• Aquí sí fabrican para otras marcas
  • Parecidos razonables
OpiniónContando píxeles

Guerra de formato medio

 
19
OCT 2009

Está claro que las cámaras de formato medio y los respaldos digitales en general despiertan las mismas pasiones que sus hermanas pequeñas. De hecho, ahora mismo todos estamos pendientes de la nueva Nikon D3s y de la -según dicen- inminente Canon EOS-1D Mark IV.

Andamos tan liados intentando adivinar cuántos megapíxeles y fotogramas por segundo lucirá la nueva SLR de Canon, que ni siquiera le hemos prestado la atención que merece al nuevo Leaf Aptus II-5.

La rebaja en los precios del formato medio puede ser un síntoma de que estas firmas están en las últimas

Otro respaldo digital. Pues muy bien, pensarán. Es curioso, porque probablemente tampoco la inmensa mayoría tiene intención -por precio, por tamaño, porque no las necesita- de hacerse con una de esas réflex de gama profesional de más de 4.000 euros o con una Leica M9. Pero por algún extraño motivo, éstas suenan más terrenales que aquéllas. Sólo una buena lotería nos separa de ellas, pensamos.

En cambio, ni cruzándose en nuestro camino una trama Gürtel de esas con miles de euros, nos llegaríamos a plantear seriamente salir de paseo el fin de semana con un par de respaldos digitales en la mochila.

Así que no es de extrañar que entre el limitado interés que suscitan y esta excitación previa a los grandes lanzamientos, arrinconemos ese Leaf que Phase One -propietaria desde hace poco de esta firma israelí- ha puesto sobre la mesa al moderadísimo precio de 6.000 euros. U 8.000, si lo queremos con cámara y óptica.

Cierto que las prestaciones de este respaldo de 22 megapíxeles no representan -como suele decirse- el estado del arte en el segmento. Pero su comedido precio -en comparación con lo visto hasta ahora- marca un cambio de rumbo que puede interpretarse de dos formas: o las compañías que sobreviven en este escaparate han decidido poner por fin los pies en la tierra, o como dicen algunos expertos, están en las últimas. Puede que incluso se trate de una equilibrada combinación de ambos factores.

El problema de estas cámaras de formato medio es evidente. Los últimos modelos réflex de gama alta (Nikon D3x, Canon EOS-1Ds Mark III, Sony A900...) no sólo son mucho más baratos y manejables, sino que el progresivo aumento de la resolución de sus captores y la calidad que ofrecen son más que suficiente para el 90% de los trabajos.

Las últimas réflex de gama alta son más baratas y manejables que las cámaras de formato medio y sirven para el 90% de los trabajos

Tal vez un par de cifras sirvan para hacerse una idea de la dramática situación. Las aportaba recientemente Christian Poulsen, director general de Hasselblad, en una entrevista: hace diez años se vendían unas 60.000 cámaras de Hasselblad; a día de hoy, a duras penas se llega a las 6.000.

¿Cuál es el problema, las réflex de 35 milímetros o la competencia interna en un sector cada vez más reducido? La segunda parte de la ecuación estaba en vías de solventarse (Phase One se ha hecho con el control de Leaf y Mamiya para crear así una especie de frente unificado contra Hasselbad), hasta que Leica y Pentax decidieron asomar la cabeza por allí.

Así que, como suele ocurrir cuando las cosas no van muy bien, las compañías han dejado a un lado las buenas maneras que se presuponen por estas latitudes del mercado fotográfico y se han echado al monte. ¿Acaso creían que lo de lanzar cuchillos a la espalda del competidor era un exclusiva de los escaparates más mundanos? En un interesante reportaje publicado por The Brisith Journal of Photography, los máximos responsables de Phase One y Hasselblad se despachaban a gusto con la Leica S2. A la Pentax 645 Digital parecen condenarla al olvido -no son los únicos- antes incluso de nacer.

Aunque todos reconocen que la clave es conseguir expandir su limitado mercado frenando las incursiones de las cámaras profesionales de Nikon y Canon en lo que antes era su coto privado de caza, es al hablar de Leica cuando sacan los colmillos.

Es una buena idea, pero no pasa de ser un concepto atractivo, torpedean desde la competencia. Leica no tiene experiencia en el mercado profesional. La S2 es un sistema cerrado, con unas ópticas de excelente calidad, pero un cuerpo y un sensor que caducarán rápidamente, sostienen.

Puede que algo de razón no les falte. Ya saben eso que solía decirse: las Leica son para tener en la vitrina de casa y las Hasselblad, para trabajar.

Algunos trabajan con la serie EOS-1Ds en lugar de la EOS 5D porque sus clientes quieren verlos con lo más caro del mercado

Pero hay una cuestión que, según parece, prefieren obviar. Dado que el rumbo del mercado es difícil de cambiar y las réflex de 35 milímetros seguirán arañando cuota a los respaldos y las cámaras de formato medio (más allá de los buenos propósitos y los planes optimistas), es muy posible que éstas acaben relegadas a una especie de nicho de prestigio.

¿Por qué algunos profesionales trabajan con la serie EOS-1Ds en lugar de la EOS 5D, si con ésta tendrían más que suficiente? Sencillamente -reconocen algunos- porque sus clientes quieren verlos con lo último y lo más caro del mercado. Es una cuestión de imagen.

Si las cámaras de formato medio van por el mismo camino, y esto parece, ¿qué creen que preferirá el cliente ver en manos de ese caro y prestigioso fotógrafo que ha contratado? ¿Una Hassel, una Mamiya con un respaldo de Phase One o una flamante Leica S2?

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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