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Prueba de producto
Foto: Quesabesde
LA PEQUEñA DE LA FAMILIA

Fujifilm X-M1: toma de contacto y primeras muestras

 
22
JUL 2013

Si de algo puede presumir Fujifilm en el desarrollo de su familia de cámaras sin espejo, es de lógica y bastante sentido común. Tras estrenarse con un modelo de altos vuelos, la firma japonesa ha ido descendiendo peldaños para acercar su sistema X a un público cada vez más amplio. Así que, tras la X-Pro1 y la X-E1, era sólo cuestión de tiempo que le hiciera hueco en su catálogo a una cámara más pequeña y asequible. De eso se encarga la X-M1, anunciada hace unas semanas y que justo ahora aterriza en el mercado español.

Aunque habrá que esperar todavía unas semanas para hacerse con la nueva Fujifilm X-M1 (680 euros cuesta el cuerpo solo y 800 con el zoom XC 16-50 mm f3.5-5.6 OIS), las primeras unidades ya han comenzado a dejarse ver y tocar. Precisamente la semana pasada la firma reunió en sus oficinas de Barcelona a la prensa especializada para poder tener un primer contacto con esta cámara de 16 megapíxeles.

Como ya es sabido, se trata de la más pequeña y asequible de la familia, y pese a dejarse por el camino prestaciones tan interesantes como el visor integrado, presume de ofrecer la misma calidad de imagen que sus hermanas mayores gracias al sensor CMOS X-Trans que incorpora.

Fujifilm ha acompañado el lanzamiento de la X-M1 con el Fujinon XC 16-50 mm f3.5-5.6 OIS (en la imagen), primero de una nueva saga de ópticas más económicas, y el pequeño 27 mm f2.8, ambos sin el característico anillo de diafragmas

fujifilm x-m1
Fujifilm X-M1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Como de poco sirve poner en liza un cuerpo con estas características y precio si las ópticas no bailan al mismo ritmo, Fujifilm ha acompañado el lanzamiento con el mencionado Fujinon de 16-50 milímetros (el primero de la nueva saga XC de ópticas más económicas) y el pequeño 27 mm f2.8 de tipo "pancake". Ambos prescinden del característico anillo de diafragmas visto hasta ahora en las ópticas de Fujifilm. Es el precio a pagar por reducir tamaño y costes.

Pequeña

La misma calidad pero en un formato mucho más reducido. Éste es el lema con el que Fujifilm presenta su X-M1 y la filosofía que la cámara parece querer defender entre las manos. Y es que, en efecto, la X-M1 es pequeña y ligera, con todo lo bueno y malo que ello conlleva.

Fujifilm X-M1
Fujifilm X-M1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Basta situarla junto a los otros dos modelos de la gama para percatarse de la notable reducción en el tamaño, pese a que en este caso contamos con una pantalla abatible que pasa factura a la anchura del cuerpo. De hecho, con el pequeño objetivo de 27 milímetros montado en ella, la X-M1 puede competir en tamaño con la X20, una compacta que emplea un sensor mucho más pequeño.

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Más pequeña y sencilla

La X-M1 junto a otras compañeras de la misma saga: la X-Pro1 y la X-E1.

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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)

Para conseguir esta miniaturización -y ajustar costes, claro-, hay que renunciar al visor integrado y optar por una empuñadura menos prominente, y eso se nota al sujetar la cámara. Aunque usar el barril del objetivo como segundo punto de apoyo parece lo lógico, quienes no acaben de acostumbrarse a ello pueden optar por una empuñadura adicional que también eleva un poco la altura de la cámara.

Mantener la experiencia de uso

Pero más importante que estos detalles es tener claro que la X-M1 es la más pequeña y humilde de la familia. El sensor es el mismo que el de los otros modelos, pero lógicamente ni los acabados -que no están nada mal- ni los detalles de la cámara pueden estar a la altura. Quienes se acerquen a ella esperando la excelencia de las X de gama alta puede que sientan una injusta decepción.

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Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Nos ha gustado que se mantenga el dial de modos y la doble rueda. La pantalla articulada y el Wi-Fi también son interesantes novedades

Aunque ya habrá tiempo para desgranar al detalle cada mando, de entrada nos ha gustado que se mantenga el dial de modos y la doble rueda, si bien la trasera no resulta especialmente cómoda de manejar por su posición y acabado.

La pantalla articulada y la conexión Wi-Fi también son interesantes novedades respecto a lo visto hasta ahora, si bien esta conexión inalámbrica -en la que se hace mucho hincapié desde Fujifilm- se queda un poco coja al permitir sólo transferir imágenes a un tablet o smartphone, pero no controlar remotamente la cámara.

No obstante, es cierto que a grandes rasgos se mantiene la experiencia de uso de esta saga en cuanto a manejo y mandos. Echamos de menos el botón para congelar la exposición y el enfoque visto en otros modelos de la familia, pero podemos asignar esta tarea al botón configurable "Fn".

Muestras: Fujinon 16-50 mm
Las fotografías se han realizado con una Fujifilm X-M1 de preproducción y un objetivo Fujinon 16-50 mm f3.5-5.6 XC. Haz clic bajo la imagen para descargar el archivo RAW original

El sensor de la humilde X-M1 es el mismo que el de las otras Fujifilm X, pero lógicamente ni los acabados ni los detalles de la cámara pueden estar a la altura

Fujifilm también ha tenido en cuenta el tipo de usuario al que va dirigida esta cámara y ha dado un mayor protagonismo a los modos automáticos y escénicos, que ahora están también presentes en el dial.

También nos topamos en la X-M1 con los omnipresentes filtros artísticos, aunque en este caso siguen la estructura de las compactas de la firma y quedan un tanto escondidos bajo el modo denominado "Adv." (en referencia a "avanzado"), que aquí no parece tener demasiado sentido.

Muestras: Fujinon 27 mm
Las fotografías se han realizado con una Fujifilm X-M1 de preproducción y un objetivo Fujinon 27 mm f2.8 XF. Haz clic bajo la imagen para descargar el archivo RAW original
CMOS X-Trans

Buena nota por lo que hemos podido ver hasta ahora para la agilidad general de la cámara, tanto en la puesta en marcha como en el disparo y la ráfaga. Y también para el enfoque automático, sobre todo con el nuevo zoom de 16-50 milímetros, más seguro en este sentido que el "pancake" de 27 milímetros.

Pese a que detalles como la bayoneta de plástico no parecen ser una buena señal, las primeras muestras recopiladas en esta toma de contacto con la cámara -concretamente con una unidad de preproducción- llevan a pensar que los recortes han afectado más a la calidad de construcción y los acabados que al rendimiento óptico. Las esquinas de la imagen no están a la altura de los mejores Fujinon, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un zoom mucho más modesto.

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La X-M1 con los nuevos objetivos de 16-50 y 27 milímetros, este último de tipo pancake

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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)
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Fujifilm X-M1
Iker Morán (Quesabesde)

La clave, como siempre, estará en el precio y el equilibrio. Con la X-E1 rondando ya los 1.200 euros junto al zoom 18-55 mm f2.8-4 XF, la pregunta es si compensa o no la X-M1

Es interesante también el juego que da el luminoso objetivo de 27 milímetros, con una apertura de f2.8 y una cobertura equivalente a unos 40 milímetros. Quienes pretendan realmente viajar ligeros de equipaje y no renunciar a la calidad y el potencial del CMOS X-Trans de 16 megapíxeles, deberían darle una oportunidad a este pequeño "pancake".

La clave, como siempre, estará en el precio y el equilibrio. Con la X-E1 rondando ya los 1.200 euros junto al zoom 18-55 mm f2.8-4 XF, la pregunta es si compensa o no la X-M1. Una compleja pregunta en la que interviene no sólo el precio, sino también el tamaño o la necesidad de un visor integrado. Una ecuación cuyas incógnitas esperamos poder despejar en breve con una Fujifilm X-M1 ya definitiva entre las manos.

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