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Prueba de producto
Hasselblad True Zoom
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Así es el móvil de Hasselblad

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21
SEP 2016
Texto y fotos: Iker Morán   |  Colonia

El estand de Hasselblad en esta edición de Photokina es uno de los mejores ejemplos de cómo los tiempos han cambiado y de que la diversificación de productos, más que una opción, es una pieza clave para la supervivencia de las firmas fotográficas. Incluyendo nombres tan míticos como Hasselblad y Leica, que entre cámaras de miles de euros luce orgullosa su nueva instantánea Sofort.

Pero volviendo con los suecos, en el escaparate de Hasselblad comparten protagonismo la H5D y la X1D (con y sin espejo: hay para todos los gustos), aunque el bonito prototipo de la V1D también atrae muchas miradas. ¿Y qué pinta un móvil entre todas estas cámaras de gama profesional de más de 10.000 euros? Posiblemente lo mismo que ese drone de DJI con una cámara de Hasselblad: abrir frentes y tocar todos los palos.

Hasselblad True Zoom
Hasselblad True Zoom
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El caso es que ahí está el Moto Z de Motorola con su flamante módulo fotográfico de Hasselblad. Una alianza que muchos se saltan para hablar a secas del móvil de Hasselblad, que siempre luce y vende mucho más que liarse a explicar todo eso de los mods que propone este smartphone.

En IFA nos quedamos con las ganas, así que aprovechando nuestro paso por Photokina hemos querido ver este curioso invento en acción a la espera de poder disponer de una unidad para probarla en condiciones y ver cuánto realmente hay de Hasselblad en este matrimonio. Y es que ya se sabe que las alianzas de firmas de móviles con marcas míticas de fotografía no siempre son equilibradas. ¿Verdad, Leica y Huawei?

Pero el True Zoom de Hasselblad plantea más bien una relación abierta que un matrimonio con el Moto Z. Es decir, el móvil tiene su propia cámara de 16 megapíxeles, enfoque por láser y estabilizador óptico. Pero para quienes busquen algo más y estén dispuestos a sumar 300 euros a la factura de su smartphone, este módulo True Zoom proporciona unas prestaciones y un manejo más cercanos a los de una cámara compacta.

hasselblad true zoom
Hasselblad True Zoom
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
hasselblad true zoom
Hasselblad True Zoom
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Concretamente a la de una de 12 megapíxeles con sensor de 1/2,3 de pulgada, y sobre todo con un zoom óptico de 10 aumentos que ofrece unas focales equivalentes a 25-250 milímetros con un rango de aperturas de f3.5-5.6. Es decir, las cifras habituales de una compacta de zoom largo de hace unos años, pero trasladadas a un móvil.

La instalación del módulo es realmente sencilla gracias al sistema imantado de anclaje y los conectores situados en ambos componentes. En un segundo esta especie de híbrido entre móvil y cámara está montado y listo para usar. De hecho, el smartphone detecta automáticamente la colocación de la cámara y lanza los correspondientes menús y opciones fotográficas.

Pero más allá del zoom y de la posibilidad de trabajar en RAW –cada vez más habitual en muchos teléfonos, recordemos-, posiblemente hay otros detalles que gustan o sorprenden más. Empezando por los excelentes acabados del módulo o la empuñadura y el disparador que este incorpora. De color naranja, por cierto, como en los últimos modelos profesionales de Hasselblad.

hasselblad true zoom
Hasselblad True Zoom
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El papel de Hasselblad se limita posiblemente al diseño del módulo y a asegurarse de que los detalles estén acordes a su prestigio

También sorprende el reducido tamaño del módulo –sobre todo su grosor- y el hecho de que la extensión de la óptica sea bastante reducida incluso cuando se despliega al máximo el zoom. Tanto el manejo del zoom –que cuenta con su propio mando alrededor del disparador- como el enfoque y el disparo son muy ágiles, mientras que los menús y las opciones, sin ser tan avanzadas como las de una cámara de verdad, sí tienen algún que otro guiño fotográfico más serio.

¿Suficiente como para justificar esos 300 euros? La pregunta es complicada como cada vez que en la ecuación interviene una firma de mucho prestigio que se asoma a un segmento que le es ajeno. No hace falta ni decirlo, pero evidentemente Hasselblad no ha fabricado el sensor ni el objetivo de este módulo. Si no lo hace con sus cámaras, ¿cómo lo va hacer con este accesorio?

Su papel se limita posiblemente al diseño –ahí sí se nota- y a asegurarse de que los acabados y detalles estén acordes al prestigio que se le presupone a la marca. En este sentido hay que reconocer que este Moto Z con el módulo True Zoom es lo más parecido a una cámara real que hay ahora mismo en el mercado de telefonía móvil. No solo por el zoom real, sino también por el agarre y las sensaciones que transmite.

hasselblad true zoom
Hasselblad True Zoom
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
hasselblad true zoom
Hasselblad True Zoom
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

De todos modos, se trata de una vieja lucha que por mucho que algunos fabricantes se empeñen en mantener aportando sus soluciones, parece perdida ya desde el principio. Panasonic ya lo intentó con aquel Lumix CM1 con unas prestaciones fotográficas espectaculares pero que pasó sin pena ni gloria, y tras el boom del Huawei P9 y su doble cámara Leica, algunos ya hablan de un globo que se está deshinchando.

En ese contexto la elegante propuesta de Hasselblad de la mano de Motorola nos parece eso, una elegante idea capaz de seducir a algún que otro aficionado a la fotografía que siempre quiso tener una Hasselblad –que levante la mano el que no- y que ahora puede coger el atajo de este smartphone. No es lo mismo, evidentemente, pero ahí está la firma de la compañía sueca y un zoom de 10x que, es verdad, no puede encontrarse en ningún otro terminal.

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