• El plan B
  • Llamando a las cosas por su nombre
OpiniónModo dual

Decir de todo sin informar de casi nada

 
16
JUN 2011

Primero se dijo que llevaría un chip con procesador de cuatro núcleos (de esos que Nvidia llama Kal-El), pero ahora una fuente anónima me ha comentado que sólo serán dos núcleos. Firmados o bien por Texas Instruments o bien por Qualcomm. Con una velocidad de reloj que podría ser de 1,2 o 1,5 GHz. Que total, lo mismo da.

Ah, y casi se me olvidaba: aunque hable abiertamente de él como Nexus 4G (tanto en el titular como en el primer párrafo), también digo al final que podría no ser de marca Nexus, sino uno de esos dispositivos tipo Motorola Xoom con los que Google marca el camino a seguir para trabajar con las versiones más nuevas de Android. En este caso, Ice Cream Sandwich, a la que de paso me permito el lujo de llamar Android 4.0 aunque Google no le haya puesto aún un código numérico oficial y todo el mundo la considere la 2.4.

El fabricante, por cierto, tampoco sé cuál es. Sólo sé lo que me ha comentado mi fuente, así que lo vomito en dos párrafos y dejo bien visible en el titular que la información es exclusiva. Y no se me quejen, que al menos afirmo con rotundidad que es un teléfono, no vaya a haber confusión con el rumoreado tablet Nexus cuyo desarrollo muchos atribuyen a LG.

Hay ciertas noticias exclusivas que uno no sabe si contienen información contrastada o una quiniela gratuita

De esta forma -reescrita con un tono intencionadamente guasón- se despacharon ayer en Boy Genius Report para dar inicio a la última hornada de rumores sobre el próximo Nexus (o no-Nexus), citando otras posibles especificaciones como una pantalla "de tamaño monstruoso" y resolución 720p, 1 GB de RAM, conectividad LTE o una cámara principal de 5 megapíxeles con grabación de vídeo a 1080p.

Admito que la noticia no me pilló en un momento muy receptivo: portátil recién apagado, lector de "feeds" abierto en el móvil para matar el tiempo, media hora para llegar a Madrid en un vagón del AVE inundado de maletas de turistas, un par de amables viajeros enchaquetados hablando a gritos por el teléfono sin levantarse del asiento... pero tras releerla con más tranquilidad y detenimiento esta mañana, sigo haciéndome la misma pregunta: ¿es información contrastada o una quiniela gratuita?

Ojo, no pongo en duda la credibilidad de dicho blog, avalado por un historial de filtraciones que con el tiempo han demostrado ser casi siempre bastante acertadas. Pero tomando este caso concreto y combinándolo con lo que se publica a diario en muchos otros sitios, observo con preocupación la misma tendencia que ha acabado por hundir buena parte de la credibilidad de otros sectores informativos.

Vamos por el mismo camino que la prensa deportiva, cuyas portadas son tomadas cada vez más con algo de pitorreo

No hay más que echarle un vistazo a la prensa deportiva, y más concretamente a las noticias futbolísticas: ahora que han acabado las grandes competiciones y los clubes preparan sus plantillas para la próxima temporada, la pauta habitual consiste en especular con cientos de posibles fichajes para, por pura estadística, acertar al menos con un par de ellos y poder apuntarse luego el tanto de "como ya adelantamos en exclusiva, Fulanito lo tiene hecho con el Menganitos F.C. a falta del reconocimiento médico", por citar una fórmula al uso.

Cierto, no es muy elegante criticar así a compañeros de profesión, pero es innegable que cada vez más lectores se toman lo que aparece en las portadas de los diarios deportivos con precaución, cuando no con algo de pitorreo. Y puede que me equivoque, pero en la información tecnológica en general, y en la que versa sobre smartphones y tablets en particular, vamos por el mismo camino (si es que no hemos recorrido ya algún que otro kilómetro de la senda).

Ahora bien, dicho todo esto, también habría que echarle buena parte de la culpa a las propias empresas de software y hardware, muchas de ellas caracterizadas por unas enrevesadas políticas de comunicación (tiene bemoles que Google no haga nada por evitar la confusión sobre los identificadores numéricos de las versiones de Android, por citar el ejemplo más tonto), que uno no sabe si son así por descuido o de forma intencionada.

Buena parte de la culpa la tienen las enrevesadas políticas de comunicación de las empresas de software y hardware

La vertiente más cómica de esta tendencia la están poniendo precisamente las versiones de los sistemas operativos: esta misma semana, la división británica de HTC dijo primero que el Desire no se actualizaría a Gingerbread para retractarse al día siguiente. Y todo ello a través de su muro de Facebook, que así uno siempre puede presumir de escuchar la opinión de los usuarios, a pesar de casuarles un mareo y provocar que cientos de medios de comunicación publiquen una información oficial que pasa de fiable a errónea en apenas 24 horas.

Y no, tampoco nosotros nos salvamos completamente de la quema: el pasado mes de enero "nos colaron" que los tablets de Asus usarían Android 2.3 (vaya tela con esto de las versiones del sistema operativo de Google) y ahí está el Eee Pad Transformer, ya en las tiendas y luciendo la interfaz gráfica de Honeycomb. Y seguramente no sea la única ocasión en la que hemos patinado. Podríamos poner alguna excusa, pero preferimos hacer autocrítica.

En el fondo, el problema es que nos estamos dejando llevar por esa moda que dice que hay que publicarlo todo y cuanto antes mejor, que ya se encargará el tiempo de hacer caer en el olvido lo que sólo sean rumores infundados o perfectas mentiras. Total, mientras los textos se posicionen bien y rápido en Google, el índice de basura que contengan es lo de menos, ¿no?

La columna de opinión "Modo dual" se publica sin periodicidad fija.

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