HTC One (M8)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Crónica

HTC One (M8), el teléfono que sueña con el bokeh

 
26
MAR 2014
Eduardo Parra / Iker Morán   |  Madrid / Barcelona

Del HTC One (M8) ya se sabía, como quien dice, hasta el número de su carné de identidad. No obstante hubo que esperar hasta ayer para que se desvelaran oficialmente todos los detalles de este smartphone y su sistema de dos cámaras. Además de la presentación internacional en Nueva York y Londres, los menos afortunados tuvimos la oportunidad de tener entre las manos la nueva generación del One en Madrid.

Del HTC One (M8) podríamos destacar su procesador de cuatro núcleos Snapdragon 801. O la capa de personalización made in HTC de Android 4.4 bautizada como Sixth Sense. O su cuerpo metálico brillantemente rematado con una funda que permite, mediante un ingenioso sistema de pequeños agujeros, operar algunas funciones básicas del teléfono sin necesidad de abrir la tapa.

HTC One (M8)
HTC One (M8)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
La presentación tuvo lugar en el estudio de arquitectura A-cero In de Madrid. En la imagen, el arquitecto Joaquín Torres con un One (M8) en la mano.

Pero si por algo destaca el nuevo One (M8) es también por su doble cámara trasera de la que tanto se ha hablado. El captor principal es un CMOS de 1/3 de pulgada que, igual que ocurría en el HTC original, apuesta por la tecnología UltraPixel. Es decir, menos resolución (4 megapíxeles) pero a base de fotosensores notablemente más grandes (2 micrones) de lo que es habitual.

Un sistema que ya mostró su valía en el HTC One y que aquí llega en una versión mejorada, según los documentos proporcionados por la compañía. De hecho, HTC no duda en asegurar que este sistema permite capturar un 300% más de luz que otros terminales dotados de cámaras de 8 y 13 megapíxeles.

HTC One (M8)
HTC One (M8)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
HTC One (M8)
HTC One (M8)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Aunque la idea es buena –llevamos años repitiendo que los megapíxeles no lo son todo-, es verdad que esos 4 millones de puntos se quedan cortos en algunas situaciones. Ocurría con el primer One y todo parece indicar que la historia se repetirá en este renovado modelo.

El objetivo sigue manteniendo sus especificaciones (28 mm f2), aunque pierde el sistema de estabilización óptico de la primera generación. Desde la firma se apunta que es incompatible con el sistema estereoscópico de dos cámaras, pero que el software Smart Stabilization consigue estar a la altura.

UFocus

Además de cambios en el procesador de imagen y en el enfoque automático (con una velocidad de reacción de 0,3 segundos, promete ser de los más rápidos del momento), ahora el One (M8) suma una segunda cámara de 2 megapíxeles que se dedica en exclusiva a captar información adicional en el momento de la foto.

Así que nuestras esperanzas de ver un zoom en condiciones aprovechando esta cámara auxiliar no han ido por buen camino, puesto que ésta se dedica exclusivamente a dotar a la imagen de efectos relacionados con la profundidad de campo y el enfoque.

Más allá de algunas opciones ya vistas en otros modelos –seleccionar el punto de enfoque después de la toma-, la idea principal es poder dar a la fotografía ese look propio de las cámaras más serias, dotadas de un sensor de grandes dimensiones y de una óptica luminosa.

HTC One (M8)
HTC One (M8)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

La clave está en calcular las distancias entre planos en la escena –básicamente a eso se dedica esta segunda cámara- para jugar después con esta información y acercar a un móvil el bokeh reservado hasta ahora a las cámaras de fotos.

Un efecto que cobra todo su sentido en los retratos y que nos hace imaginar ya toda una nueva generación de selfies con el fondo desenfocado. Eso sí, habrá que hacerlos con la cámara principal y no con la frontal –en realidad el One (M8) tiene tres cámaras, claro-, que cuenta con una resolución de 5 megapíxeles.

Primero con el UltraPixel y ahora con la doble cámara, HTC va por su propio camino en esto de la fotografía móvil

Bromas al margen, tras unos minutos con el móvil entre las manos trasteando con estas nuevas opciones hay que reconocer que el efecto está muy bien conseguido. Eso sí, seguro que más de uno despacha rápidamente este pequeño logro apuntando que Instagram y su foco selectivo consiguen algo parecido sin tanto lío.

A partir de aquí, la función UFocus permite también modificar el punto de enfoque de una imagen una vez realizada, tal y como ya hemos visto en el Samsung Galaxy S5 y antes en los Nokia mediante la aplicación Refocus. El sistema tiene algunas limitaciones, perdiendo eficacia cuando hay demasiados sujetos en los planos o siendo directamente desactivado cuando la escena no tiene luz suficiente.

HTC One (M8)
HTC One (M8)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
HTC One (M8)
HTC One (M8)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Por su parte, el falso 3D del M8 no deja de ser una prestación anecdótica, quedando sus resultados reducidos a un divertimento fotográfico, como los filtros creativos o los pequeños efectos de movimiento (hojas o copos de nieve revoloteando por la foto) que este terminal incorpora y que nos recuerdan a lo visto en los Sony Xperia Z1 y Z2.

A la espera de poder probar con más calma las prestaciones fotográficas de este One (M8), queda claro que HTC está decidida a ir por su propio camino en esto de la fotografía móvil. Si los UltraPixel ya fueron su particular forma de llamar la atención e intentar marcar una alternativa al discurso de la resolución, la apuesta por este sistema de dos cámaras vuelve a ser valiente.

Los resultados son curiosos y prometedores, pero no nos engañemos: se trata de un sistema complejo –incluso los propios portavoces de la firma parecen andar algo despistados por ahora cuando hablan de su funcionamiento-, difícil de explicar y que encarece el producto.

Todo sea por parecerse cada vez más a las cámaras. Quién nos iba a decir que un día los móviles también soñarían con eso del bokeh.

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