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Con texto fotográfico

"Hubo sentido común y de ley, y les dejaron pasar" Gianfranco Tripodo

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Foto: Gianfranco Tripodo (Contrasto)
5
MAR 2015
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

La llamada frontera sur de Europa fue el destino que eligió Gianfranco Tripodo para contar el drama de los miles de subsaharianos que intentan llegar al viejo continente, muchos de ellos saltando la tristemente famosa valla de Melilla. Esta imagen, que le ha valido al fotógrafo napolitano un tercer premio en la última edición de los World Press Photo, tiene el doble valor añadido de la originalidad: en ella no aparece la valla y su atemorizado protagonista pudo evitar la devolución en caliente.

Gianfranco Tripodo

Hace tres años que estoy haciendo un proyecto sobre la frontera sur, que es como se ha denominado últimamente a los enclaves españoles en Marruecos de Ceuta y Melilla. Un poco por curiosidad me acerqué a estos sitios y al tema de la inmigración, en el que nunca había trabajado y que no conocía.

Trabajé primero en Ceuta, en 2013, y cuando vi que ya no había mucho más que hacer decidí viajar a Melilla. Las dos primeras veces que fui la situación estaba tranquila. No había ni la emergencia de los saltos [de la valla] ni tampoco el foco mediático que hubo el año pasado. Pero, claro, yo sabía que una de las fotos que me haría falta para construir bien la historia era precisamente la de los saltos. Así que cuando comenzó la temporada caliente en marzo viajé muchas veces a Melilla para intentar fotografiar la escena.

"La gente y los periodistas que estábamos allí pedimos a la policía que les dejaran ir"

Es entonces cuando hice esta foto. Cuando llegué al lugar había cuarenta personas sobre el techo del paso fronterizo de Farjana. Técnicamente ya estaban en España, porque el paso fronterizo está en la parte española, pero la Policía Nacional y la Guardia Civil evidentemente no les dejaban pasar.

Algunos agentes de la policía subieron y los comenzaron a bajar uno a uno. Los metían en una camioneta o directamente los expulsaban por una puerta que hay en la valla. Fue en uno de esos momentos cuando unos veinte inmigrantes lograron saltar la valla, y tras un forcejeo con la policía, que intentó detenerles para deportarlos a Marruecos, lograron escapar.

Esta escena animó a un grupo de cinco o seis personas que había sobre el techo, y rápidamente bajaron y cruzaron. Un par de ellos se escondieron debajo del vehículo. Fueron los últimos que quedaban, y en ese momento la gente y los periodistas que estábamos allí pedimos a la policía que les dejaran ir.

Esta gente no hablaba español. Yo les ayudé a traducir cuando los agentes les dijeron que les dejaban pasar, que no tenían nada que temer. La policía les dejó pasar y escaparon a España. A otros migrantes que ya habían pasado a territorio español sí les deportaron, pero estos eran los últimos, al finalizar el día. Hubo sentido común y de ley, y les dejaron pasar.

Esta foto es parte de una pequeña edición que hice sobre el salto de aquel día. Creo que envié siete fotos [al World Press Photo] y el jurado se quedó con esta. Cuando haces la foto no te das cuenta de nada. Lo que sí sabía es que no todo el mundo la tenía, porque era una temporada en que no había muchos periodistas más allá de los locales, que tienen un valor y una constancia admirables para cubrirlo siempre todo. No pensé que fuera ni mejor ni peor que las otras fotos, pero sí era diferente de las fotos de la valla.

No tengo una opinión muy formada de cómo tendría que estar regulado el tema, pero sí tengo mis ideas. Cuando hay una represión dura, tanto por parte de la Guardia Civil como de la Policía Nacional cuando el ministerio decide enviarla, así como también por parte de la policía y el ejército marroquíes, me parece una brutalidad y una vulneración de los derechos humanos en toda regla. Todo esto me parece una vergüenza.

También el empleo de sistemas que [el ministerio y la policía] denominan pasivos, pero que en realidad son activos, como las concertinas. Es algo indignante. Es una falta de cualquier tipo de consideración hacia los derechos humanos. Además, muchas oenegés han denunciado el trato que se les da a los inmigrantes, tanto en España cuando intentan cruzar la valla como en Marruecos en el monte Gurugú o en los bosques aledaños de Nador o Ceuta.

No creo que el tema de la inmigración lo tenga que resolver solo España. De hecho la mayoría de ellos ni siquiera pretenden quedarse [en España]. Su objetivo es el resto de Europa. Creo que es un problema europeo, no solo de los países que por su situación geográfica se encuentran en primera línea.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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