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Prueba de producto
EL TRíPODE QUE COBRó VIDA

Gorillapod: de un vistazo

 
28
MAY 2008

Viejos conocidos -aunque poco frecuentes en las tiendas españolas hasta hace bien poco-, los trípodes Gorillapod son uno de esos buenos recursos a los que es fácil hacer un hueco en la mochila. Varios tamaños disponibles para adaptarse tanto a una diminuta compacta como a una SLR con un pesado objetivo, su versatilidad, reducidas dimensiones y comedido precio los convierten en un buen complemento. Eso sí, no sustituyen al trípode convencional.

Fue en la feria PMA de 2006 cuando vimos por primera vez estos extraños trípodes con apariencia de pulpo y formas un tanto extravagantes llamados Gorillapod. Desde que volvimos de Las Vegas con uno de ellos en la mochila, su presencia se ha ido haciendo poco a poco más habitual entre los aficionados a la fotografía que buscan un pequeño trípode que llevar a todas partes.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto de familia: de izquierda a derecha, el Gorillapod SLR-Zoom con una Olympus E-520 y un Zuiko 50-200 mm; el Gorillapod Original con una Olympus mju 1010, y el Gorillapod SLR con una Fujifilm FinePix S100FS.

Desarrollados por la firma californiana Joby y distribuidos en España por Disefoto, no son los únicos que pretenden cumplir esta doble condición de pequeño y todoterreno.

Aun así, dentro de la profusa variedad disponible en el mercado (desde trípodes con ventosa hasta sistemas para convertir el tapón de una botella en un soporte para la cámara), ésta es sin duda la opción que más nos ha gustado.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La E-520 de Olympus cuelga de un árbol enroscada al Gorillapod SLR-Zoom.

Ahora que ya es relativamente sencillo encontrarlos en los escaparates, revisemos algunas de las principales características de esta peculiar familia de trípodes:

  1. A día de hoy, los Gorillapod se presentan en tres tamaños: el más pequeño para cámaras compactas (Gorillapod Original), un modelo intermedio para réflex (Gorillapod SLR) y el más robusto de todos ellos (Gorillapod SLR-Zoom), pensado para trabajar con una SLR y un objetivo de peso considerable.
  2. Gorillapod Original, SLR y SLR-Zoom
    Gorillapod Original, SLR y SLR-Zoom
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    Gorillapod Original, SLR y SLR-Zoom
    Gorillapod Original, SLR y SLR-Zoom
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  3. El modelo Original, además de estar disponible en cuatro colores, ha sumado recientemente nuevos sistemas de enganche más allá de la clásica rosca de trípode. El resultado es el nuevo Gorillapod Go-Go!, concebido para la sujeción de teléfonos móviles o cualquier otro pequeño dispositivo portátil.
  4. Gorillapod Original
    Gorillapod Original
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    Gorillapod SLR
    Gorillapod SLR
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    Gorillapod SLR-Zoom
    Gorillapod SLR-Zoom
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  5. Todos ellos comparten un peculiar y característico sistema de segmentos totalmente articulados que permiten colocar la cámara en casi cualquier posición imaginable. Además, esta variedad de posiciones de las patas permite que el trípode pueda agarrarse -como si de un pulpo se tratara- a cualquier superficie, desde una rama de un árbol hasta encima de una piedra.
  6. Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    La compacta G2 de General Electric y la Olympus E-520 con los Gorillapod Original y SLR-Zoom, respectivamente.

  7. Otras de las ventajas de los Gorillapod son sus reducidas dimensiones y su escasísimo peso: el modelo más pequeño no pesa ni 50 gramos y el intermedio -nuestro preferido- poco más de 150. Queda así resuelto uno de los grandes problemas de los trípodes: al ser difíciles de transportar, es inevitable tener la tentación de dejarlos en casa.
  8. Gorillapod Original
    Gorillapod Original
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  9. La elección de uno de los tres modelos, más que por el tipo de cámara, vendrá motivada por el peso de la misma. Así, sólo las compactas más livianas se entenderán bien con el Gorillapod más pequeño, mientras que los modelos más voluminosos se moverán con más soltura con la versión para SLR.
  10. Hay que tener en cuenta, además, que cuanto mayor sea la sensación de seguridad de la cámara sobre el trípode, más libertad de movimiento tendrá el usuario a la hora de buscar uno u otro agarre, sin miedo alguno a llevarse un susto.

    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    A la derecha, la Sony Cyber-shot DSC-H50 con el Gorillapod SLR.

  11. Tanto el modelo más pequeño como el intermedio incorporan una pequeña zapata con rosca estándar que puede extraerse para facilitar la colocación de la cámara. Cuentan además con un seguro que impide la extracción accidental de esta zapata, que en el caso del modelo Original, dado su reducido tamaño, resulta un poco difícil de manipular.
  12. Gorillapod Original
    Gorillapod Original
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  13. El SLR-Zoom sólo incorpora de serie la rosca estándar de 1/4 de pulgada y un adaptador -muy fácil de perder, por cierto- de 3/8 de pulgada que permite enroscar un cabezal estándar. Sin duda, un complemento casi imprescindible para aprovechar al máximo sus posibilidades y facilitar el cambio de composición de la imagen sin tener que mover toda la estructura de sujeción del trípode. Un pequeño cabezal de rótula sería, por ejemplo, una buena idea.
  14. Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    El pequeño adaptador del Gorillapod SLR-Zoom permite montar un cabezal.

  15. Con o sin cabezal adicional, hay que tener en cuenta que el peso máximo que es capaz de soportar el más grande de los Gorillapod es de 3 kilogramos. Más que suficiente para la mayoría de las réflex (aunque se queda corto si tenemos intención de usar un teleobjetivo largo, por ejemplo). En cualquier caso, es imprescindible valorar en cada situación si la sujeción es o no óptima.
  16. Gorillapod SLR-Zoom
    Gorillapod SLR-Zoom
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    Gorillapod SLR-Zoom
    Gorillapod SLR-Zoom
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  17. Si bien originalmente las articulaciones de los Gorillapod se muestran bastante duras, después de varios meses de uso intensivo nos consta que pueden llegar a ceder un tanto su resistencia. Aun así, su capacidad de agarre y su estabilidad no parecen verse mermadas por este hecho.
  18. Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
    La E-520, con un flash FL-50 y el Zuiko de 50-200 milímetros reposan sobre un cabezal colocado en el Gorillapod SLR-Zoom.

  19. Si en exteriores es donde los Gorillapod ofrecen sus mejores dotes de adaptación, en tomas más reposadas y convencionales -sobre una mesa, por ejemplo- nos encontramos con un pequeño problema: la ausencia de una referencia hace que la perpendicularidad de la cámara no sea posible de establecer con exactitud.
  20. Gorillapod SLR-Zoom
    Gorillapod SLR-Zoom
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  21. Un buen recurso si estamos trabajando con velocidades de obturación un poco bajas es utilizar el disparador remoto, o simplemente el temporizador. La presión del disparador puede mover ligeramente la estructura de la cámara y trasladar esa trepidación a la imagen.
  22. Gorillapod SLR-Zoom
    Gorillapod SLR-Zoom
    Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  23. Los precios en España de estos trípodes son bastante comedidos: unos 20 euros el modelo más pequeño, casi 40 el Gorillapod SLR y 55 euros el más grande de todos ellos. Fuera del ámbito estrictamente fotográfico, el citado Gorillapod Go-Go! se puede encontrar por menos de 30 euros.
  24. Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

  25. Aun siendo uno de los accesorios fotográficos más interesantes -y sencillos- que hemos descubierto en los últimos años, hay que tener en cuenta que su función no es sustituir a un trípode convencional, sino complementarlo en aquellas situaciones en las que simplemente no esté disponible o no nos dé el juego de estos Gorillapod.

Recomendable para: cualquier fotógrafo que quiera tener siempre a mano un trípode pequeño y tremendamente versátil.

Absténgase de su compra: quienes busquen un trípode para aplicaciones profesionales o que requieran una gran precisión. En ambos casos, eso sí, también será un buen complemento.

Precio: de 20 a 55 euros, dependiendo del tamaño.

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