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OpiniónContando píxeles

Hassel quería a Fuji (pero acabó con Sony)

 
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FEB 2013

Cuesta creer que pueda existir un argumento para justificar semejante crueldad, pero un amigo mío se ha portado tan mal que las pasadas Navidades los Reyes Magos, en vez de carbón, le trajeron el primer tomo de las memorias de Aznar.

Aunque yo prefiero esperar a que saquen la película, me insistió tanto que al final acabé leyendo ese capítulo en el que hablaba de la elección de su sucesor. Contaba José Mari que su primera elección era Rodrigo Rato, ese estupendo gestor que sin duda hubiera sido capaz de llevar las riendas del país con la misma diligencia y éxito que las de Bankia.

Pero Rato le dijo que no, asegura esta épica biografía. Dos veces, para ser más exactos. Y es aquí donde entra Mariano Rajoy, actual presidente del gobierno y por lo visto segundón en la lista de sucesión de Aznar. "Sobrecogedora" historia, si se me permite el chiste facilón y de máxima actualidad.

Es fácil suponer que a Mariano, como a cualquier mortal, no le hará mucha gracia eso de ser el segundo plato en este peculiar trío político-amoroso. Un culebrón que, salvando las distancias, recuerda bastante a uno ocurrido hace no mucho en el sector fotográfico.

Se dice por ahí que cuando Hasselblad quiso acercarse al mercado de consumo la primera opción era Fujifilm, no Sony

Y es que en plena época de exclusivas y papeles filtrados, nosotros también queremos jugar al periodismo de investigación. Se dice por ahí -la manera de plantearlo no inspira mucha confianza, pero no están las cosas como para andar poniendo la mano en el fuego- que cuando Hasselblad se propuso acercarse al mercado de consumo no pensó en Sony.

Es cierto que han acabado formalizando uno de los matrimonios más singulares del sector y concibiendo esa Lunar de la que tanto se ha hablado, pero fuentes oficiosas nos han asegurado que esto sólo era el plan B. En realidad Fujifilm era la primera opción.

¿Sorprendente? En absoluto. De entrada la filosofía fotográfica de ambas compañías parece mucho más cercana que la de Sony y Hasselblad. Además existen antecedentes de este noviazgo: la Hassselblad X-Pan y sus objetivos estaban fabricados por Fujifilm, que de hecho también los vendía en Japón bajo su propia marca.

Menos conocido es tal vez que el sistema de formato medio H de Hasselblad y algunas de sus ópticas también están fabricadas por Fujifilm. Al menos la H1 y la H2, que en Japón se comercializaron con la denominación Fuji GX645AF. Aunque no hay información oficial muy clara al respecto, todo hace pensar que esa colaboración se ha mantenido en componentes y ópticas de posteriores modelos de la saga.

Así que no es que Hasselblad se enamorara repentinamente de Fujifilm y su sistema X, es que hacía ya muchos años que coqueteaban y paseaban de la mano. Pero algo salió mal, o mejor dicho: esta vez Fujifilm quiso ir por libre y montar su propio sistema sin la ayuda ni el nombre de los suecos de por medio. Y salta a la vista que la apuesta les salió bien.

Rechazados por Fuji, Hasselblad hizo lo que cualquier haría en esta situación: buscarse a otra. Esa otra acabó siendo Sony, que más allá de la parte económica del asunto no le hizo ascos a semejante pedigrí fotográfico proveniente de la vieja Europa. Si Panasonic tiene a Leica, nosotros a Hasselblad, pensarían.

El compromiso se oficializó en la pasada edición de Photokina, y esa Lunar que en teoría no tardará mucho en llegar a los escaparates es el primer resultado. Después vendrán también -eso insinuaron- cámaras SLT, compactas... una familia numerosa en ciernes, por lo visto.

Más allá del cotilleo -cómo nos gusta-, desde que me contaron esta historia vital para el devenir de la humanidad no consigo dormir imaginando cómo sería una Fujifilm X100 tuneada por Hasselblad y sus materiales nobles. Y pensando en lo que costaría, claro.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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