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La carrera por los coches sin conductor enfrenta a Google y Uber

 

Fuentes de la industria señalan que Google está trabajando en su propia aplicación de alquiler de vehículos. Como respuesta, Uber desarrollará coches sin conductor

El prototipo de vehículo autónomo de Google ya se encuentra en fase de pruebas. Foto: Google
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FEB 2015

Fundada en 2009 y con una capitalización actual de 35.280 millones de euros, la de Uber es una de las trayectorias más explosivas del universo startup. También una de las más polémicas. La compañía, que pone en contacto a conductores asociados para que puedan compartir sus vehículos a cambio de una compensación económica, se encuentra en el ojo del huracán por roces con la justicia en España y otros países. Su último enemigo, sin embargo, no está en los tribunales sino entre sus propios accionistas.

Google, que curiosamente es uno de los mayores inversores en Uber, se encuentra trabajando en un servicio de alquiler de vehículos diseñado en torno a su prototipo de automóvil autónomo presentado en mayo del año pasado.

Fuentes consultadas por la agencia de noticias Bloomberg aseguran que Google quiere estrenarse en este lucrativo negocio que la llevaría a competir directamente con Uber, aunque evitando los problemas relacionados con los conductores al prescindir totalmente de los mismos. Puesto que sus vehículos autónomos no precisan de un conductor humano (de hecho, carecen de pedales y volante), no sería necesario realizar comprobaciones de antecedentes ni exigir teóricamente permisos de conducción.

Bloomberg asegura que una persona "próxima a la junta de Uber" y varios ejecutivos de la compañía han visto varios pantallazos de una aplicación móvil desarrollada por Google que permitirá compartir vehículo entre varios usuarios.

La situación no es baladí para Uber. Tal sería el solapamiento de los intereses entre ambas compañías que Uber estaría valorando solicitar la dimisión del representante de Google en su junta directiva.

Uber responderá a Google con su propia medicina

La acrimonia entre Uber y Google ya es palpable. A pesar de que Google ni siquiera ha lanzado públicamente su vehículo autónomo -mucho menos reconocido sus planes para competir con Uber-, los responsables de la aplicación de transporte más popular del mundo han resuelto que la mejor defensa es un buen ataque. Su primera maniobra ha sido asociarse con la Universidad Carnegie Mellon para desarrollar sus propios vehículos sin conductor.

El centro universitario, de gran reputación en el mundo académico y científico por su experiencia en el desarrollo de sistemas de conducción autónomos, colaborará en el establecimiento del denominado Uber Advanced Technologies Center, dedicado a investigar tecnologías de mapeado, seguridad automovilística y conducción autónoma.

Según Uber, la misión de la compañía es traer al consumidor nuevas formas de transporte "seguros, fiables para todo el mundo y en todas partes". Implícitamente, Uber también se ha marcado el propósito de distanciarse de Google, que ha pasado de ser uno de sus mayores inversores a mostrar un potencial quintacolumnista altamente enervante para la junta directiva de la compañía.

Travis Kalanick, máximo responsable de Uber, ya hizo público hace tiempo su interés en los futuros automóviles sin conductor. A pesar de que todavía no hay un marco legal que permita su uso masificado, Kalanick asegura que Uber podría ofrecer tarifas más competitivas si no tuviera que pagar a sus conductores.

"La experiencia Uber es cara porque no tiene que ver solo con el coche, sino con el otro tío en el coche. Cuando no hay otro tío en el coche, el coste es más reducido que el de tener un vehículo", declaró Kalanick durante una conferencia ofrecida el año pasado.

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