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Prueba de producto
Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Gionee Elife S5.5: análisis

 
30
JUN 2014
Texto: Alberto Ballestín  |  Fotos: Álvaro Méndez

Atrás quedaron los tiempos en los que los teléfonos chinos eran vistos con desconfianza e incluso desdeño. La fábrica del mundo ha tomado muy buena nota durante estos años de los móviles que producía para compañías extranjeras, haciendo suyo el know-how foráneo para incorporarlo a una nueva generación de teléfonos que poco o nada tienen que envidiar a los terminales de las grandes firmas. Productos que en ocasiones tienen un punto exótico, como es el caso del Gionee Elife S5.5, que presume de ser el smartphone más delgado del mundo. También es una buena prueba de que algo está cambiando en China.

Hacerse notar en una cita tan concurrida -por decir masificada- como el Mobile World Congress no es una empresa baladí. Las grandes firmas invierten cantidades ingentes de dinero en puestos de exposición y presentaciones que superan lo extravagante y se acercan a lo esperpéntico, todo en pos de captar la atención de los asistentes. Es por tanto destacable que una compañía poco conocida en Occidente como Gionee lograra hacerse un hueco en los titulares con su Elife S5.5.

La carta de presentación del teléfono era en cualquier caso llamativa, y es que el Elife S5.5 ofrece características que hasta ahora se consideraban punteras en un dispositivo fino, ligero y con unas terminaciones que poco tenían que ver con las baratijas que acostumbraban a ofrecer los fabricantes chinos. Procesador de ocho núcleos, cristal Gorilla Glass, cámara con sensor Sony, pantalla AMOLED... todo ello en un chasis metálico de 5,5 milímetros de grosor sorprendentemente elegante y bien rematado.

Gionee Elife S5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esta singular combinación de buen hardware y agradable diseño le valió a Gionee la visita de empleados de compañías como Nokia y Samsung, que durante el Mobile World Congress se interesaron por un teléfono que por ahora tiene una distribución global bastante limitada.

Fuera de China la India es el mercado más importante para Gionee, pero sus ejecutivos confían en comercializar oficialmente sus productos en el extranjero, y durante el Mobile World Congress declararon estar negociando la distribución del terminal con varias empresas. Su precio global de venta al público es de aproximadamente 350 dólares, 260 euros al cambio.

Tan fino que casi corta

Si hay una característica destacable del Gionee Elife S5.5, ésa es sin duda su reducido, casi escuálido perfil. El fabricante presume de los 5,5 milímetros de grosor que posee su cuidada estructura de magnesio, no sin hacer algo de trampa al no incluir en esta medida la protuberancia necesaria para alojar el sensor de su cámara trasera. Es en cualquier caso un teléfono fino, muy fino, y también bastante ligero: solo pesa 130 gramos, un registro muy positivo dadas las circunstancias.

En lugar de apostar por la chatarrina colada como otros fabricantes chinos con ganas de presumir, Gionee fabrica los chasis de sus teléfonos cortando un bloque de metal con máquinas de control numérico. Es un proceso lento y caro, pero que redunda en un terminal más resistente y unas terminaciones de buena calidad. Tanto la parte delantera del teléfono como la trasera están cubiertas por una lámina protectora de cristal Gorilla Glass 3.

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Aires nipones

La estética del Gionee Elife S5.5 es uno de sus apartados más cuidados. Por materiales y formas, guarda ciertas similitudes con sus rivales japoneses

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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)

La estética del Elife S5.5 resulta sorprendente, en parte porque parece más japonés que chino. Con sus bordes cortados a cuchillo, reducido perfil y buenas terminaciones, el terminal de Gionee, recuerda ligeramente a los productos que marcas como Panasonic y NEC comercializaban hasta hace poco en el país del Sol Naciente. No es en absoluto algo negativo.

Resulta atractivo a la vista y al tacto, con botones de resistencia adecuada (las unidades presentadas en el Mobile World Congress eran algo deficientes en este aspecto) y acabados de buena calidad. De hecho, una vez en las manos sorprende que un teléfono tan visiblemente sólido sea al mismo tiempo tan ligero. El puerto USB es el único punto que desmerece el conjunto, puesto que posee una cierta holgura en su encastre.

Gionee Elife S5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El Elife S5.5 se suministra de serie -entre otros accesorios- con una funda que se pega a la parte trasera.

Otro punto cuidado por Gionee es el de los accesorios. Puesto que el Elife S5.5 es un teléfono con ciertas aspiraciones, la compañía ha incluido una vistosa funda, varios paños de limpieza -no recordamos cuándo fue la última vez que un fabricante incluye no una, sino múltiples gamucitas- e incluso un puñado de láminas de plástico transparente como protección adicional al cristal reforzado de Corning. Es necesario señalar que la funda se fija al vidrio trasero del teléfono usando una tira adhesiva ad hoc, lo que dificulta su retirada.

Una pantalla vibrante

Las pantallas LCD IPS se han convertido en la norma. En combinación con un consumo cada vez más ajustado, las mejoras experimentadas en contraste, brillo y ángulos de visión han conseguido que el denostado cristal líquido sea básicamente el estándar de la industria telefónica, aunque cada vez más compañías se atreven con los paneles AMOLED.

Los paneles orgánicos ofrecen un contraste elevado y colores vibrantes con un consumo energético muy ajustado a costa de una mayor fragilidad y una calibración que no siempre es la más adecuada.

Gionee Elife S5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Anque no es la más fidedigna del mercado, la nítida pantalla AMOLED del Elife S5.5 es una de sus mayores bazas

En el caso del Elife S5.5, Gionee ha integrado una pantalla Super AMOLED de 5 pulgadas con resolución Full HD. Se trata de un panel fabricado por Samsung, que utilizó una pantalla de las mismas características en su Galaxy S4, aunque resulta imposible saber si la suministrada a Gionee es exactamente la misma. La mayoría de los fabricantes prefieren no mencionar sus proveedores, pero Gionee hasta presume del origen de sus componentes.

Como buen teléfono AMOLED, el Elife S5.5 ofrece un rendimiento aceptable en exteriores y unos colores muy brillantes. Curiosamente, da la impresión de que esta pantalla no tiende a los tonos azules y verdosos que tantas críticas le valieron al Galaxy S4. Los negros -como es costumbre en este tipo de paneles- son absolutos, puesto que se consiguen apagando directamente los píxeles, lo que también redunda en un menor consumo.

Dos son los puntos negativos que se le pueden reprochar a la pantalla. El primero de ellos es que algunos gestos de desplazamiento no son interpretados correctamente si éstos no se realizan haciendo un contacto elevado -queda la duda de si esto se debe al digitalizador o a una cuestión puramente de software-, y el segundo es que los colores son tan chillones que en ocasiones se pierden matices.

Pese a su correcto rendimiento general, los colores de la pantalla son tan chillones que a veces se pierden matices

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Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La propensión del Gionee S5.5 a saturar la imagen resulta especialmente perceptible durante la captura de fotografías y al jugar con algunos videojuegos, cuando los tonos más claros son aplastados por un blanco casi puro.

Comparativamente, la pantalla Super AMOLED del Galaxy S5 está mucho mejor calibrada -posiblemente porque utiliza la última generación de esta tecnología-, pero sigue siendo superior que gran parte de los paneles LCD disponibles en el mercado, con unos colores explosivos y una visibilidad elevada.

Dando lecciones de personalización

La interfaz de Amigo se caracteriza por el uso de tonos pastel y neón, especialmente brillantes gracias a su pantalla AMOLED. Estéticamente el skin por defecto recuerda mucho a iOS 7 y el famoso festival de colorines que terminó por poner a Jony Ive en boca de todos, hasta el punto de que resulta innegable apreciar algo más que simples influencias en su aspecto.

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Vistoso

Gionee utiliza en sus teléfonos un derivado de Android llamado Amigo que combina una interfaz realmente llamativa con características propias y un rendimiento que podría ser mejorable

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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Gionee Elife S5.5
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Con todo, resulta agradable a la vista y posee algunas características interesantes (y quien prefiera tonos más apagados, también dispone de varios temas alternativos menos lustrosos). El único problema es que por ahora Amigo solo se encuentra disponible en inglés, dado que Gionee no cuenta con distribución oficial en España. Es algo a tener en cuenta.

Además de permitir cambiar entre distintos estilos de iconos, Amigo ofrece decenas de animaciones distintas para alternar entre ventanas (descensos de pantalla, barridos laterales, efectos lenticulares, remolinos...) e imágenes de fondo, tanto estáticas como animadas. Las posibilidades de personalización brindadas son enormes, pero lo mejor del asunto es que el conjunto resulta coherente.

Lejos de conformarse con un único diseño, Amigo ofrece múltiples interfaces con una gran capacidad de personalización

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Gionee Elife S5.5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

A diferencia de lo que sucede con otras capas de personalización, la empleada por Amigo apenas incluye menús cada uno de su padre y de su madre. El tema visual se mantiene uniforme en casi todo el sistema operativo, y solo algunas aplicaciones concretas añadidas por Gionee -y que posiblemente ni querremos utilizar- llaman la atención al abandonar el aspecto plano de la interfaz base en favor de texturas e iconos de aspecto más clásico, como es el caso del algo discordante explorador de archivos.

Gionee Elife S5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
El práctico explorador de archivos es una de esas apps con una interfaz no del todo coherente.

A nivel de uso, Amigo posee algunos detalles interesantes. Además de incorporar un práctico explorador de archivos, Gionee ha introducido su propio software de protección antivirus (cuyas notificaciones pueden resultar algo intrusivas), un optimizador de rendimiento que permite cerrar programas y liberar memoria con solo sacudir el teléfono, el clásico widget con el estado del tiempo y un reproductor multimedia compatible con audio DTS.

Gionee Elife S5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
Las opciones del reproductor de audio son abundantes y fáciles de manejar.

El Elife S5.5 es un teléfono bastante práctico gracias al reconocimiento de gestos con la pantalla apagada. Al igual que los teléfonos de Nokia y los últimos terminales de LG y Sony, el de Gionee puede ser encendido únicamente con tocar la pantalla dos veces, evitando así tener que usar el interruptor o sujetar el teléfono. Son pequeños detalles que ayudan a transmitir la idea de que la compañía no se ha conformado con hacer un teléfono bonito y delgado, sino también agradable de usar.

Un último punto curioso: la pantalla de desbloqueo del teléfono tiene una opción que permite programar discretamente una falsa llamada telefónica para escaquearnos. Así, si quisiéramos excluirnos de una conversación o evitar al jefe, solo tenemos que programar la autollamada y el teléfono sonará en el momento más oportuno.

Un rendimiento algo desigual

Los procesadores de ocho núcleos son el último grito. El famoso mantra del "más es mejor" sigue plenamente vigente en la industria de la telefonía móvil, y Gionee no ha querido perder la oportunidad de subirse al carro octa-core con un dispositivo que oficialmente presume de ofrecer un rendimiento en la parte más alta del mercado con unos consumos muy reducidos gracias al uso de un chipset MTK 6592 a 1,7 GHz de MediaTek y 2 GB de RAM. En la práctica, los resultados son algo desiguales.

A pesar de que MediaTek asegura que su procesador da sopas con honda al Snapdragon 800 de Qualcomm, los juegos y las aplicaciones de medición de rendimiento nos cuentan una historia más bien distinta. Quadrant arroja un resultado de cerca de 16.000 puntos frente a los aproximadamente 13.000 del Galaxy S4, dotado con un chip Snapdragon 600.

gionee elife s5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El funcionamiento de juegos y aplicaciones multimedia es óptimo en líneas generales

Esta diferencia prácticamente desaparece en el test HTML5 de Vellamo, donde el Gionee registra 2.038 puntos, prácticamente los mismos que el mencionado S4 de Samsung. El resultado en 3D Mark es de 7.077 puntos, situándolo de nuevo a medio camino entre los teléfonos de gama media con Snapdragon 400 y los basados en procesadores Snapdragon 800.

A efectos prácticos, las aplicaciones se mueven con soltura y no ha sido posible encontrar un juego que diera problemas de velocidad. "Dead Trigger", todo un clásico a la hora de comprobar el rendimiento real de un teléfono, funciona correctamente en los momentos de mayor acción, aunque después de probar el modernísimo Galaxy S5 es inevitable apreciar fluctuaciones en la velocidad de juego inexistentes en el teléfono de Samsung, armado con un procesador Snapdragon 801.

Menos satisfactorio es el rendimiento de Amigo, que todo lo que tiene de bonito también lo puede exhibir de inconsistente. A pesar de que las aplicaciones más habituales funcionan perfectamente, el propio sistema operativo carece de la fluidez que cabría esperar, con pequeñas pausas ocasionales en las animaciones y alguna que otra ralentización para nada a la altura del rendimiento del procesador de MediaTek.

Gionee Elife S5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
Los benchmarks no muestran un rendimiento claramente enmarcado en la parte alta.

Estos carraspeos no son infrecuentes ni parecen tener explicación evidente, puesto que se producen en acciones aparentemente tan sencillas como al alternar entre WhatsApp y el cliente de correo o simplemente al desplazarse por las pantallas de la interfaz.

Aparentemente estas discordancias en el rendimiento entre apps y el sistema operativo se deben al propio código de Amigo, que podría estar más optimizado. Quién sabe si una versión basada en KitKat podría solucionar estos problemas; ciertamente sería deseable que ése fuera el caso.

El Elife S5.5 no es un teléfono especialmente frío. De hecho, se calienta -y mucho- cuando se le pide guerra ejecutando juegos exigentes o simplemente navegando por Internet de forma continua, hasta el punto de que puede llegar a resultar ligeramente molesto en las manos. Es evidente que su reducido grosor juega en contra de la regulación térmica del teléfono.

Gionee Elife S5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
Una curiosa herramienta para liberar recursos pide al usuario mover el teléfono para cerrar procesos.

El grosor del terminal también ha impedido la inclusión de un lector de tarjetas microSD. Conseguir un teléfono extraordinariamente delgado ha sido la prioridad de Gionee, que ha integrado en el Elife S5.5 un total de 16 GB de memoria interna.

La batería escogida por Gionee es algo justa. Dado su diseño, el acumulador de iones de litio de 2.300 mAh incluido por la compañía está integrado y no se puede desmontar. Su autonomía oficial es de 27 horas de conversación en modo GSM, pero a la hora de la verdad puede haber algún que otro susto.

Dándole un uso más o menos intensivo como navegador de Internet y reproductor multimedia, será difícil sacarle más de un día y medio de autonomía. El enchufe terminará convirtiéndose por tanto en su mejor amigo. Gionee incluye una aplicación propia para medir el rendimiento de la batería, pero las estimaciones ofrecidas no se corresponden mucho con la realidad.

Cámara de buena calidad, aunque lenta

Igual que Gionee no se corta lo más mínimo a la hora de presumir de esta pantalla firmada por Samsung, tampoco pierde la ocasión de sacar pecho con la cámara fotográfica. Sony fabrica el sensor Exmor R de 13 megapíxeles que se encuentra en la parte trasera del teléfono, gracias al cual se pueden tomar imágenes de calidad más que aceptable y grabar vídeo Full HD a 30 fotogramas por segundo.

La cámara frontal posee 5 megapíxeles, que no es una cantidad desdeñable (especialmente para los obsesionados con los selfies).

Aunque la calidad de las imágenes es buena gracias a su sensor Sony, el visor digital de la cámara es exasperantemente lento

gionee elife s5.5
Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como es habitual en los teléfonos chinos, Gionee ofrece una cantidad pasmosa de filtros y efectos, yendo desde los clásicos "tratamiento de belleza" para eliminar poros y agrandar ojos al cada vez más extendido -y todavía poco conseguido- HDR. En términos generales la calidad de las imágenes capturadas por el Elife S5.5 es buena, aunque tampoco quita el hipo. El nivel de detalle capturado es aceptable y la compresión no introduce un nivel de artefactos especialmente elevado.

Usando los parámetros automáticos, se puede apreciar que las fotografías diurnas salen ligeramente apagadas, por lo que puede ser interesante modificarlas en el PC o en el propio teléfono usando un programa de edición. El problema del Elife S5.5 es que su pantalla AMOLED posee unos colores tan intensos que la representación de las imágenes no es fidedigna, lo que puede tener como resultado que las fotografías finales no tengan el acabado que creíamos.

Muestras: 13 MP
Fotografías realizadas con un Gionee Elife S5.5
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La cámara es muy lenta al encuadrar: la imagen reflejada en el visor aparece borrosa y se mueve a trompicones

El equilibrio de blancos del Elife S5.5 es consistente y el teléfono no tiende a aplastar las tonalidades más delicadas en imágenes con colores muy vivos, que es algo bastante habitual en los primeros planos de flores. El rendimiento nocturno no resulta especialmente interesante, y como la mayoría de los teléfonos se limita a cumplir su cometido. La pérdida de detalle es evidente, en particular si la escena posee puntos de iluminación brillantes.

El mayor problema que se le puede encontrar a la cámara del Gionee Elife S5.5 es que es lenta. Es exasperantemente lenta. Tanto, que no sabemos si nos encontramos ante un teléfono de hace por lo menos tres años.

La captura de la imagen en sí misma no requiere de mucho tiempo, pero la imagen reflejada en el visor al encuadrar es borrosa y se desplaza a trompicones, especialmente si movemos el terminal con brío. Es casi como si el teléfono fuera incapaz de procesar la información que le llega del exterior en tiempo real, perdiendo fotogramas y dañando de forma incomprensible la experiencia de uso.

Para usuarios sin miedo ni prejuicios

Con un diseño sensacional, un sistema operativo distinto al resto y unas prestaciones aceptables, el Elife S5.5 es un terminal tremendamente atractivo sobre el papel. En la práctica, las cosas no están tan claras.

La interfaz de Amigo es tan atractiva como ocasionalmente lenta, la batería tiene una duración exigua, y multitud de pequeños detalles a nivel de rendimiento afean una experiencia que de otra forma estaría a un nivel bastante elevado y reducen de forma importante el atractivo final del terminal.

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Gionee Elife S5.5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Un teléfono diferenciado de la mayoría de sus rivales patrios, pero con unas deficiencias y peculiaridades demasiado importantes

Los ocasionales trompicones de Amigo y el hecho de que no tenga traducción al español hacen necesario preguntar si no hubiera sido mejor haber utilizado una versión monda y lironda de Android para la variante internacional del teléfono, que todavía no se encuentra en España. Oficialmente, al menos, puesto que la firma rumana Allview piensa distribuirlo en Europa bajo su propia marca a un precio recomendado de unos 330 euros.

Así las cosas, el terminal estrella de Gionee no es una opción recomendada para todos los públicos. De hecho, casi exige un perfil de usuario incluso osado, dispuesto a lidiar con sus numerosas peculiaridades -algunas más positivas que otras- y con la circunstancia de que no existe un servicio técnico local al que acudir en caso de desastre. Es la aventura de comprar una de estas exóticas creaciones made in China.

Su elevadísima calidad de construcción y elegante diseño pueden inclinar la balanza a favor del Elife S5.5, pero solo si uno sabe dónde se está metiendo. El resto del mundo hará mejor buscando una propuesta más aburrida pero también menos proclive a sorpresas y decepciones.

Actualización: poco después de publicar este artículo Gionee ha lanzado una actualización de Amigo, ahora basado en Android 4.4. Entre las novedades se incluyen pequeños cambios a nivel de interfaz y algunas mejoras de rendimiento.

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