Dossier

"Hackers" de cámaras, o el deseo de innovar

 
11
AGO 2010

A pesar de la breve historia de la fotografía digital, esta tecnología ha alcanzado cierto grado de madurez, aunque su desarrollo sigue supeditado sobre todo a lo que hacen las grandes firmas del sector. Algo que no sucede en otros campos, en los que abundan proyectos innovadores impulsados por una sola persona o un pequeño grupo de expertos.

Pero las grandes empresas productoras de cámaras, accesorios y software de fotografía no son las únicas con capacidad de crear y mejorar tecnología fotográfica. Cada vez son más los desarrolladores que trabajan al margen de los dictados de la gran industria. Analizamos a continuación algunas experiencias interesantes.

El software es clave
Aún no hemos visto a ningún fabricante que apueste por abrir las entrañas de sus cámaras a programadores independientes. Sólo Nikon, que distribuye tímidamente el código necesario para manipular las funciones de algunas de sus réflex a través del puerto USB, se ha aventurado por ese camino.

Lo más parecido a una cámara abierta son las Canon equipadas con el llamado Canon Hack Development Kit (CHDK), un sistema alternativo al oficial que cualquiera puede usar con sencillez en las máquinas de ese fabricante. El proyecto existe debido a que las Canon permiten cargar un software de la tarjeta de memoria externa antes de que se ejecute el de la memoria interna que viene de fábrica.

Los resultados son tan impresionantes que dejan claro que la mayoría de las máquinas digitales actuales llegan "capadas" a las tiendas. Si cargamos el CHDK en una cámara automática, podemos acceder a funciones manuales similares a las de cualquier réflex y a otras que no son tan comunes. Y para hacerlo sólo necesitamos cámaras cuyo precio, en algún caso, apenas supera los 100 euros.

Cargando este CHDK es posible, por ejemplo, disparar a velocidades ultrarrápidas el obturador electrónico (hasta 1/10.000 de segundo), realizar capturas en formato RAW en modelos que sólo disparan en JPEG, programar disparos como si usáramos un intervalómetro (y así poder realizar time-lapses), obtener tomas de alto rango dinámico o modificar las funciones de grabación de vídeo.

Si los fabricantes desplegaran de entrada el auténtico potencial de sus cámaras, no podrían justificar su política de constante renovación de modelos

Pero el proyecto no es el único de ese tipo. Otros ejemplos de mejoras realizadas por programadores independientes sobre cámaras son el Magic Lantern Firmware para la Canon EOS 5D Mark II, que amplía las funciones de grabación de audio al filmar vídeo; un recurso que permite grabar vídeo con una Nikon D700 con calidad DVD a partir de las miniaturas en JPEG de los archivos RAW, o un "hackeo" que logra que la Panasonic Lumix DMC-GH1 mejore notablemente su potencial como videocámara usando el códec M-JPEG en lugar del AVCHD que viene de serie, como puede verse en este vídeo.

Todo ello pone de manifiesto que, si muchas cámaras desplegaran de entrada su auténtico potencial, las grandes marcas no podrían justificar su actual política comercial, que se basa en el lanzamiento compulsivo de nuevos modelos (que con frecuencia apenas aportan casi nada a los ya existentes).

Son muchas las claves que explican el tremendo éxito del iPhone como cámara de fotos, pero la fundamental es que Apple permite que cualquier programador pueda sumergirse en las entrañas del software interno del teléfono. Eso abre las puertas al desarrollo de aplicaciones que amplían las capacidades -entre otras cosas- para hacer fotos de su rudimentaria cámara, exprimiéndola de forma similar a lo que hace el CHDK con las Canon.

Lo mismo sucede con los teléfonos que utilizan Android como sistema operativo, aunque las aplicaciones de fotografía para éstos son hoy por hoy menos numerosas que las disponibles para el teléfono de Apple.

Esos dos casos señalan que no es descabellado pensar que en el futuro alguien podría lanzar una cámara de código abierto. Algo que quizá supondría optar por un modelo de negocio basado en el desarrollo y la venta de aplicaciones específicas para su software interno, tal y como hoy sucede con las que se venden en la iTunes Store para iOS.

¿Cámaras a la carta de código abierto?
El proyecto Frankencamera, del que ya nos ocupamos en su momento, de hecho busca lo que muchos esperan desde hace tiempo: una máquina de código abierto realizada con componentes de varias firmas que podría ensamblarse a gusto de cada fotógrafo.

Los investigadores de la Universidad de Stanford han recibido el apoyo de firmas como Nokia, Adobe, Kodak, HP y Disney para financiar la creación de esa máquina. En sus entrañas utilizaría un sistema operativo abierto que permitiría cargar aplicaciones como las del iPhone o Android, hechas por cualquiera, o un software similar al CHDK.

La Frankencamera: su nombre lo dice todo. | Foto: Marc Levoy

Ese concepto de cámara modular no es nada descabellado. Basta con ver la tímida apuesta de Ricoh con su GXR, dotada de módulos intercambiables con sensor y objetivo, para comprobarlo. Otro dato que nos pone sobre la pista de que algo así tiene futuro es el gran número de adaptadores que están aparecido para usar toda clase de ópticas en cámaras de objetivos intercambiables sin espejo réflex, sobre todo en las que forman parte del sistema Micro Cuatro Tercios.

Esos adaptadores nos liberan, al menos en parte, de los dictados de las grandes marcas cuando éstas nos fuerzan, al comprar una cámara, a casarnos con una línea concreta de objetivos, que en ocasiones es donde se encuentra el verdadero negocio de muchos fabricantes.

Desmontando una EOS 5D Mark II para quitarle el espejo réflex. | Foto: EOSHD.com

Otro ejemplo interesante es el floreciente mercado de accesorios lanzados para convertir las EOS 5D Mark II, EOS 7D y EOS 550D de Canon en cámaras de cine. La fiebre por mejorar sus funciones como videocámaras incluso lleva a que alguno le haya quitado el molesto espejo a su Mark II. Podemos verlo en esta web.

Software libre para la edición de fotos
Otro de los grandes problemas que azota al desarrollo de la tecnología fotográfica son las patentes y los estándares que marcan las empresas productoras de software, sobre todo Adobe. El proyecto OpenRAW, por ejemplo, persigue la creación de un formato RAW universal y abierto.

En el terreno de los programas de edición fotográfica es conocido que la gran alternativa de software libre frente a Photoshop es Gimp, aunque ésta no es la única opción. En España, el fotógrafo e ingeniero de telecomunicaciones Guillermo Luijik desarrolla programas como Perfect RAW, Zero Noise, Histogrammar, Amenabar y Tone Hacker y realiza talleres en los que explica sus posibilidades.

Tecnología analógica
El proyecto Impossible Project para resucitar la película Polaroid demuestra que la pasión de unos cuantos entusiastas puede ser muy importante para que una tecnología no termine en punto muerto. Gracias a ellos, la fotografía instantánea ha revivido a pesar de que Polaroid tiró la toalla al verse incapaz de seguir obteniendo beneficios.

Pero no son los únicos que mantienen viva la llama de la fotografía tradicional. En Galicia, por ejemplo, el fotógrafo José Gago sigue vendiendo a través de su propia empresa productos químicos desarrollados por él artesanalmente para el cuarto oscuro. Un gran ejemplo de cómo ciertos negocios a pequeña escala pueden prosperar sin el apoyo de una gran marca.

Todos los ejemplos aquí enumerados dan cuenta de que la tecnología fotográfica podría desarrollar un gran potencial si existiesen las condiciones adecuadas. De hecho, algunos ya lo intentan a pesar de las muchas barreras que existen. ¿Transformarán a medio plazo el sector proyectos como éstos? La pregunta queda en el aire.

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