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Prueba de producto
Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Fujifilm X-T1: análisis

16
23
ABR 2014
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

La fórmula del éxito es a veces más sencilla de lo que parece: experiencia, sentido común fotográfico y un precio ajustado. Conseguir los ingredientes no es fácil, pero cuando se reúnen salen cosas como esta Fujifilm X-T1, sin duda el modelo mejor rematado hasta la fecha de la firma. Con la misma calidad de imagen que la X-E2, su excelente visor, la velocidad mejorada, el cuerpo sellado y unas prestaciones muy competitivas por 1.200 euros sitúan a esta nueva X como una apuesta segura. El vídeo –de nuevo el gran ignorado- y la competencia planteada por modelos de formato completo se perfilan como sus únicos inconvenientes.

Aunque en los últimos meses Fujifilm ha apretado el acelerador para llenar de cámaras su todavía relativamente joven catálogo X, es evidente que la X-T1 no es una más de la lista.

Algunos la verán como una especie de rectificación en cuanto a diseño, como si la compañía japonesa acabara por reconocer que la estética réflex tiene más tirón. Pero eso es algo casi anecdótico, porque la X-T1 es en realidad una cámara que marca un punto de inflexión en este sistema, por mucho que los rumores sobre futuros formatos completos pretendan quitarle protagonismo. Es, sencillamente, la declaración oficial de la mayoría de edad de las X de Fujifilm.

Fujifilm X-T1
Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La X-T1 con el zoom 18-55 mm f2.8-4 con el que forma el kit básico.

Situada un paso por encima de la todavía joven X-E2 (a la que, suponemos, hará bastante daño) y por debajo de la X-Pro1 (al menos teóricamente, porque es evidente que la supera en muchas cosas), la X-T1 es por derecho propio el nuevo buque insignia de la compañía. “Nuestro mejor modelo fabricado hasta la fecha”, remarcaron desde Fujifilm en su reciente presentación ante la prensa especializada.

Así que las expectativas son, lógicamente, muy altas. No es para menos si tenemos en cuenta que tiene que enfrentarse a modelos tan populares y solventes como la OM-D E-M1 de Olympus o la Sony A7, por citar dos cámaras con las que guarda parecidos evidentes.

Cuerpo sellado

Hablar a estas alturas de los buenos acabados o del diseño clásico de un cuerpo de la gama X sería repetir lo que ya es sabido por todos. Y es que si por algo se ha caracterizado este sistema desde sus inicios, es por apostar por estas dos ideas.

¿Qué aporta entonces la X-T1 a lo que ya conocíamos? De entrada un visor –luego hablaremos de él- situado en la parte central que recuerda rápidamente a las réflex clásicas y que visualmente la hace muy atractiva. Unas líneas que, combinadas con un tamaño muy comedido, crean un conjunto que sienta muy bien entre las manos.

fujifilm x-t1
Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La X-T1 se sitúa un paso por encima de la todavía joven X-E2 y por debajo de la X-Pro1 (al menos teóricamente, porque es evidente que la supera en muchas cosas)

La clave está posiblemente en el equilibrio entre la contundencia (acabados metálicos, ruedas de gran tamaño…) y la manejabilidad. Lo mejor de la veterana X-Pro1, pero condensado en un cuerpo mucho más pequeño y con una ergonomía en la que, claramente, se ha volcado la experiencia acumulada por Fujifilm a lo largo de estos años.

Es bien sabido que somos poco dados al entusiasmo gratuito, pero hay que reconocer que esta X-T1 es de esas cámaras que, como ocurre con la X100, convence a primera vista. Y eso es una batalla ganada en el escaparate.

Otro detalle a tener muy en cuenta es que el cuerpo de la X-T1 está sellado, por lo que es resistente al agua y el polvo. Una pena que el zoom que la acompaña de serie (el Fujinon X 18-55 mm f2.8-4) no lo sea y que haya que esperar todavía unos meses para poder disponer de los prometidos zooms de 18-135 y 16-55 milímetros, ambos también sellados.

Manejo configurable

La filosofía manual y clásica que destilan todas las X aquí se potencia, dando un mayor protagonismo a las ruedas de la zona superior. A las ya conocidas para la velocidad –ahora con bloqueo central- y la compensación de la exposición –de un tamaño considerable-, se les suma una al otro lado dedicada a la sensibilidad.

Unido al anillo mecánico para el diafragma que usan la mayoría de ópticas Fujinon X (aunque el zoom de 18-55 milímetros con el que se ha probado la cámara no tiene indicaciones de apertura), el manejo de la X-T1 encantará a los más clásicos. Sencillamente no hace falta ni asomarse a la pantalla para controlar la exposición, y eso en muchas ocasiones se agradece.

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Convence a primera vista

La X-T1 ofrece lo mejor de la X-Pro1 pero en un cuerpo mucho más pequeño. La contundencia de los acabados metálicos y el aspecto de cámara SLR no están reñidos con la manejabilidad

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Para rematar esta buena jugada disponemos de un dial frontal y otro trasero (algo pequeño e incómodo, aunque lo cierto es que su papel es secundario) y de mandos dedicados a la ráfaga y la medición integrados en dos de las ruedas superiores. Con todo ello se consigue hacer desaparecer la fila de botones a la izquierda de la pantalla de la X-E2 y conseguir un manejo mucho más práctico pese a la reducción del tamaño.

Excelentes también las opciones de configuración personal, con nada menos que seis botones a los que es posible asignar la función deseada. Algunos, como el frontal, están muy bien situados y resultan realmente prácticos. Otros, como el de la zona superior dedicado también al Wi-Fi, son un poco inaccesibles.

Como es habitual, el botón “Q” sigue en su sitio para permitir un acceso rápido a todas las opciones a través de la pantalla. Se recupera asimismo el botón dedicado a la configuración del visor electrónico, al que por lo visto algunos usuarios echaban de menos.

A las ruedas para controlar la velocidad y compensar la exposición que ya estaban presentes en la X-E2, se les añade aquí una tercera rueda para la sensibilidad

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Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Es todo tan sobresaliente como parece? La verdad es que cuesta encontrarle pegas al diseño y la ergonomía de la cámara, porque hasta la pantalla –siempre demasiado gruesa en las cámaras de Fujifilm- aligera ahora sus formas y es abatible.

De todos modos, nos ha llamado la atención –y no para bien- que haya desaparecido el conector de rosca en el disparador, elemento que sí está presente en la X-E2. Tampoco son nada cómodos los pulsadores traseros, muy integrados en el cuerpo para evitar su pulsación por error. Tanto, que cuesta accionarlos incluso queriendo.

¿El mejor visor del momento?

Pero si hay un rasgo que a primera vista define a esta X-T1, éste es su visor electrónico, que se encuentra situado en el centro de la cámara, a diferencia de lo visto hasta ahora en el resto de modelos de la familia X. Esta particularidad le da al cuerpo una estética más cercana a las réflex tradicionales, coronadas por un pentaprisma, y parece seguir la línea estética de las OM-D de Olympus o las recientes A7 de Sony.

Situado en el centro del cuerpo, el visor mantiene la resolución de 2,3 millones de puntos de la X-E2, pero su tamaño aumenta y ofrece una ampliación de 0,77x

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Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Está de moda? Posiblemente. Pero no es sólo una cuestión estética, sino que esta posición deja más espacio para un visor electrónico de mayor tamaño. Aunque se mantiene la resolución de 2,3 millones de puntos respecto a la X-E2, la clave está en la parte óptica del ocular, que ofrece ahora una ampliación de 0,77x.

Una cifra que, traducida a la práctica, convierte al visor de la X-T1 en uno de los mejores que hemos probado, a la altura del de la mencionada E-M1 de Olympus, que hasta ahora era nuestro favorito. Su refresco y comportamiento son excelentes incluso cuando la luz escasea. Si la pretensión de todo visor electrónico es –curiosamente- disimular su naturaleza y hacernos olvidar que no es óptico, éste se acerca bastante al objetivo.

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Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si la pretensión de todo visor electrónico es disimular su naturaleza y hacernos olvidar que no es óptico, éste se acerca bastante al objetivo

El ocular de goma, eso sí, tiene todas las papeletas para acabar ensuciándose con demasiada facilidad. En sólo unos días de trabajo con la cámara ya se le notan las marcas de uso.

Por cierto: que este visor de gran tamaño esté situado en el centro del cuerpo pasa factura al flash, que desaparece de la cámara para que ésta –suponemos- pueda mantener un tamaño comedido. La X-T1, eso sí, viene acompañada de un pequeño flash externo.

Más rápida

La velocidad es otro de los puntos fuertes de la X-T1. No es que fuera una asignatura pendiente en la saga X (la X-E2 que hemos probado recientemente respondía sin problemas), pero sí es verdad que, puestos a buscarles las cosquillas a estas cámaras, tampoco es su principal virtud.

Con una velocidad de disparo en ráfaga de 8 fotogramas por segundo (con el enfoque y la exposición fijos y utilizando tarjetas UHS-II) los resultados son excelentes: 130 imágenes en JPEG antes de bajar algo la velocidad y seguir, y más de 30 combinando los formatos JPEG y RAW. Todo ello con unos tiempos de escritura y recuperación que quitan el hipo.

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Para los más clásicos

Además del anillo mecánico para el diafragma, disponemos de un dial frontal y otro trasero (algo pequeño e incómodo) y de mandos dedicados a la ráfaga y la medición en dos de las ruedas superiores. No hace falta ni asomarse a la pantalla para controlar la exposición

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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero como por ahora estas tarjetas son difíciles de encontrar y bastante caras, repetimos la prueba con una más convencional de Clase 10. Los resultados en esta ocasión caen a 30 disparos en JPEG (después sigue con algo menos de velocidad) y 20 en RAW y JPEG, que dejan el buffer de la cámara exhausto.

En el mismo mando de la ráfaga nos encontramos con otra posición menos veloz pero compatible con el enfoque continuo y los cambios de exposición si trabajamos en modos automáticos. Sorprende también toparse en una cámara como ésta con un modo para realizar panorámicas –cierto, la Sony A7 también lo ofrece- y un buen surtido de filtros creativos. Como siempre decimos, ahí están para quien quiera usarlos. A nosotros no nos molestan.

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Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Le falta nervio en el arranque cuando presionamos el disparador para enfocar, y la selección del punto de enfoque -con dos pulsaciones- sigue siendo engorrosa

La sonoridad de la obturación es bastante contundente. En este sentido, es verdad que Fujifilm va por detrás de otras firmas que, como Sony y Panasonic, ya experimentan con sistemas de obturación electrónica –en la primera cortinilla en el caso de las Alpha- y que se perfilan como apuestas de futuro.

Por cierto, otro detalle que nos gusta: la tarjeta de memoria dispone de su propio compartimento lateral, en vez de estar relegada a una ranura en la base de la cámara junto a la batería, como en la X-E2.

Respecto a la velocidad de encendido y al enfoque automático, los datos oficiales destacan sus mejoras respecto a la citada X-E2. Pero como la práctica nos gusta más que la teoría y los números no nos dicen demasiado, tras pasar unos días con ella podemos afirmar que estamos satisfechos. Pero a medias.

Se agradece que la ranura para la tarjeta esté en el lateral del cuerpo y no en su base, como sucede con la X-E2. De este modo es posible reemplazarla sin tener que desmontar la cámara del trípode

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Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La X-T1 es rápida al accionar el interruptor, aunque es verdad que le sigue faltando esa chispa instantánea de las réflex. La definición no es muy científica, pero estamos convencidos de que se entiende perfectamente. Es el precio a pagar por tener que poner en marcha el sensor y la pantalla. Algo parecido nos pasa con el enfoque automático, de tipo híbrido.

Funciona bien y sí se aprecia cierta mejora en su agilidad y respuesta respecto a la X-E2, sobre todo en el modo de seguimiento. Es verdad también que no nos hemos encontrado con problemas y que incluso en condiciones complejas la cámara ofrece un punto de foco casi al momento. Pero le falta nervio en el arranque cuando presionamos el disparador para enfocar, y la selección del punto de enfoque sigue siendo más engorrosa –con dos pulsaciones- de lo que nos gustaría.

Debido seguramente a la colocación en el centro del cuerpo de un visor de generosas dimensiones, la X-T1 prescinde del flash integrado y se suministra en cambio junto a uno extraíble

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Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Impecable comportamiento, eso sí, a la hora de trabajar con enfoque manual. En este campo la X-T1 cuenta con varios sistemas de ayuda, siendo el más nuevo –y posiblemente útil para los clásicos- el modo de pantalla partida que ya hemos visto por ejemplo en la X100S.

Calidad conocida

Hablar de la X-T1 como una X-E2 con algunos retoques y en un envase diferente –que a nosotros nos gusta más, por cierto- igual es resumir demasiado, pero permite hacerse una idea rápida de la cámara.

Y es que, dotada del mismo sensor APS-C de 16 megapíxeles y con tecnología X-Trans que la mencionada X-E2, no es de extrañar que los resultados sean prácticamente idénticos, si bien el procesador promete una mejor gestión del ruido y ahora se atreve con un valor forzado de hasta 51.200 ISO.

Muestras: 16 MP
Fotografías realizadas con una Fujifilm X-T1 y un Fujinon 18-55 mm f2.8-4 XF
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
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fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf

Pocas pegas se le pueden poner a la X-T1 en cuanto a detalle, rango dinámico y control del ruido, con imágenes muy limpias hasta 6.400 ISO

En cualquier caso, pocas pegas se le pueden poner al rendimiento de la cámara en cuanto a detalle, rango dinámico y control del ruido. Con imágenes muy limpias hasta 6.400 ISO, casi empezamos a echar más de menos un 100 ISO cuando trabajamos en RAW. Atentos, por cierto, porque al seleccionar este valor se anula el formato RAW y se pasa a trabajar sólo en JPEG.

No es una mala idea para no perder la foto, pero no estaría de más advertirlo. Exactamente lo mismo ocurre, claro, con los valores forzados más allá de 6.400 ISO y sólo accesibles al disparar en JPEG. Se ve que Fujifilm se fía más de su procesamiento que de lo que los usuarios puedan hacer con un RAW disparando a estas sensibilidades.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Fujifilm X-T1 y un Fujinon 18-55 mm f2.8-4 XF

Algo con lo que no estamos totalmente de acuerdo, porque si bien los JPEG directos no desmerecen, echamos en falta un punto de nitidez en el procesamiento estándar de las imágenes.

Es verdad que estamos usando un zoom relativamente sencillo (ya veremos qué pasa con ese magnífico 56 mm f1.2) y que la X-T1 no se lleva demasiado bien con las velocidades algo lentas (¿el golpe de la obturación es demasiado fuerte?), pero los RAW permiten explotar un poco más esa sensación de nitidez que ofrecen los sensores X-Trans.

Muestras: sensibilidad
Fotografías realizadas con una Fujifilm X-T1 y un Fujinon 18-55 mm f2.8-4 XF
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
100 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
200 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
400 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
800 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
1.600 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
3.200 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
6.400 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
12.800 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
25.600 ISO
fotografías realizadas con una fujifilm x-t1 y un fujinon 18-55 mm f2.8-4 xf
51.200 ISO

Sobre todo ahora que Lightroom 5.4 ya se entiende con la X-T1 y que, como novedad, incluso permite aplicar esos ya clásicos ajustes de color que Fujifilm ofrece en sus cámaras para emular algunas de sus películas.

El vídeo vuelve a ser el gran olvidado de la cámara. Está ahí (1920 x 1080 píxeles a 60 o 30 fotogramas por segundo) y cuenta con un botón específico y conexión para micro, pero los controles manuales brillan por su ausencia más allá de la prioridad a la apertura. Cabe suponer que no encajaba dentro de la filosofía fotográfica clásica de esta cámara o que para Fujifilm éste es un tema menor.

El vídeo vuelve a ser el gran olvidado. Está ahí (1920 x 1080 píxeles a 60 o 30 fotogramas por segundo), pero los controles manuales brillan por su ausencia más allá de la prioridad a la apertura

fujifilm x-t1
Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No así la conexión Wi-Fi, que vuelve a estar presente en esta X pero con una interesante novedad: por fin se pueden controlar el disparo y los ajustes desde un smartphone o un tablet. Prestación inexistente en anteriores modelos de esta saga, aunque imaginamos que algún día les llegará mediante una actualización de firmware.

La X que faltaba

Aunque somos de los que suspiramos y soltamos un “¿otra?” al oír hablar por primera vez de la llegada de una nueva cámara de la saga X, lo cierto es que esta X-T1 nos ha convencido sin tener que poner en ello demasiado empeño. Su diseño es casi impecable, el tamaño es más que equilibrado y los resultados soportan el más exigente análisis con lupa.

El precio es, además, otro punto a su favor a la hora de enfrentarla a sus enemigas naturales. Por 1.200 euros (sólo el cuerpo) la X-T1 es más competitiva que la E-M1 de Olympus y la A7 de Sony. Además, otro punto a su favor es el zoom 18-55 mm f2.8-4 con el que se acompaña. Aunque es verdad que no es sellado y que deja coja a la cámara en este sentido, el precio del conjunto (1.600 euros) y la ajustada calidad de este zoom en comparación con lo habitual en los objetivos estándares son un buen argumento.

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Fujifilm X-T1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La mejor cámara fabricada hasta ahora por Fujfilm, decían desde la propia firma. La mejor X que ha pasado por nuestras manos, confirmamos

Ya habrá tiempo para comparativas, pero la experiencia y el sentido común nos dicen que se trata de un partido reñido. La E-M1 gana por ahora en cuanto a gama óptica, con el plus añadido de disponer de los objetivos Cuatro Tercios a pleno rendimiento mediante el uso de un adaptador. La A7, por su parte, tiene a su favor el sensor de formato completo, que de salida parte con ventaja en cuanto a ruido, detalle, rango dinámico y profundidad de campo.

Sobre todo esto último, porque a estas alturas los CMOS X-Trans de Fujifilm han demostrado que con una buena óptica delante pueden acercarse mucho al rendimiento de un captor de 24 x 36 milímetros. Algo que no cuadra con esos insistentes rumores sobre el paso de Fujifilm a ese bando. Aunque eso ya es otro tema.

La batalla está servida. Con daños colaterales en el propio bando incluidos. ¿A qué precio se tendrá que vender la X-E2 para que no acabe siendo arrollada por esta X-T1? ¿Qué sentido tiene ya la X-Pro1, por mucho que el visor híbrido siga siendo básico para unos pocos usuarios?

Preguntas que, en ningún caso, ensombrecen a esta X-T1. La mejor cámara fabricada hasta ahora por Fujfilm, decían desde la propia firma. La mejor X que ha pasado por nuestras manos, confirmamos.

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