| Por Iker Morán.- Supongo que a estas alturas ya se habrán percatado de que estamos entrando de lleno en la campaña electoral. Ya saben, una mano de pintura por aquí, una inauguración por allá… y a sonreír en la foto.
De todas las promesas que se perpetrarán a lo largo de estos días, parece que las relacionadas de algún modo con la tecnología se están poniendo de moda. De hecho, ya he oído a algún candidato a la alcaldía de Barcelona hablar de un par de puntos Wi-Fi de acceso gratuito en cada barrio. Si no recuerdo mal, también en Madrid hay una propuesta similar.
La grieta tecnológica es un lastre
que aún pesa a este lado
de los Pirineos
Con la correspondiente dosis de escepticismo, este tipo de aportaciones son dignas de celebrar. También es cierto que más de uno preferiría, puestos a priorizar, que la autoridad de turno pusiera en su sitio a todos esos proveedores de Internet que mantienen a este país en el submundo de la comunicación.
Y es que aquello de la grieta tecnológica es un lastre que aún pesa a este lado de los Pirineos. El caso es que sigue habiendo ciertas tecnologías que, por estas tierras, o llegan muy tarde o nunca acaban de aterrizar.
Normalmente es algo que se asume en silencio, como si por el Mediterráneo ya existiera cierta costumbre a soportar el ninguneo tecnológico. Otras veces, cuando la afrenta adquiere carácter continental -véase el caso de la PS3 de Sony-, los ánimos se caldean mucho más ante cierto tipo de agravios comparativos.
Sigue habiendo ciertas tecnologías
que llegan muy tarde o nunca
acaban de aterrizar
por estas tierras
¿Y qué ocurre en el sector fotográfico? Pasando por alto el peculiar mercado asiático, en el que posiblemente ya circulan "gadgets" que por aquí jamás veremos -excepto en alguna feria internacional-, hay algún que otro caso que merece la pena recordar.
Uno de los más recientes es el de la Canon PowerShot TX1. Y es que, este peculiar híbrido situado entre el mundo de la fotografía y el vídeo que pudimos ver por primera vez en la pasada PMA de Las Vegas no llegará al mercado europeo.
Exactamente lo mismo ocurre con la Sony Cyber-shot DSC-G1: una de las compactas más originales y completas de los últimos tiempos, que por lo visto tampoco alcanzará nuestros escaparates.
La Sony G1, una de las
compactas más originales de
los últimos tiempos, no alcanzará
nuestros escaparates
El caso de la Olympus E-400 es uno de los pocos ejemplos inversos que tenemos. Y es que esta pequeña SLR no ha llegado a estar disponible en el mercado estadounidense. La sutil diferencia con los casos de Canon y Sony es que la marca ya ha presentado una E-410 que, ahora sí, estará disponible al otro lado del océano.
Desconozco si, como ocurre a la hora de importar una compacta de un color o una réflex plateada, los motivos se cimientan en esa nueva religión de los estudios de mercado o si se trata de una misteriosa o arbitraria decisión.
No obstante, llama la atención que en estos tiempos de globalización en que las fronteras -las del mercado, no las otras- están cayendo de la mano del comercio por Internet, aún sucedan estas cosas.
Desconozco si los motivos se
cimientan en estudios de mercado
o en arbitrarias decisiones
Es curioso que marcas tan genuinamente americanas como General Electric estén dispuestas a cruzar el charco, mientras que si a alguien de Segovia se le antoja la citada TX1 tendrá que traérsela desde Massachusetts.
Pero, retomando aquello del Wi-Fi que comentábamos al principio, hay veces que el retraso en la llegada de un modelo no depende de la decisión del fabricante, sino de las infraestructuras de un país.
¿Se acuerdan de la Kodak EasyShare-One? Fue la primera cámara con conectividad Wi-Fi del mercado y se presentó hace más de dos años.
La falta de infraestructuras para
que la EasyShare-One se conecte
a un "hotspot" ha imposibilitado
su llegada a España
A diferencia de otros modelos posteriores que también disponen de esta función, la EasyShare-One no se limita a transferir las fotos al ordenador sin cables. Es capaz -y así lo pudimos comprobar en Orlando hace ya un par de años- de enviar fotos por correo electrónico o subirlas directamente a una galería sin necesidad de ordenador.
Pues bien, esta prestación que desde hace tiempo se perfila como uno de los horizontes hacia los que se encamina el futuro de las compactas digitales aún no ha llegado a España.
La razón es muy sencilla: la falta de acuerdos y de infraestructuras para que los posibles usuarios de este modelo pudieran conectarse a un "hotspot" en cualquier parte sin que ello les saliera más caro que la propia cámara.
Los proveedores de
telecomunicaciones nos han
hecho saltar del monopolio al
tercermundismo tecnológico
Me pregunto si ahora que tendremos redes Wi-Fi abiertas y gratuitas en cada parque y rincón de nuestras ciudades -no olviden recordárselo a su candidato favorito después de las elecciones-, este tipo de cámara podrá llegar a tener futuro por aquí.
O tal vez nada cambiará y la evolución tecnológica en este país (en cosas anecdóticas como éstas o en temas mucho más importantes) seguirá a su peculiar ritmo, hipotecada en manos de proveedores de telecomunicaciones que nos han hecho saltar con suma alegría del monopolio al tercermundismo tecnológico.
La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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