones a amigos o descargar automáticamente actualizaciones para aplicaciones ya instaladas.

Multimedia de segunda división
Como adelantábamos, si en algo falla el Wildfire es en prácticamente todo lo que tenga que ver con la creación o reproducción de contenidos multimedia. Sólo el reproductor de música (y siendo buenos, también la radio FM) salva la cara, pues aporta una correcta calidad de sonido a los formatos habitualmente compatibles (AAC, AMR, OGG, M4A, MID, MP3, WAV y WMA). Siempre y cuando aprovechemos la salida de auriculares (en la caja vienen unos de botón), pues el altavoz integrado es monoaural y de poca potencia.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La interfaz del reproductor musical, capaz de visualizar las portadas de los discos y temas musicales.

La reproducción de vídeo está muy limitada por la resolución de pantalla y también por los formatos aceptados: sólo 3GP, WMV y MP4. De hecho, es difícil encontrar vídeos que se reproduzcan sin problemas en el Wildfire, aparte de los grabados con la propia cámara del terminal. Estos últimos, por cierto, se graban en CIF (352 x 288 píxeles y 15 fps), algo irrisorio ahora que cada vez más móviles graban a 720p y que la mayoría de smartphones trabajan al menos en VGA (640 x 480).

Las prestaciones de la cámara no mejoran mucho con las fotografías. De poco sirven sus 5 megapíxeles de resolución, pues la calidad óptica es bastante baja y los elementos salen excesivamente distorsionados, tanto al usar el macro como al disparar a distancias medias y largas. Para disparar, podemos pulsar el trackpad óptico o la misma pantalla, método mediante el cual podemos elegir la zona de enfoque.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esta última tampoco es una prestación que valga para mucho, vista la calidad de los resultados de la cámara. Y lo mismo sucede con el detector de rostros. Con semejante curriculum, la presencia del flash LED sólo sirve para contaminar aún más las imágenes con impurezas y aberraciones cromáticas. La mayor utilidad del diodo LED está en el modo linterna del teléfono, una sencilla aplicación para alumbrarnos un poco en la oscuridad, como si el teléfono fuese una linterna de baja potencia.

En cuanto a los videojuegos, uno siempre puede bichear por Android Market y buscar títulos en 3D. Otra cosa es que luego el Wildfire sea capaz de soportar sus exigencias gráficas. Sencillamente no da la talla, aunque sí que vale para juegos de corte sencillo y que aprovechen el acelerómetro como sistema de control.

Un poquito más
¿Cuál es la ventaja de contar con una pantalla de tamaño contenido y no especialmente bien definida? Pues que, como consecuencia, tampoco es la que más consumo supone. Salvando siempre las distancias respecto a móviles más sencillos (de esos con paneles de poco más de dos pulgadas y en la inmensa mayoría de los casos no táctiles), lo cierto es que el Wildfire hace un rendimiento muy satisfactorio de su batería de 1300 mAh.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No hay más que compararlo con el Legend, que usa el mismo tipo de batería y se queda en unas 24 horas de autonomía real con un uso intensivo (push email activo por HSDPA cada cinco minutos y sin renunciar a las llamadas). Pues bien, el Wildfire estira la duración algo por encima de las 30 horas. Y eso que no tiene pantalla AMOLED, cuya mayor ventaja en realidad no es la autonomía, sino el brillo y el contraste. Sólo hay que tener cuidado con el GPS, capaz de fundirse todo la batería en poco más de cuatro horas.

Si lo usamos sólo para las llamadas y los SMS, con incursiones ocasionales en el reproductor de música o la radio FM, este equipo puede sobrevivir casi cuatro jornadas lejos del cargador. Lo habitual en la mayoría de smartphones, pero con un pequeño extra. Como pasa siempre con HTC, dicho sea de paso, el cargador cuenta con una entrada USB para que el mismo cable incluido en la caja nos sirva tanto para transferir archivos como para recargar la batería.

En su justa medida
Si HTC pensaba en el Android perfecto para jóvenes, lo lamentamos, pero el tiro no ha llegado ni a tocar diana. Ahora bien, concuerde o no con las intenciones iniciales o posteriores del fabricante, lo cierto es que el Wildfire es hoy por hoy una de las opciones más asequibles para hacerse con un Android 2.1 (y próximamente se podrá actualizar a Android 2.2) y sin que ello signifique una integración de software cutre o forzada.

HTC Wildfire
HTC Wildfire
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Perfecto para quien, deseoso de usar una de las últimas versiones del sistema operativo de Google, tenga miedo de que equipos como el Desire, el Nexus One o el Samsung Galaxy S le queden demasiado grandes (en todos los aspectos). Nada recomendable para quien busque una buena cámara o una pantalla con la que dejar asombrado al personal.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

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20 / JUN 2011
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