Crónica

Tattoos y glamour

 
2
OCT 2009
Eduardo Parra   |  Madrid

Puede que no estuvieran todos los que son, pero desde luego que los que estuvieron, lo eran. Esa elite social que sólo se deja ver -previo pago- en concretos actos sociales, los VIP, fueron la Guardia de Corps esgrimida anoche por HTC para oficiar una glamurosa puesta de largo de su Tattoo, el camaleónico móvil basado en el sistema Android. Una fiesta de postín, "photocall" y copeteo, que lanza un mensaje claro a la competencia: hemos llegado para quedarnos.

Periodistas técnicos mezclados con periodistas del colorín se fundieron en el Museo del Traje de Madrid -curioso lugar para presentar un tatuaje- para remarcar la importancia de lo más nuevo de HTC: el Tattoo. Modelos y presuntas actrices -no miramos a nadie- posaron ante la cámara con alguno de los nuevos terminales casi como si les fuese la vida en ello. Está claro que, si la crisis pega duro, en HTC lo disimulan bastante bien.

Foto: Enrique Tapia (Quesabesde)

Novedades, ninguna, desde luego, que lo de anoche era una fiesta y punto pelota, como decían antaño. Fue un simple -o no tan simple- despliegue de medios para acongojar al personal, que eso de que los móviles son Nokia y el resto es ya cosa del ayer. ¿Que si había algún iPhone? Alguno, pero dicen las malas lenguas que estaba sobre una Blackberry.

Así, entre copa y pincho, la audiencia se zafaba de las lecciones, inevitables, de los asalariados de HTC, que procuraban meter su cuña publicitaria en la conversación sin que se notase demasiado. Que si me voy a hacer un "tattoo" -fíjense que no dicen tatuaje-, que si me enseñes el "tattoo", que si te hagas un "tattoo"... Vamos, que casi empezamos a enseñar pintadas epiteliales y acabamos fardando del "príncipe Alberto".

Foto: Enrique Tapia (Quesabesde)

Y aunque la noche es joven y en QUESABESDE.COM tenemos más aguante que Flash Gordon con una sobredosis de Red Bull, llegó la hora prudencial de echar el cierre y guardar los ojos, que el día había sido duro.

Caminito cuesta arriba y mirada para atrás, decíamos adiós casi sin darnos cuenta de que, junto a nosotros, un joven iPhone 3G S escuchaba al viejo iPod mientras abandonaban la fiesta a paso lento: "Hijo, nos han perdido el respeto."

Productos relacionados (1)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar