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Agenda fotográfica

Gervasio Sánchez y el lado humano de la guerra

 
19
OCT 2007
Ivan Sánchez   |  Barcelona

"Sierra Leona, Guerra y Paz" de Gervasio Sánchez es hasta el próximo 25 de noviembre motivo de peregrinaje al espacio que el barcelonés Palau Robert reserva a los fotógrafos más relevantes de España. La muestra regala al espectador una idea global sobre la personalidad de uno de los fotoperiodistas de guerra más activos y comprometidos del país, con más de 25 años de dedicación a sus espaldas.

Los buenos reporteros de guerra -pongamos por caso a James Nachtwey- tienden a estar rodeados de un áurea de aventurero intrépido que se combina con la genialidad fotográfica. Son factores que, en los casos más fatídicos, encumbran a sus figuras al Olimpo de los mitos del fotoperiodismo, tal es el caso de los malogrados Robert Capa y Henri Huet.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

A Gervasio Sánchez, sin embargo, no le mueve la intrepidez por conseguir las imágenes más espectaculares, sino que son los propios protagonistas de sus imágenes quienes han forjado su senda como fotoperiodista. Será el valor de sus historias el que alce su nombre a mito de la fotografía.

Foto: Gervasio Sánchez (UPIFC)

Tras un cuarto de siglo trabajando casi en exclusiva con los más perjudicados por las guerras -niños, en su inmensa mayoría-, el trabajo de Gervasio Sánchez recala en la prestigiosa Vitrina del Fotògraf, espacio que el barcelonés Palau Robert cede desde hace años a los fotógrafos más relevantes de España.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Hasta el próximo 25 de noviembre, la vertiente más humana del reportero gráfico -aquella que nace del profundo respeto por los personajes de sus imágenes- podrá ser disfrutada en la sala 2 del recinto.

Los horrores de la guerra
La exposición narra los horrores que han vivido los llamados "niños de la guerra" en Sierra Leona, combatientes cuya mirada adolescente -magistralmente captada por Gervasio Sánchez en 42 retratos- delata la violencia, el miedo y la pérdida de inocencia que la sinrazón bélica provoca.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Otras diez fotografías, ampliadas a gran tamaño, son un impagable testimonio de la labor que el autor ha realizado en este país africano.

Foto: Gervasio Sánchez (UPIFC)

En la vitrina, una serie de imágenes mucho más personales relatan el embarazo de su esposa y el nacimiento de su hijo, así como el viaje que realizaron los tres juntos a Sierra Leona.

Foto: Gervasio Sánchez (UPIFC)
Foto: Gervasio Sánchez (UPIFC)

Pero quizá lo más interesante de la muestra sea la emisión de un vídeo que narra la carrera profesional de Gervasio Sánchez, con imágenes y la voz en off del propio autor.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

En él, el fotoperiodista destaca su independencia a la hora de escoger los medios con los que publicar sus historias. En este sentido, dice haber rechazado trabajar con aquellos incapaces de demostrar el respeto necesario hacia los temas importantes por anteponer sus intereses comerciales.

Un fotoperiodista comprometido
Gervasio Sánchez es, por encima de todo, un periodista que ha sido testigo de la peor condición del ser humano. La imagen y la palabra son sus herramientas para contarnos las historias que quiere denunciar, y vuelca en ellas todo su esfuerzo. El resto ya es, en muchas ocasiones, responsabilidad de una prensa más o menos comprometida.

Foto: Gervasio Sánchez (UPIFC)

La entrega de Gervasio Sánchez se resume en dos factores: la elección de sus temas y la forma de trabajarlos.

Foto: Gervasio Sánchez (UPIFC)

La dedicación de este periodista a los conflictos bélicos ha sido casi exclusiva, y además de sus libros de fotografía y artículos en prensa escrita, hemos podido contemplar su profesionalidad como corresponsal de guerra en varias cadenas de televisión y radio.

Foto: Gervasio Sánchez (UPIFC)

Pero su forma de trabajar es, sin duda, su gran arma. Como otros tantos fotoperiodistas, la implicación y el compromiso con los protagonistas de sus imágenes -más que con los temas- puede ser incluso más importante que la obtención de fotografías, llegando en ocasiones a guardar la cámara con el fin de entender la magnitud del drama que se expone ante sus ojos.

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