Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Opinión

Un Mobile World Congress de ganadores y perdedores

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10
MAR 2015

Reza el dicho que cuanto más cambian las cosas más permanecen igual. La flor y nata de este pasado Mobile World Congress da buena prueba de ello. Desbordante en novedades hasta lo emético, la feria de L'Hospitalet de Llobregat se ha ganado con el esfuerzo de sus organizadores y la complicidad de una prensa no menos sacrificada su puesto como el evento más importante de la industria telefónica.

Todos los años nos son prometidos nuevos dispositivos arropados en las proclamas más abracadabrantes, pero al final, sin que importen los regalitos repartidos entre los medios ni los junkets con los que se agasaja a los periodistas (llámelos ocasiones para conectar), se consolida la impresión de que esta es una industria más evolutiva que revolutiva.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Expectación durante los instantes previos a la presentación de los Samsung Galaxy S6 y S6 Edge.

Lejos de estar marcado singularmente por los estandartes de los mayores fabricantes del mundo (alguno de ellos incluso se permitió el lujo de hacer pellas, tal fue el caso de Sony), este Mobile World Congress pasará a los anales de la feria por la aparición de nuevas e incipientes corrientes que de forma gradual moldearán el aspecto de una industria (por una vez) destinada a cambiar a lo largo de los próximos años en sincronía con las apetencias del consumidor medio.

Usuarios que cada vez más empiezan a mirar más allá de una gama alta cuya capacidad innovadora empieza a mostrar síntomas de anquilosamiento, si no de fosilización. ¿Se avecina el fin de los dinosaurios?

La gama media saca los dientes

Algo se mueve. Lejos de los flashes, una nueva extirpe detrae usuarios a los grandes gigantes. La conquista del mercado de masas ya no pasa por seducir al mínimo común denominador con el teléfono más barato o a los consumidores de cartera más abultada con el teléfono más sofisticado. La lucha de los extremos ha llegado a su fin y se inicia una nueva batalla en los segmentos intermedios. El auténtico desafío está en ofrecer más teléfono por menos dinero.

Fabricantes como la española bq y la francesa Wiko son buen ejemplo de esta tendencia: comenzaron importando teléfonos baratos desde China y han logrado meter el miedo en el cuerpo sin salir de los espacios menos cotizados de la feria. El caso de bq es paradigmático por la forma en la que ha sabido evolucionar el planteamiento de su producto, que ahora ultima su invasión europea, mientras que Wiko ya arrasa en países como Francia y Portugal.

Wiko Highway Star 4G
Wiko Highway Star 4G
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
Wiko ya es la segunda marca más vendida en Portugal y tiene el colmillo goteando en España. En la imagen, el Highway Star 4G presentado en el MWC 2015.

La clave de su éxito ha sido la misma que ha llevado a sus grandes rivales a perder cuota de mercado: mimar al consumidor con productos económicos que no lo aparentan. La madrileña bq ha reforzado su notable catálogo con la llegada de los Aquaris M, una gama de teléfonos tan bien argumentada como realizada, de prestaciones más que suficientes y adecuadamente construidos, mientras que Wiko mira incluso más alto con modelos como el Highway Pure, de solo 5,1 milímetros de grosor.

Teléfonos bien hechos para un hoi polloi que hasta ahora se veía forzado a elegir entre móviles desechables o un préstamo bancario.

Con todo, es imposible apreciar síntomas de cambio entre los gigantes. Algunos de ellos han comenzado a tomarse muy en serio su oferta intermedia, tales son los casos de LG y de Huawei con su submarca Honor, mientras que otros tratan de llegar a nuevos nichos de mercado con propuestas de la más diversa naturaleza, llevándolas en ocasiones a segmentos que poco tienen que ver con la telefonía móvil.

Wearable World Congress

¿Quién dijo que el Mobile World Congress era una feria de móviles? Con el mercado de los tablets acercándose peligrosamente a la saturación y los ratones saliendo de sus madrigueras para comerse a los elefantes por las patas, las grandes compañías buscan crecer en nuevos segmentos. El bolsillo sigue siendo el objetivo, pero esta vez las miras están en la muñeca.

Hacer un listado con las compañías que han mostrado un reloj inteligente o dispositivo de cuantificación durante esta feria es una empresa considerable. LG, Huawei, Acer, Asus, HTC... los wearables amenazan con dejar de ser una simple moda para convertirse por propio derecho en una categoría más dentro del mercado de la electrónica de consumo.

Huawei Watch
Huawei Watch
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
LG Watch Urbane LTE
LG Watch Urbane LTE
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Huawei inauguró los fastos del MWC 2015 con el debut de su propio reloj inteligente (en la imagen superior). El Watch Urbane LTE se llevó el premio al guapo del certamen.

Como ha sucedido con los teléfonos de gama alta, sin embargo, la capacidad creativa de los grandes fabricantes ha parecido estancarse tan pronto como el segmento se ha masificado. El uso de pantallas circulares y de materiales nobles ha desplazado a los antiguos diseños deportivos en forma de pulsera, pero las limitaciones impuestas por Google en Android Wear, unidas a una concepción monolítica del hardware, hacen que la inmensa mayoría de estos relojes carezcan de rasgos genuinamente diferenciadores.

Tan solo LG quiso salirse de este molde con la versión LTE de su Watch Urbane. El uso de su propio sistema operativo hace de la propuesta del fabricante surcoreano una de las más interesantes de esta feria donde los wearables han dejado su marca, pero evidencia al mismo tiempo que son pocos los fabricantes capaces de ofrecer una alternativa creíble al dominio de Google. Lo que nos lleva al que no es sino uno de los grandes perdedores de esta edición.

¿Quo vadis, Microsoft?

La presencia de Nokia en el Mobile World Congress bien pudo haber sido un espejismo para el común de los consumidores. Con la histórica marca finlandesa convertida en una proveedor de tecnologías y compartiendo hueco con firmas como Qualcomm, su antiguo puesto en la feria ha sido ocupado por una Microsoft que llegó a Barcelona con las manos casi vacías.

Los Lumia 640 y 640 XL fueron los únicos teléfonos descubiertos por la compañía. Y decimos únicos porque el magnetismo de ambos es virtualmente nulo, tanto como el interés que parece tener Microsoft en renovar sus modelos más sofisticados antes del lanzamiento de Windows 10.

Microsoft Lumia 640 XL LTE
Microsoft Lumia 640 XL LTE
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El mercado no parece demandar más phablets con Windows Phone, como el Microsoft Lumia 640 XL LTE presentado en Barcelona.

Con su nuevo sistema operativo en el horizonte, Microsoft se limitó a pasar por Barcelona para recordar al público que todavía sigue allí, aunque fuera mostrando dos teléfonos que no aportan nada sustancial al ecosistema de Windows Phone y que difícilmente pueden poner en apuros a otros dispositivos de gama media presentados durante la feria. Para este viaje no hacían falta alforjas. En el lado positivo, Microsoft todavía no es BlackBerry.

Una gama alta que solo muestra signos de fatiga

Más potencia, más resolución, más bostezos. El Galaxy S6 volvió a demostrar que Samsung domina este juego como nadie con un teléfono que ha sabido identificar los errores del modelo actual para convertirlos en argumentos de venta. Y sin embargo sigue dando la impresión de que la chispa se ha apagado.

Sin más sensores que añadir, Samsung se ha limitado a limar rebabas y mejorar lo presente en un teléfono que venderá millones de unidades, y que sin embargo materializa el estado de una industria que ya no sabe qué más hacer para sorprender al consumidor.

Samsung Galaxy S6 Edge
Samsung Galaxy S6 Edge
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La curva del Galaxy S6 Edge es bella. Y superflua.

Esta evolución incluso podría ser considerada una regresión por algunos usuarios, que no verán con buenos ojos la marcha atrás que supone perder la batería desmontable y la otrora cacareada protección contra el agua en aras de crear un móvil más fino y elegante.

El hecho de que la gran novedad del Galaxy S6 sea algo tan superficial como una pantalla curvada cuyo máximo valor inicial se limita a dar rienda suelta al verbo de los portavoces evidencia un agotamiento de ideas que se extiende por toda la industria.

El caso de Samsung es paradigmático, pero no llega al nivel de HTC. La compañía, contenta con el resultado de su anterior abanderado, ha presentado un One M9 que no deja de ser un simple trabajo de chapa y pintura. El resultado es atractivo e incluso deseable (especialmente ahora que HTC se ha dado cuenta de que su antigua cámara trasera dual no estaba a la altura de las circunstancias), pero punto por punto nos encontramos ante la viva representación del suma y sigue.

Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
El palo para selfies oficial del MWC 2015. Tenemos lo que nos merecemos.

En suma, mucho estilo y poca sustancia. Con LG en otros asuntos y Sony fuera de juego (sabia decisión: Kaz Hirai tendría que haberse sentido tomado por el espíritu del viento divino del emperador para lanzarse contra las naves de Samsung), no es de extrañar que la auténtica sorpresa de este año para el equipo de Quesabesde haya sido el palo oficial del Mobile World Congress. No hay salvación.

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