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Prueba de producto
EL EQUILIBRIO ES LO PRIMERO

HTC One S: análisis

 
30
MAY 2012

Ahora que las pantallas de los smartphones más punteros parecen estar pensadas para las manos de un pívot de la NBA, muchos usuarios ven en las 4,3 pulgadas el tamaño máximo tolerable. El HTC One S cumple esta condición, aunque otras características de su panel Super AMOLED no son del gusto de los más sibaritas. Con todo, no deja de lograr una gran soltura gráfica -interfaz Sense sobre Android 4.0 mediante- sin necesidad de recurrir a los cuatro núcleos. Su cuidado diseño y su aceptable cámara de 8 megapíxeles terminan de sellar la carta de presentación de un terminal que, eso sí, ha sufrido algunos problemas durante su aterrizaje en el mercado.

Tras el grandullón, llega el equilibrado. Así definíamos a los dos modelos estrella que HTC presentó durante el último Mobile World Congress, y así nos volvemos a referir a ellos. Mientras que el One X marca el tope de gama, el One S se coloca un paso por detrás en las especificaciones a cambio de presentarse en un tamaño más fácilmente transportable.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Muchas de las observaciones que ya hicimos sobre el One X, eso sí, son perfectamente aplicables a este otro modelo de HTC. Especialmente en apartados como el software o la cámara. De ahí que vayamos a tomar como referencia en bastantes ocasiones lo ya dicho en nuestro reciente análisis para ver cómo cambia la fórmula en este One S.

Cerámica parece, aluminio es

Fue allá por 2010 cuando HTC probó por primera vez eso del diseño "unibody" con el Legend. Si bien el sucesor directo de este último es el One V, también en el caso del One S nos encontramos con una carcasa fabricada a partir de un solo bloque de aluminio. Con la novedad de que está tratada con un proceso especial de oxidación que, siempre según el fabricante, la hace tres veces más resistente que el acero inoxidable y de paso le da un tacto parecido al de la cerámica.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Fórmulas mercadotécnicas aparte, lo cierto es que el equipo tiene un tacto suave y agradable que no habíamos apreciado hasta ahora en otros modelos que también recurren al metal, manteniendo además un buen nivel de adherencia. Ahora bien, ¿realmente es cierto que a este smartphone no le hace falta recurrir a la clásica funda protectora para evitar ralladuras y otros desperfectos en la parte trasera y el perímetro?

No ponemos la mano en el fuego por ello. Y no lo decimos por los problemas de descascarillado de la carcasa que han aparecido en algunas unidades (completamente ausentes en el ejemplar empleado en este análisis), sino porque el One S lleva también un par de piezas de plástico en las partes superior e inferior.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El altavoz monoaural trasero se integra en una pieza de plástico situada en el "culo" del terminal.

Es por eso que durante nuestras pruebas hemos procurado evitar que el terminal compartiese bolsillo con objetos problemáticos como las llaves de casa. Quizás la parte metálica de la carcasa y la pantalla (que cuenta con la habitual protección Gorilla Glass) estén bien preparadas para sobrevivir a este tipo de situaciones sin sufrir desperfecto alguno, pero el plástico no deja de ser plástico.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Además de la versión en gris y con detalles azules empleada en este análisis, hay otra variante del One S que combina el negro con el rojo.

La única de las dos citadas piezas que puede retirarse es la superior, ya que bajo su superficie se sitúa la ranura para tarjetas micro-SIM. Al no ser la batería extraíble, parece ésta una mejor solución que la tapa grande que vimos recientemente en el Sony Xperia S. Algunos usuarios, eso sí, hubiesen preferido una ranura de acceso externo para prescindir de la tapa, bien protegiéndola con una pestaña al estilo de lo visto en el Motorola Razr, bien abriéndola con un alfiler como el que incluyen en su caja el One X o el mismo iPhone (entre otras posibilidades, como la que emplea Nokia en el Lumia 800).

Fino y ligero, pero con un pequeño descuido

Además de resolver con nota el apartado de los materiales, el One S es muy apto para aquellos usuarios especialmente preocupados por el porte de su smartphone. No en vano HTC ha logrado montar una pantalla de más de 4 pulgadas en un equipo con un grosor de 7,8 milímetros en su parte central (los extremos superior e inferior se ensanchan levemente) y unos 120 gramos de peso.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El control del volumen está en el lateral derecho, el puerto micro-USB se sitúa a la izquierda y en la parte superior se encuentran el botón de encendido y la salida de auriculares.

La delgadez queda visualmente acentuada gracias al mismo recurso que ya vimos en el One X: si bien la pantalla es completamente recta, el marco de aluminio dibuja una ligera curva en el perfil que genera la ilusión de que éste sea más fino todavía. El equipo raya así a buena altura en la parte estética, al menos en comparación con anteriores modelos de HTC.

Sus medidas lo hacen además bastante cómodo tanto a la hora de transportarlo en el bolsillo (teniendo siempre en cuenta que se trata de un terminal de pantalla grande) como de sostenerlo con la mano. Al ser metálica, por cierto, la carcasa resulta algo más "fresquita" al tacto.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Hay no obstante un detalle que supone un pequeño borrón en lo que se refiere al diseño: el indicador LED. Está oculto a simple vista en uno de los minúsculos agujeros del auricular superior, lo cual supone a priori un buen toque minimalista. El problema es que tiene un brillo algo tenue en comparación con el mismo tipo de indicador que también emplea el One X. Y si uno lo mira desde una posición demasiado oblicua, no percibe luz alguna.

Esta poca visibilidad del indicador LED se nos antoja un añadido más para una queja bastante común entre quienes poseen un smartphone de HTC: muchas veces no se enteran de que tienen una llamada perdida o un mensaje sin leer hasta que encienden la pantalla. Y es que los terminales de la firma asiática apagan automáticamente dicha luz a los cinco minutos para ahorrar consumo. Mal vamos si incluso estando encendida hay situaciones en las que puede pasar algo desapercibida.

Más fluidez que nitidez

En lugar de optar por una resolución categóricamente HD en sus 4,3 pulgadas de diagonal, la pantalla del One S se queda con 540 x 960 píxeles. Se logra así menos nitidez en comparación con otros modelos con un panel del mismo tamaño como el antes citado Sony Xperia S, especialmente a la hora de mostrar texto. Ahora bien: este último no logra mover su interfaz gráfica con la velocidad que lo hace el One S.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sospechamos que HTC ha priorizado en este caso la fluidez sobre la resolución: al tener que mover menos píxeles, es más fácil lograr una buena soltura gráfica "sólo" con un chip Qualcomm Snapdragon 8260 con procesador de doble núcleo a 1,5 GHz. De hecho, la impresión que transmite el One S en este sentido es idéntica a la que ya vimos en el One X, que combina cuatro núcleos con una pantalla HD.

Pero precisamente la resolución es el argumento que algunas firmas están usando para compensar las críticas últimamente tan populares contra pantallas que, como la de este One S, usan tecnología Super AMOLED con una matriz de subpíxeles "Pentile". El Galaxy S III, sin ir más lejos, también sufre este "problema", pero Samsung afirma haberlo mitigado gracias a su elevada resolución, que desemboca en una densidad de más de 300 píxeles por pulgada.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El One S, en cambio, se queda "sólo" con 256 píxeles por pulgada. ¿Quiere todo esto decir que se puede percibir más fácilmente la pixelación o que es más complicado leer textos nítidos que en otros terminales? Sí, siempre y cuando acerques los ojos más de lo recomendable o, manteniendo una distancia sana, tengas o bien una vista privilegiada o bien un astigmatismo galopante.

La mayoría de mortales sólo verán una pantalla que proporciona un brillo destacable, unos colores bastante saturados y unos ángulos de visión correctos. Pero si uno es muy exigente con la calidad del panel, el One S le sabrá a poco.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como siempre, el desempeño táctil de la pantalla es suave y preciso, permitiendo el teclado virtual buenas velocidades de escritura. Excepto si uno quiere poner tildes o escribir la letra eñe, momentos en los que tiene que hacer una pulsación prolongada sobre la vocal deseada o sobre la letra ene.

No falta tampoco el habitual reajuste automático de párrafos al hacer zoom en el navegador web, aunque el proceso tarde en ocasiones unos instantes más de lo deseado en ejecutarse. A veces pueden incordiar un poco los controles que surgen en la parte inferior cuando uno se mueve por una página, aunque es cuestión de acostumbrarse a esperar un par de segundos para que desaparezcan ellos solos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La interfaz propia de HTC permite cerrar aplicaciones arrastrando hacia arriba sus previsualizaciones en la vista multitarea (imagen superior) y no renuncia a rasgos que vienen de serie en Android 4.0, como las carpetas, que sirven para aglutinar varios accesos directos en un solo icono.

Si antes decíamos que la soltura de la interfaz gráfica es similar a la del One X, lo mismo ocurre con la filosofía de uso de Sense 4.0. La capa de maquillaje que HTC le aplica a Ice Cream Sandwich incluye así sus pases laterales con efecto de cubo rotando, su vista multitarea propia basada en tarjetas y su acceso directo a ajustes en la pestaña de notificaciones, entre otras señas de identidad que empiezan desde la misma pantalla de desbloqueo.

A vueltas con la memoria y el Wi-Fi

Como terminal con Sense 4.0, el One S trae consigo 23 GB de almacenamiento gratuito extra en Dropbox durante dos años. Pero fuera de la nube, sus 16 GB integrados se traducen en unos 2 GB libres para aplicaciones y 9,93 GB para archivos. Este último espacio es menos de la mitad de que lo que proporciona el One X, que ofrece unos 25 GB.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Que cada usuario juzgue por sí mismo si es mucho o poco. El problema es que quienes se encuadren en esta última postura no podrán aumentar el espacio mediante tarjetas microSD, pues el equipo no lleva la ranura necesaria. La RAM, por cierto, se queda en 685 MB (HTC habla oficialmente de 1 GB).

Tampoco está de más hablar sobre los supuestos problemas del terminal con las redes Wi-FI. Y decimos lo de supuestos porque es uno de esos casos que huelen a leyenda urbana. O al menos la unidad empleada en este análisis no ha llegado a desconectarse nunca de la red inalámbrica al apagar la pantalla, que ése era el supuesto problema (aunque es cierto que en el apartado de ajustes se puede establecer este tipo de desconexión automática si el usuario así lo quiere).

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de Wi-Fi, por cierto, el One S también tiene Wi-Fi Direct. Se trata de un joven estándar para transferir archivos a gran velocidad y sin cables que, viendo cómo se va extendiendo entre cada vez más novedades, tiene pinta de que acabará sustituyendo al Bluetooth para estos menesteres. La conexión NFC; eso sí, no figura entre las prestaciones del dispositivo.

Cámara decente y buen sonido

El apartado multimedia del One S es muy parecido al que ya vimos en el One X, empezando por una cámara de 8 megapixeles que da ese salto de calidad que le hacia falta a HTC para colocarse a la altura de la competencia.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es además una cámara bastante rápida y con prestaciones que pueden resultar interesantes, como las ráfagas de hasta 20 fotos seguidas o la toma de imágenes fijas a máxima resolución mientras se graba un vídeo. Al usar esta última función, eso sí, se pueden colar vibraciones en la grabación si uno no logra mantener estable el pulso al ir aplicando el dedo sobre el disparador virtual en pantalla.

Muestras: 8 MP
Las capturas se han realizado con un HTC One S.
las capturas se han realizado con un htc one s.
las capturas se han realizado con un htc one s.
las capturas se han realizado con un htc one s.
las capturas se han realizado con un htc one s.
las capturas se han realizado con un htc one s.

Si nos limitamos a tomar vídeos, se pueden lograr resultados bastante decentes a 1080p y 30 fotogramas por segundo. La cámara frontal sí que da un bajón respecto al One X. Aunque no es la prestación más importante en un smartphone, cabe señalar que este captor secundario se conforma con fotos y vídeos en resolución VGA, con una tasa de 15 fotogramas por segundo en el caso de los clips.

Vuelve a destacar en clave positiva el perfil de sonido que proporciona Beats Audio, cuyo logotipo está de hecho presente en la parte posterior del terminal. La jugada no se redondea con unos auriculares especiales de dicha firma (a no ser que alguna operadora los incluya como promoción especial), pero con cualquier pareja de cascos se logra aumentar el volumen sin que ello conlleve pérdida en la calidad de la música.

Quizás sea en los vídeos y los videojuegos donde más se nota que el One S no lleva un chip Tegra 3. En el primer caso, y si bien no suele haber problemas con clips a 1080p, los archivos MKV suelen reproducirse a tirones desde un principio, cuando en el One X iban fluidos al menos durante los primeros minutos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El reproductor predeterminado del HTC One S acepta vídeos DivX con archivos de subtítulos aparte.

En cuanto a los juegos, y si bien ya dijimos que el catálogo de Tegra Zone no es precisamente la panacea, al menos incluye títulos de gran poderío gráfico que no están disponibles para este One S por cuestiones de compatibilidad. En cualquier caso, no hay problema ninguno para quienes se conformen con juegos más sencillitos del tipo "Angry Birds" o "Cut the Rope".

Jugando a ser el "tapado"

El One X es el modelo con el que HTC ha echado este año el resto en cuanto a características. Pero también ha procurado lanzar una alternativa en forma de One S que, aun siendo menos potente y con una pantalla no tan definida, es más cómoda de transportar en el bolsillo y a muchos les resultará más atractiva.

Salvando el detalle ya mencionado sobre el indicador LED, lo cierto es que en términos de diseño el One S es un equipo bastante redondo. Por compararlo con otros Android de 4,3 pulgadas, es más delgado y ligero que un Sony Xperia S y al mismo tiempo más vistoso que un Motorola Razr.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además, logra en términos generales un rendimiento óptimo en apartados como las funciones multimedia o la autonomía. Respecto a esto último, hacemos la advertencia de siempre: la batería de 1.650 mAh del equipo suele dar para una o dos jornadas, pero si invertimos un par de horas en tomar continuamente fotos y grabar algún que otro vídeo para subir todos los archivos inmediatamente a la nube, entra dentro de lo probable que el porcentaje de carga descienda en torno al 35% o 40%.

Quienes busquen un smartphone total, eso sí, pueden verse algo limitados con este terminal. Especialmente si necesitan muchos gigabytes de almacenamiento local, son amantes de los videojuegos más potentes o les producen alergia las pantallas con matriz Pentile. Hay otros modelos en el mercado más indicados para este tipo de usuarios, mientras que el One S requiere rebajar un poco el nivel de sibaritismo.

HTC One S
HTC One S
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si bien el equipo tiene un precio libre oficial en España de 550 euros, en algunas tiendas puede encontrarse por 500 euros. En cuanto a las operadoras, Vodafone y Orange lo tienen en su catálogo, mientras que The Phone House también lo ofrece vinculado a una tarjeta con Yoigo.

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