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Con texto fotográfico

"Decidí no hacerme ningún tatuaje por respeto a su religión" Gianfranco Tripodo

 
Foto: Gianfranco Tripodo
18
FEB 2010
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

El porfolio de Gianfranco Tripodo revela orden dentro del caos. Italiano con raíces filipinas, este fotógrafo ha publicado sus trabajos en revistas como Rolling Stone o L'Espresso. Fruto de sus múltiples visitas al continente asiático es su introspectivo proyecto "Bang Koh", dedicado a la capital tailandesa, y el arrebatador reportaje sobre los tatuajes Sak Yant. Budismo, espiritualidad y leyenda rodean estas ancestrales marcas corporales.

Gianfranco Tripodo

El año pasado viajé a Tailandia para realizar una serie de reportajes. Desde hace tiempo me apasionan los tatuajes, así que decidí hacer este trabajo sobre los tradicionales Sak Yant. El templo de Wat Bang Phra, en Nakhon Chaysri, cerca de Bangkok, es el lugar con mayor reputación para tatuarse, por lo que decidí pasar un día allí haciendo estas fotografías.

Antiguamente se creía que este tipo de marcas en la piel que exhibían los temidos guerreros thai y jemer tenían propiedades mágicas y eran una mezcla de salmos budistas y hechizos. Con el tiempo, los Sak Yant han sobrevivido a la evolución del budismo, y en la actualidad son muy comunes.

Tradicionalmente, la realización de los tatuajes queda en manos de un monje budista o de un Brahmin, un estudioso del budismo que aún no ha sido ordenado monje. Son un símbolo de devoción del practicante y deben hacerse en un templo o lugar de culto. Suelen tatuarse plegarias, pero cuando se representa la figura de un animal, se cree que el tatuado adquiere sus cualidades.

Según la tradición, las mujeres no deberían hacerse estas marcas, aunque en la actualidad estas normas son mucho menos estrictas. Cuando un monje tatúa a una mujer lo hace con guantes, porque no pueden tocarlas, y con tinta transparente de aceite de lino o soja.

En la fotografía se ve la mano del monje que está tatuando y las de otros dos hombres que le ayudan. Luego les llegará el turno a ellos. El monje limpiará la aguja con un poco de alcohol y la usará de nuevo, ya que se trata de un proceso colectivo.

En la composición busqué poner orden a todos los elementos que intervenían en la escena: las manos no sólo rodean el elemento principal, sino que además sirven para remarcar el sentido de comunidad que existe en estos tatuajes.

Me encantan los tatuajes, y los Sak Yant me parecen muy bonitos. Pero son un símbolo de la cultura y la devoción de los fieles del budismo, y aunque tanto en Occidente como en su lugar de origen se están poniendo de moda, por respeto a una religión que no practico decidí no hacerme ninguno. Además, las condiciones higiénicas no eran las mejores.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Fuentes y más información
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