Editorial

Hasta la vista, Quesabesde

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Réquiem -quince años después y contra nuestra voluntad- por una web decana

10
OCT 2016

Pedir una cerveza en el Papa Joe’s en días de Photokina requería de paciencia. Mucha paciencia y algo de contorsionismo para lograr hacerse un sitio en medio del bullicio, con suerte a unos pocos metros de la barra. Este céntrico local de Colonia es uno de los lugares a los que tradicionalmente acuden los asistentes a la mencionada feria bienal, la más importante de la industria fotográfica.

Quienes fueron a esta última Photokina, celebrada hace un par de semanas, cuentan con una mezcla de asombro y consternación lo sumamente fácil que fue pedir una cerveza en el ya no tan bullicioso Papa Joe’s.

Porque Photokina ya no es lo que fue. Photokina languidece, empequeñece como lo ha hecho el mercado de cámaras fotográficas durante los últimos seis años. No hacía falta irse a por una cerveza al otro lado del Rin para tomarle el pulso al sector: los pabellones cerrados en Koelnmesse, los pasillos medio vacíos y una lista de novedades cada vez menos poblada son sintomáticos. Hubo tiempos mejores.

El vídeo no mató ni matará a la estrella de la radio, pero a estas alturas de la película ya nadie duda de que el smartphone ha acabado de forma casi definitiva con esa cámara de fotos –solo esa concretamente- que durante la primera década de este siglo engordó los gráficos de ventas y se coló en todos los hogares. Un formidable boom digital cuya onda expansiva supo capitalizar Quesabesde, la web que empezamos a gestar en un garaje hace ya 16 años.

Hoy, 15 años después de su lanzamiento, Quesabesde se convierte en un nuevo síntoma de que las cosas han cambiado en la industria fotográfica

Hoy, después de todo este tiempo, Quesabesde se convierte en un nuevo síntoma de que las cosas han cambiado. Pese a conservar casi intacta la sólida reputación –o eso quiero pensar- que durante años ha hecho de esta web uno de esos felices casos singulares dentro del ecosistema de medios on-line en español, la difícil realidad financiera de nuestra empresa nos ha arrastrado a un desenlace inmerecido e indigno tras meses de agónica lucha.

¿El fin de Quesabesde? Quién sabe. Lo que sí sé es que las circunstancias nos obligan a tirar la toalla contra nuestra voluntad. Porque la agónica lucha de la que hablaba no ha sido solo por tratar de reflotar el barco.

En realidad Quesabesde podía haberse salvado de no ser por la mediocridad, la intransigencia y la absoluta falta de escrúpulos de una gente gris, una gente insustancial. Gente a la que este proyecto siempre le vino muy grande. Socios muy alejados –o absolutamente desvinculados- del día a día de Quesabesde y que han hecho leña de un árbol que amenazaba con derrumbarse.

Gente a la que no merece la pena dedicar más líneas.

Quesabesde celebrará su decimoquinto aniversario este próximo 22 de octubre en estado vegetativo, con una portada que permanecerá congelada sine die y un futuro muy incierto. Para muchos de nosotros hoy es un día triste. Más triste es pensar que, pese a las dificultades, esta web decana podía haber tenido una segunda oportunidad.

Es un didáctico ejercicio de autoflagelación comprobar la constante caída de ingresos que venimos sufriendo desde 2011. Año tras año. Implacablemente. Y a partir de 2014 vertiginosamente. Y sí, la caída coincide con el tremendo gráfico de la CIPA –la asociación de fabricantes de cámaras- que circula desde hace unos días: de los 121,5 millones de unidades vendidas en 2010 –hablamos de cámaras de fotos de óptica integrada e intercambiable- a una pírrica previsión de 13 millones de unidades para cerrar 2016, bastante menos de la mitad que en 2015.

Quesabesde entra en estado vegetativo, con una portada que permanecerá congelada sine die y un futuro muy incierto. Para muchos de nosotros hoy es un día triste

Es muy fácil ahora decir que se veía venir, que hacía años que la industria fotográfica –que no la fotografía- estaba en declive. Y hay que reconocer que nos ha faltado agilidad, audacia y algo de cintura. Nos ha faltado explorar más y ensimismarnos menos en lo que estábamos haciendo. Que quiero pensar que lo hacíamos bien, pero a la vista está que no fue suficiente.

Un espléndido batacazo –el del mercado de las cámaras de fotos- que se ha trasladado a las cuentas de Quesabesde, cuyo modelo de negocio se ha asentado siempre de forma exclusiva -con permiso de nuestro efímero experimento de e-commerce- en la publicidad. Fatal error. Jamás invierto en proyectos que dependen de la publicidad, me dijo alguien hace tiempo. La única garantía de que webs como Quesabesde puedan subsistir sin que su línea editorial sufra una merma importante es el apoyo económico directo y voluntario de sus lectores, añado.

Más allá de esta última solución, que habíamos estudiado muy seriamente ya a finales de 2015, estos meses se estaban cociendo en la trastienda otras iniciativas que estoy convencido hubiesen dado sus frutos. Estábamos explorando, maniobrando para corregir nuestro rumbo. Pero esa estúpida terquedad que –como decía- ha carcomido el proyecto desde dentro nos cortó las alas en el último momento. No ha habido tiempo para más.

Quesabesde comienza a apagarse tras un largo, larguísimo recorrido. No es un fracaso: es un abrupto paréntesis –quizás para siempre- de algo que sin duda fue un éxito. Ya era consciente de ello, pero ha sido ahora, compartiendo estos duros momentos con compañeros, amigos y colegas del sector fotográfico o del universo web, que he podido comprobar el gran aprecio que todos le teníamos a este proyecto. Me quedo con este impagable regalo.

Me quedo con la fidelidad demostrada durante años por nuestros lectores. Un sentimiento que comparten mis compañeros, que hicieron de esta una web por la que mereció la pena luchar

Me quedo también con todos los buenos momentos vividos en Quesabesde. Con los muchos excelentes artículos que he tenido la oportunidad de editar. Con esas formidables portadas con brillantes entrevistas a los mejores fotógrafos, puntuales y extensos análisis de los últimos productos, envidiables vídeos y geniales columnas de opinión. Con esos adrenalínicos días en los que reventábamos las métricas de Analytics. Con ese megaproyecto de refundación que tardamos dos años en completar y que nos dejó un Quesabesde casi de lujo. Casi, porque aún había mucho margen de mejora.

Me quedo también con la fidelidad demostrada durante años por lectores y usuarios, muchos de ellos desde hace ya más de una década. Vuestra participación ha sido el combustible que nos ha hecho funcionar. Muchas gracias en nombre de todo el equipo de Quesabesde.

Sentimientos que estoy convencido comparten todos mis compañeros y colaboradores, todos y cada uno de los profesionales -muchos de ellos amigos- que han contribuido a hacer de esta una web por la que mereciese la pena luchar. Éramos pocos y disponíamos de pocos recursos, pero lo conseguimos.

Gracias.

Dicen algunos que Quesabesde va a dejar un gran vacío. Puede que sea cierto, aunque de momento parte del equipo se ha propuesto continuar con la creación de un nuevo blog. Mucha suerte.

En lo que a mí respecta, y por si a alguien le interesa, habrá que empezar de nuevo.

El show debe continuar.

Roger Boix es uno de los fundadores y el director de Quesabesde. Se le puede encontrar en rboix arroba quesabesde.com.

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