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Porfolio

Culto y recogimiento en Lalibela

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Harry Fisch se adentra en los sombríos templos excavados de Lalibela en busca de la esencia de la religión y la fe

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DIC 2015

"En mi trabajo como fotógrafo me interesa enormemente la relación del individuo con su religiosidad. Quizás porque eso es algo que tiene poco espacio en mi propia vida." Así explica Harry Fisch su pasión por inmortalizar con la cámara las liturgias y costumbres espirituales de varios rincones del mundo. Un interés que lo ha llevado a las orillas del Ganges, a los templos de Birmania y a la ciudad monástica de Lalibela, al norte de Etiopía.

Famosa por sus imponentes iglesias excavadas en las rocas, la ciudad santa de Lalibela es una parada obligatoria para Fisch en todos los viajes que organiza a Etiopía. "En Lalibela el espíritu religioso ocupa todo el espacio, es omnipresente, se respira y queda reflejado en cada imagen. Y aunque me impresiona, no me interesa tanto la monumentalidad y la extraordinaria arquitectura de los templos como la impactante actitud de los fieles en las iglesias", explica.

"En Lalibela el espíritu religioso ocupa todo el espacio, es omnipresente, se respira y queda reflejado en cada imagen"

"Tienes la sensación de entrar en un túnel del tiempo", prosigue Fisch. "Antes de que aparezca la luz del día, en la oscuridad, observas plácidamente mientras escuchas los cánticos de los fieles iluminados por la luz de velas en esas iglesias sombrías excavadas en la tierra. Los fieles cubiertos por sus túnicas blancas, las miradas perdidas, la voz de los oficiantes... La devoción."

Una atmósfera que este experimentado y galardonado fotógrafo de viajes -que ya en su momento nos dio varios consejos para mejorar en estas artes- capta a la perfección con sus fotografías, inundadas de una densa oscuridad y que exhuman espiritualidad por cada uno de sus píxeles.

Obviamente hacer fotografías en un lugar sagrado de culto y recogimiento no siempre es fácil, tal y como recuerda Fisch: "Se necesita la mayor discreción y respeto posible. Si tu máquina es razonablemente silenciosa, pues mejor, y ni que decir tiene que el flash no es algo que sea demasiado recomendable para no alterar el ambiente."

"En mi trabajo fotográfico siempre intento aproximarme al fotografiado estableciendo un contacto visual. Me acerco mucho utilizando ópticas cortas. Intento que la gente se acostumbre a mi presencia. Me mantengo mucho en la misma posición, siempre ocupando el mismo espacio e intentando aprender de lo que ocurre delante de la cámara, asimilando las oportunidades con paciencia."

Concretamente para este trabajo Fisch echó mano de dos cuerpos Fujifilm: una X-T1 y una X-Pro1. La parte óptica la completan sendos objetivos Fujinon 14 mm f2.8 y 16 mm f1.4.

Preguntado por sus referencias en el mundo de la fotografía, Harry Fisch cita a autores como Edward Burtynsky, Yamamoto Masao, Jonas Bendiksen o Glenna Gordon, y reconoce que pocos de sus fotógrafos favoritos se dedican al género de los viajes y el documental.

"Quizás mis referentes reales se crearon en mi adolescencia y están más cercanos a los clásicos. Soy más afín a una fotografía casi simbólica a la que, curiosamente, no me dedico. Mis auténticos referentes -Antoine D'Agata, Pieter Ten Hoopen o Peter van Agtmael- se encuentran en un plano ideal que no consigo integrar, por el momento, en mi trabajo."

Fuentes y más información
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