| Madrid. Eduardo Parra.- El Jardín Botánico de Madrid recoge la obra del sevillano Gonzalo Puch, en una exposición breve y concisa que supuso a principios de mes el pistoletazo de salida del festival PhotoEspaña 2006. La muestra reúne un pequeño número de fotos de gran envergadura, en las que se refleja el tema de fondo de la presente edición del citado evento artístico: la naturaleza.
Puch parte del agua, y más concretamente de un charco -como cita la nota de la organización- o de algún lago perdido en algún lugar del mundo. Con más visitantes indeseables que familias de fin de semana, Puch ofrece el fin del hombre en su conjunción con la naturaleza, un entorno abocado al desastre.
Abierta hasta el 15 de julio y durante prácticamente todo el día de forma ininterrumpida (de 10 a 21 horas), la muestra puede visitarse por 2 euros.
Apuesta extravagante
Gonzalo Puch, sevillano de más de medio siglo de vida, es tal vez una apuesta algo extravagante -así lo confiesa la organización en el tríptico que ofrece- que confronta directamente "el paisaje con la naturaleza misma" y sugiere la idea de que "el fin al que el hombre aboca la naturaleza significa la muerte del arte, pues éste nace de la representación de aquélla".
La exposición, que se puede recorrer en pocos minutos gracias al escaso número de obras recogidas, es la última parada de Puch en una trayectoria que le ha llevado por Estados Unidos, Brasil y Eslovenia, entre otros países. Su trabajo, además, ha sido incluido en casi treinta colecciones públicas de instituciones y empresas.

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