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El Gresso Radical Black Edition llega por 3.000 dólares con prestaciones intermedias y acabados de lujo

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Su carcasa de titanio y la precisión de sus terminaciones son los mayores reclamos de este teléfono dirigido a una clientela muy selecta

Gresso Radical Black Edition
Gresso Radical Black Edition
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MAY 2014

Mientras Internet estalla en llamaradas cada vez que Samsung, LG o HTC lanzan un nuevo teléfono y sus fans debaten con ardor los méritos de tener ocho núcleos en lugar de cuatro, firmas pequeñas y desconocidas para el gran público como Gresso son capaces de vender terminales de gama media-baja a precios que las grandes compañías jamás podrían defender.

Su mercado es más pequeño, está menos preocupado por las cifras de rendimiento y sobre todo no va a dejar de considerar un teléfono porque cueste 200 euros más que el smartphone de moda. O 2.000. Éste es el caso de Gresso, conocido esencialmente en los mismos círculos que Vertu.

El fabricante ruso acaba de hacer público un nuevo terminal de altos vuelos denominado Radical Black Edition. Este nombre sirve para dar bautismo a un teléfono que, a pesar de las apariencias, no desentonaría en las estanterías de cualquier centro comercial, puesto que integra un anónimo procesador de cuatro núcleos a 1,2 GHz, una pantalla de 960 x 540 píxeles (Gresso indica en su ficha técnica que se trata de un panel QHD, pero con casi toda certeza es en realidad qHD), una cámara de 8 megapíxeles y una ROM basada en Android 4.1.2.

Sus características técnicas más destacables son sus 36 GB de almacenamiento integrados (una cifra bastante inusual) y la presencia de dos ranuras para tarjetas SIM, absolutamente necesarias en mercados como el ruso y en algunos países asiáticos.

Gresso Radical Black Edition
Gresso Radical Black Edition
Foto: Gresso

Una vez más, la calidad de los materiales utilizados y una terminación artesanal son las grandes bazas del último teléfono de Gresso. En lugar del aluminio visto en los móviles generalistas más caros, el Radical Black utiliza una carcasa mecanizada de titanio (que explica sus 219 gramos) y decorada opcionalmente con el emblema de Gresso inscrito en oro amarillo o rosa de 18 quilates y pulido a mano. Todo el teléfono se ensambla manualmente, lejos de las cadenas de producción en masa utilizadas por los grandes fabricantes.

El Radical Black es tanto una joya o un accesorio de moda como un teléfono, lo que también se deja notar en su precio: la versión R1, con botones en titanio convencional, cuesta 2.500 dólares (poco más de 1.800 euros al cambio), mientras que los Radical Black R2 y R3, dotados con botones realizados en titanio negro y con el logotipo de Gresso en oro, están a la venta por 3.000 dólares (casi 2.200 euros). Solo se fabricarán 100 unidades de cada serie.

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