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NAVIDADES 2007: GUíA DE COMPRA

En busca del televisor idóneo: puntos a tener en cuenta

 
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DIC 2007

El persistente frío y la profusión de luces ornamentales en las calles no dejan lugar a dudas: la Navidad ya está aquí, y con ella, el periodo de las compras por antonomasia. Este año, los televisores de pantalla plana se postulan como uno de los regalos estrella, pero antes de pedir uno a los Reyes Magos, al Papa Noel o al Olentzero de turno -todo depende de las querencias y regiones- conviene tener en cuenta algunos factores.

Consumismo, tradición y familia -la dosis y el orden de factores los fija cada uno- centralizan el día a día del periodo navideño en el que ya estamos plenamente inmersos.

Con el ánimo de ayudar a aquellas personas que, aprovechando el tirón comercial de estas fechas, se dejarán seducir por la idea de renovar su televisor, QUESABESDE.COM ha elaborado una pequeña guía con consejos a tener en cuenta para que la adquisición sea todo un acierto.

Plasma o LCD: eligiendo tecnología
Aunque el LCD goza de una gran popularidad, el mito que asegura que es una tecnología superior al plasma en cuanto a calidad de imagen no se corresponde siempre con la realidad. Conocer las peculiaridades de ambos sistemas de visionado puede resultar fundamental para tomar la decisión adecuada.

A modo de resumen (las diferencias entre ambas tecnologías ya se han analizado profusamente en QUESABESDE.COM), se puede afirmar que el plasma es la opción de los más cinéfilos, ya que ofrece una mayor precisión con el color, un contraste más elevado y resuelve mejor las escenas de acción.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Al contrario de lo que se cree, el plasma aún es una tecnología viva que puede superar al LCD en calidad de imagen.

En cambio, tiene una esperanza de vida más limitada, corre el riesgo de presentar el denominado efecto de "imagen quemada" y es más vulnerable a la luz ambiental.

El LCD, además de ser a efectos prácticos la única opción por debajo de las 37 pulgadas, se desenvuelve mejor en entornos luminosos y es ideal para visualizar aplicaciones informáticas. Sin embargo, adolece del "efecto estela" en las escenas dinámicas y no es tan preciso con la reproducción del color, en particular el negro.

HD Ready o Full HD: depende del caso
Una de las expresiones de moda en el mundo del cine en casa es la denominada Full HD, utilizada para referirse a dispositivos con una pantalla de 1920 x 1080 píxeles y compatibles con las señales a 1080p. Normalmente, un televisor que sólo sea HD Ready acostumbra a tener una resolución de 1366 x 768 píxeles y reproduce las señales a 720p y 1080i.

Aunque un televisor Full HD es -sobre el papel- la mejor apuesta porque puede ofrecer el doble de resolución que un panel HD Ready, en la práctica entran en juego varios factores.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Si no vamos a reproducir una imagen a 1080p, no es necesario disponer de un televisor Full HD.

Para empezar, si no se va a tener como fuente de imagen una señal de alta definición a 1080p, no se obtendrá ningún beneficio de un dispositivo Full HD. A día de hoy, sólo los lectores HD DVD y Blu-ray ofrecen esta opción. Cabe pensar, eso sí, que las necesidades pueden cambiar en el futuro.

También hay que valorar la distancia de visionado. Si el espectador se sitúa a mucha distancia de la pantalla (o si ésta es muy pequeña), no notará diferencia entre ambas resoluciones.

HDMI: número y versiones
La conexión HDMI podría definirse como el euroconector del futuro. Por ello, cuantas más entradas tenga el televisor, mejor. Teniendo en cuenta que su uso cada vez es más popular, su ubicación en un lugar accesible también debe valorarse.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Los conectores HDMI son la versión digital del euroconector. Cuantas más entradas tenga el televisor, mejor.

Actualmente, existe una versión avanzada del conector llamada 1.3. Sin embargo, la versión 1.2 de la conexión (presente aún en la mayoría de dispositivos) es más que suficiente para cubrir las necesidades de la gran mayoría de los consumidores.

¿TDT de alta definición?
La televisión analógica tiene los días contados, así que es esencial que el televisor disponga de un decodificador de TDT (o DVB-T).

Sin embargo, salvo algunas excepciones de Sony y Loewe, los sintonizadores integrados en los televisores no son compatibles con las señales de televisión de alta definición. Aunque ya existen emisiones de esta naturaleza en comunidades como Cataluña -aún en fase de pruebas-, su uso no se generalizará al menos hasta 2010.

Si disponemos de un televisor incompatible con las emisiones en alta definición por TDT pero pretendemos acceder a ellas en el futuro, será necesario adquirir un decodificador HD externo.

Refresco a 100 hercios: recomendable
Especificación recién llegada a los dispositivos LCD y heredera directa de los televisores de tubo, el refresco a 100 hercios permite reducir la sensación de parpadeo en las imágenes y el "efecto estela" en las pantallas de cristal líquido.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El refresco de imagen a 100 hercios es una característica recomendable.

Con un funcionamiento diferente en función de la tecnología, el modelo y la marca, se trata de una especificación altamente recomendable para acertar en la compra de un nuevo televisor.

Modo 24p: sólo para cinéfilos
El llamado modo 24p, por el contrario, sólo será de utilidad para los usuarios más cinéfilos que estén dispuestos a invertir -además- en un buen lector de alta definición, un cableado de cierto nivel y películas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El modo 24p es una característica concebida para satisfacer a los más cinéfilos.

Sin negar que contemplar una película del modo más parecido a las intenciones originales del director puede llegar a ser seductor, se trata de una especificación perfectamente eludible.

Diseño: la funcionalidad por encima de la estética
Pasando de puntillas por la estética -sobre gustos hay mucho escrito, pero nada definitivo-, hay que evitar dejarse llevar por los diseños que se olvidan de la funcionalidad.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Aunque la estética del televisor entra en el ámbito del gusto personal, no debemos olvidar que el diseño también debe ser funcional.

Comprobar si el marco es muy susceptible a los reflejos, si la peana del televisor es giratoria o si el mando a distancia es realmente práctico puede evitar arruinar una compra soñada.

Otros parámetros: con precaución
Aunque los fabricantes tienden a publicitar datos surrealistas para sus productos en apartados como el contraste, el brillo, los ángulos de visión o la velocidad de respuesta, conviene hacer oídos sordos a sus cantos de sirena y cribar esta información con muchas reservas.

Lo cierto es que cada marca realiza las mediciones de estos apartados en condiciones ideales, imposibles de recrear en los hogares y siempre según sus propios criterios.

Así las cosas, las cifras aportadas por las firmas poco o nada tienen que ver con la realidad y no pueden compararse con las de otros modelos sin caer en un grave error de objetividad.

Extras: decantando la balanza
Para distinguirse de la competencia, muchas firmas ofrecen en sus televisores prestaciones adicionales que bien pueden decantar la balanza en el último momento.

El sistema de iluminación posterior Ambilight de Philips, la integración de un disco duro en algunos televisores (como en el caso de LG o Sharp) o la presencia de un lector de tarjetas para ver las fotografías almacenadas en la pantalla se pueden contar entre ellas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El sistema de iluminación Ambilight es una exclusiva de Philips que diferencia sus televisores de los de otras marcas.

Sin embargo, la mejor garantía para acertar con el televisor sigue siendo acudir a la oferta de los fabricantes de referencia del sector, huyendo de las supuestas "gangas" firmadas por marcas desconocidas y de dudosa fiabilidad.

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