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Entrevista
GORAN TOMASEVIC, FOTOPERIODISTA

"El mayor desafío es salir ileso con las fotos para contar la historia"

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Foto: Goran Tomasevic (Reuters)
30
AGO 2016

Pocos fotoperiodistas de guerra son tan aclamados a día de hoy como Goran Tomasevic. La lista de conflictos que el fotoperiodista serbio ha cubierto van desde su ex-Yugoslavia natal hasta el actual conflicto en Siria. Su trabajo en primera línea recuerda a la máxima de Capa sobre la proximidad a la acción (los combates calle a calle que fotografió en Damasco le valieron un World Press Photo en 2014) y el pasado año Visa pour l'Image le dedicó una sonada exposición por la cobertura de unas violentas protestas en Burundi.

¿Cómo te iniciaste en el fotoperiodismo?

Comencé en Belgrado en 1991 cubriendo el día a día político de la antigua Yugoslavia para el Belgrade Chronicle como free lance. Cuando estalló la guerra en mi país viajé a Croacia y Bosnia, y empecé a colaborar con Reuters.

La guerra de los Balcanes debió marcar un cambio en tu carrera.

Tenía una curiosidad natural, así que no podía ignorar lo que estaba ocurriendo. Pero mi idea inicial no era ser un fotógrafo de guerra.

¿Cómo te afectó fotografiar la guerra en tu propio país?

Eso es siempre lo más difícil: cubrir un conflicto en tu propio país. Lo más importante es no dejarse llevar por las emociones. Si no, es imposible ser objetivo. Sé que es muy duro, pero tienes que dejártelo claro a ti mismo.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Tomasevic, fotografiado en Visa pour l'Image en 2015.

Tras más de 20 años haciendo fotografía de conflicto, ¿qué te sigue motivando de este trabajo?

No lo sé muy bien, pero sigo sintiendo la misma excitación que el primer día. Sé que hay algo salvaje en ello, pero sigo yendo [a las zonas en guerra] y sigo disfrutando [de mi trabajo]. Y me lo paso bien compitiendo con mis colegas. Este trabajo es muy competitivo y no voy a dejar que un chaval me gane.

De alguna manera me siento bien con lo que hago. Tengo más confianza que hace unos años y sigo con ganas de probar y mostrar más cosas en el terreno. Y no solo en fotografía de guerra, sino en el resto de noticias que cubro.

"Sigo sintiendo la misma excitación que el primer día, y me lo paso bien compitiendo con mis colegas"

Mi objetivo es mostrar la realidad de todo lo que fotografío. Creo que la experiencia me hace ser mejor fotógrafo y me permite contar las historias de forma distinta para que la gente entienda lo que ocurre. Esto de por sí ya es una gran motivación. Es lo que me gusta hacer y es por lo que me pagan.

Así que la forma en la que explicas una guerra ha cambiado con los años.

Lo que intento hacer desde el principio es no dejarme influir por el trabajo de otros fotógrafos ni por su forma de afrontar la cobertura de una guerra. En la mayoría de mis historias quiero llegar con la mente limpia, sin ningún tipo de influencia exterior.

Para mí, la mejor forma de hacer las cosas es abrir los ojos y contar lo que veo, y así es cómo llevo haciéndolo toda la vida.

Foto: Goran Tomasevic (Reuters)
Foto: Goran Tomasevic (Reuters)

Y la guerra, ¿ha cambiado?

No creo que haya cambiado mucho. Tecnológicamente quizás sí que ha habido algunos cambios entre la guerra en la antigua Yugoslavia y ahora en Siria, pero la gente sigue comportándose igual y matándose igual que en la Segunda Guerra Mundial. Es cierto: ahora hay drones y otros avances, pero básicamente es lo mismo.

¿Sueles cubrir frentes en ciudades más que en campo abierto?

Sí, de alguna manera soy un tío más urbano. Ahí es donde se dan la situaciones más duras y peligrosas, como las historias que hice en Damasco o Alepo, donde los combatientes están realmente cerca. En estos casos es difícil controlarse uno mismo y a la vez controlar a todos los que te rodean para conseguir las mejores fotos y salir ileso con ellas para contar la historia. Este es sin duda el mayor desafío.

Yo también soy predecible. Cada esquina es diferente, cada situación cambia, así que hay que actuar rápido porque no hay apenas tiempo para pensar. Todas las reacciones han de ser inmediatas y acertadas. De lo contrario, puede que no vuelvas.

En primera línea

Este tiroteo que acabaría con la vida de un rebelde sirio en Damasco es un inmejorable ejemplo del tipo de fotografía de alto riesgo que caracteriza a Tomasevic. La secuencia, pasada a blanco y negro, le valió un World Press Photo en 2014

Goran Tomasevic (Reuters)
Goran Tomasevic (Reuters)
Goran Tomasevic (Reuters)
Goran Tomasevic (Reuters)
Goran Tomasevic (Reuters)
Goran Tomasevic (Reuters)

Cuando te encuentras haciendo las fotografías de Alepo (que pudimos ver hace años en Visa pour l'Image), donde el peligro te rodea por todas partes y puede alcanzarte una bala o metralla prácticamente desde cualquier ángulo, con la adrenalina a niveles altísimos… ¿te queda tiempo para pensar?

Siempre se trata de un tema de composición. A medida que ganas experiencia la adrenalina va perdiendo importancia y eres capaz de razonar más a la hora de afrontar cada situación. A principios de los 90 la excitación era enorme. Ahora aún queda un poco de eso, pero mis reacciones son sobre todo razonadas.

En alguna ocasión has hablado de la importancia de minimizar los riesgos en situaciones de peligro, pero por otra parte también aseguras que una vez sobre el terreno vas a llegar hasta el final. Parece contradictorio.

Es que has de contar la historia. Por eso estás en ese lugar, para fotografiar. Si no pudiese manejar la situación y explicar lo que está ocurriendo, ni siquiera debería estar ahí. Minimizar riesgos quiere decir no tomar riesgos innecesarios. Obviamente has de aceptar ciertos riesgos, pero has de saber cómo comportarte para no provocar a la gente que tienes alrededor.

"A medida que ganas experiencia la adrenalina va perdiendo importancia y eres capaz de razonar más a la hora de afrontar cada situación"

Tanto si estás en Burundi como en Damasco, Alepo o en cualquier zona en guerra has de saber cómo caminar, cómo moverte, cómo correr para no ponerte en peligro a ti ni a los que están contigo. Hay ciertas normas que hay que seguir. No te puedes relajar y hay que pensar en cada cosa que haces. El único objetivo es volver con las fotografías.

Foto: Goran Tomasevic (Reuters)
Foto: Goran Tomasevic (Reuters)

No es lo mismo trabajar en los Balcanes, donde tú eras uno más, que un lugar donde no pasas desapercibido, como en las protestas en Buyumbura (Burundi), que casi le cuestan la vida a una policía.

Depende de la situación. En esta ocasión estaba con gente que aceptaba de buen grado a la prensa. Eran hostiles entre ellos y habían estado corriendo y persiguiéndose por varias calles. Mientras, yo había estado haciendo fotos, así que se habían familiarizado con mi presencia y en ningún momento se mostraron hostiles conmigo.

Lo único que tuve que hacer fue seguir los acontecimientos que estaban ocurriendo, no provocarlos ni presionarlos de ninguna forma, dejarles que hicieran lo que estaban haciendo. Se trata de saber manejar una situación así.

¿Qué ocurrió exactamente con la policía?

Al principio no entendía muy bien qué estaba pasando, así que les pregunté a algunas personas que hablaban inglés. Básicamente me dijeron que los manifestantes creían que ella había disparado en el estómago a otro manifestante.

Así que comenzaron a perseguirla a ella sin interesarse mucho por la presencia del resto de agentes. Pero había tal multitud de gente que la policía no podía apenas reaccionar ni escapar. Al final la abandonaron y los manifestantes la golpearon y arrastraron.

Finalmente creo que la dejaron marchar porque me parece que escuché que continuaba con vida. Además los manifestantes permitieron a la prensa que estuviera allí. Si no hubiese habido nadie, quizás la hubiesen matado.

Foto: Goran Tomasevic (Reuters)
Foto: Goran Tomasevic (Reuters)

¿Crees que la simple presencia de fotógrafos y periodistas pudo cambiar los acontecimientos?

Sí, puede ser. En algunas ocasiones esto pasa.

El combate que fotografiaste en Damasco con el que ganaste un World Press Photo, ¿es la situación más peligrosa en la que te has visto envuelto?

Lo primero que hay que plantearse es cómo mides el peligro. Dispararon desde lejos a un combatiente, hubo gente que murió por la explosión de una granada. Un francotirador disparó a dos personas cerca de mí, y bien podría haberme apuntado. Por el flanco desde donde venían los disparos, al principio creía que era fuego amigo, pero luego resultó evidente que no. Es muy difícil medir el peligro, pero sin duda fue una de las más peligrosas.

"Estar tan cerca no significa necesariamente que vayas a conseguir la mejor fotografía. Has de estar muy concentrado en lo que haces"

En otra ocasión pude ver un ataque incluso más cercano donde se estaban lanzando granadas a unos diez metros y podía escuchar los gritos detrás del otro muro después de la explosión. Sacar fotos ahí fue difícil y no tenían tanta fuerza. Estar tan cerca no significa necesariamente que vayas a conseguir la mejor fotografía. Has de estar muy concentrado en lo que haces.

Cuando en una entrevista hablo de estas cosas me gusta dejar claro a los jóvenes [fotógrafos de guerra] que no se trata de una película, que existe la posibilidad real de que te hieran.

Foto: Goran Tomasevic (Reuters)
Foto: Goran Tomasevic (Reuters)

¿Crees que hay muchos jóvenes que van a las guerras con una cámara para darle un empujón a su carrera?

Entiendo a los jóvenes que van a estos lugares. Quieren hacer algo excitante, nuevo. Quieren demostrar algo en este oficio y al resto de fotógrafos. Pero no quiero alentarles a ello.

¿Qué razones crees que deberían llevarles a una zona de conflicto?

Es un propósito profesional. Creo que ellos ya han de saber por qué van. Eso es por lo que yo fui a Bosnia: no tenía más motivación, quería explicar lo que estaba ocurriendo, no había un motivo económico.

“Si tu foto no es lo suficientemente buena, es que no estabas lo suficientemente cerca.” Esa mítica frase de Robert Capa parece el leitmotiv que te guía en fotos como la del muro haciéndose pedazos por una granada en Damasco. ¿Qué hay de cierto en ello?

Sí, esa situación que comentas es la misma en la que el francotirador disparó al militar que tenía frente a mí. En aquel momento pudieron sacarlo de allí. El grupo con el que iba estaba atacando un check-point y volvieron a arremeter después de evacuar a su compañero.

"La mayoría del tiempo uso alguna de las prioridades de la cámara. A la apertura, por ejemplo"

A partir de ahí nos dispararon con cohetes y desde tanques. Uno de esos disparos hizo saltar en pedazos alrededor nuestro un muro que teníamos unos metros por encima. Yo ya me estaba esperando algo así. No un golpe directo, pero sí algo gordo. Así que no fue una gran sorpresa para mí, sino más bien una de las opciones de lo que podía pasar. Acepté los riesgos de meterme ahí.

Foto: Goran Tomasevic (Reuters)
Foto: Goran Tomasevic (Reuters)

¿Difiere en algo hacer este tipo de trabajo para una gran agencia como Reuters de hacerlo como free lance?

Dejé de trabajar como free lance hace mucho tiempo. Puede ser un poco diferente, pero sigo creyendo que cuando tengo un encargo solo hay una manera de trabajar. Creo que mi forma de trabajar no cambiaría si trabajase por cuenta propia o para otra agencia.

Una vez estás en el terreno, ¿ayuda tener detrás toda la infraestructura de Reuters o tienes que buscarte la vida por tu cuenta?

Hay cosas que son necesarias cuando estás en un sitio así. Un fixer [guía e intérprete local], por ejemplo. En estos casos tener detrás a la agencia es de gran ayuda.

¿Como trabajas a nivel técnico en las situaciones más difíciles?

La mayoría del tiempo uso alguna de las prioridades de la cámara. A la apertura, por ejemplo. Depende de la situación. Hay momentos en que la acción pasa muy rápido, como en el caso del muro que reventó encima de nuestras cabezas. Ahí todo ocurrió tan rápido que no tuve tiempo de ajustar la cámara, así que usé una de las prioridades.

En Damasco, cuando corríamos de una casa a otra, pasaba en cuestión de segundos de una situación de altas luces a otra de sombras profundas. Ahí no tenía tiempo de cambiar los ajustes de la cámara. Si lo hubiera intentando, habría perdido muchas fotografías

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