| Madrid.
Eduardo Parra.-
No hay en la sala de exposiciones BBVA-AZCA una Tardis, pero sí un señor del tiempo. Harold Eugene Edgerton, ingeniero antes que fotógrafo, pone nombre propio en Madrid a una retrospectiva que cambió el mundo de la ingeniería y también el de la fotografía.
Probablemente hoy no nos sorprenden, pero si contextualizamos en el tiempo la obra de Edgerton, fallecido en 1990 a los 86 años de edad, la única conclusión posible es que fue un genio de la imagen fija. Fija, nunca mejor dicho, porque Edgerton, como reza la nota oficial de la exposición, fue "el hombre que supo parar el tiempo".
© Harold Edgerton


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La exposición retrospectiva "Anatomía del movimiento. Fotografías de Harold Edgerton" abre PHotoEspaña 2010 y reúne hasta el 25 de julio una colección de imágenes -casi cien-, cuadernos de trabajo, herramientas fotográficas y un documental acerca de la obra del renombrado ingeniero.
Congelar el tiempo
Si el tiempo es el lema de esta edición de PHotoEspaña, nada mejor que la obra de un maestro en el arte de congelarlo para inaugurarla. Edgerton, ingeniero del MIT, se interesó tanto por las aplicaciones de la fotografía en la ingeniería que desarrolló sus propios instrumentos, como el flash estroboscópico, abriendo la puerta a visiones de sucesos tan rápidos que hasta la fecha quedaban ocultos para el ojo humano.
© Harold Edgerton


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Tomas como "Corona de gotas de leche", hoy reproducida en sus hogares por miles de aficionados en todo el mundo, pusieron de manifiesto que la fotografía técnica y la artística no tienen por qué ser enemigas.
© Harold Edgerton


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Aunque Edgerton nunca busco el arte. De hecho, buena parte de las instantáneas del ingeniero fueron las primeras de su clase, por lo que no había una expectativa real del resultado, sino simples hipótesis que en no pocas ocasiones se quedaban cortas ante las espectaculares sorpresas que salían a la luz tras el revelado de las tomas.
© Harold Edgerton


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Edgerton, galardonado con multitud de premios, incluida la Medalla Nacional de Ciencia de Estados Unidos en 1973, fotografió casi con obsesión las gotas de fluidos, y dio un paso más en su carrera al conseguir congelar en un instante explosiones nucleares y al diseñar el sistema de fotografía submarina que se montó a bordo del Calypso, el inmortal barco del oceanógrafo Jacques-Yves Cousteau.
Más información acerca de esta noticia:
- Información de la Fundación BBVA sobre la exposición
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