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Prueba de producto
LA VERSIóN QUE MUCHOS ESPERABAN

Fujifilm X-E1: toma de contacto

 
6
SEP 2012
Iker Morán   |  Barcelona

Tras el estreno de un nuevo sistema o tecnología llega la que para muchos es la parte más interesante: su aplicación en productos más asequibles. Pocos meses después de la llegada a los escaparates de la Fujifilm X-Pro1, la evolución lógica era una cámara de prestaciones, tamaño y precio más comedidos. Dicho y hecho. La recién anunciada X-E1 se basa precisamente en estos tres pilares y promete la misma calidad en un cuerpo más compacto (en el que, eso sí, desaparece el visor híbrido a favor de uno electrónico). Pese a estos ligeros recortes, y teniendo en cuenta que el cuerpo costará unos 900 euros (casi la mitad que la X-Pro1), de entrada parece un trato justo.

No es una versión barata de la X-Pro1; es un modelo orientado a otro tipo de público. Ése es el discurso oficial que se recalca desde Fujifilm a la hora de hablar de la nueva X-E1. Pero no nos engañemos. El dato más buscado de esta cámara no era otro que el precio, y resuelta esta incógnita con una cifra que no está nada mal (900 euros por el cuerpo, 1.300 por la cámara junto al nuevo zoom 18-55 mm f2.8-4 OIS), ya se puede seguir hablando de lo que sea.

Fujifilm X-E1
Fujifilm X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm X-E1
Fujifilm X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Porque tras casi medio año en el mercado, la crítica más recurrente a la X-Pro1 (más allá del sistema de enfoque que un nuevo firmware promete mejorar) era su precio. Los más de 2.000 euros que cuesta junto a cualquiera de las ópticas Fujinon XF sencillamente se escapan del presupuesto de muchos interesados en ella.

Tampoco su contundente tamaño y peso convencían a todo el mundo. En plena moda de las cámaras en miniatura (incluidas las de óptica intercambiable) las dimensiones de la X-Pro1 pueden resultar excesivas para quienes no comulgan con el "cuanto más grande mejor".

Fujifilm X-E1
Fujifilm X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm X-E1
Fujifilm X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La recién presentada X-E1 busca su hueco a la sombra de la X-Pro1 solventando estas dos críticas y plantando cara de paso a cámaras como la Olympus OM-D E-M5 y la Sony NEX-7. Aunque habrá que esperar a Photokina para poder echar el guante a una unidad plenamente funcional, hace un par de días QUESABESDE.COM tuvo la ocasión de pasar unos minutos con esta nueva X, que toma prestado el mismo sensor CMOS de tamaño APS-C y 16 megapíxeles del modelo pionero.

Más ligera, más pequeña

Como siempre, mucho mejor que las extensas explicaciones es comparar el tamaño de la nueva cámara con el de otros modelos para hacerse una idea precisa de sus explicaciones. De este modo es fácil comprobar que la X-E1 es notablemente más pequeña que la X-Pro1, y que su tamaño recuerda mucho más al de la X100.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La X-Pro1 (en primer término) junto a la X-E1.

Entre las manos la cámara también resulta muy ligera, aunque sin renunciar a esa sensación de buena construcción que se supone a todo lo "Made in Japan". En este caso, por cierto, el magnesio se ha reservado para la zona superior, la base y las zonas más delicadas (en la X-Pro1 toda la carcasa es de magnesio).

Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Respecto a los colores, la versión en negro es muy discreta, pero la elegancia de la X-E1 plateada es indiscutible. En el modelo probado, por cierto, faltaba la rotulación frontal con el nombre del modelo que sí llevará la versión definitiva (aunque tampoco sería una mala idea dejarla así, y no faltaría quien lo interpretaría como una especie de homenaje a las Leica MP).

Fujifilm X100 y X-E1
Fujifilm X100 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm X100 y X-E1
Fujifilm X100 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La ergonomía es excelente. Incluso nos ha gustado más que en la X-Pro1, que vista ahora nos parece un poco sobredimensionada. La leve empuñadura -se puede usar una mayor mediante un accesorio opcional- es suficiente, puesto que al sujetarla con las dos manos ya nos servimos del barril de la óptica como punto de apoyo. También está bien resuelta la parte posterior, con una zona en relieve para apoyar el pulgar y que alberga el útil mando "Q", de acceso directo a todas las funciones en pantalla.

Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de la clásica rueda de velocidades, en este espacio se encuentra la destinada a compensar la exposición. Puesto que su dureza es uno de los temas de debate preferidos por los usuarios de la saga X (ha ido variando de la X100 a la X-Pro1), infunde cierto respecto pronunciarse al respecto, pero tras unos minutos de toqueteo nos ha parecido correcta.

Visor OLED

Antes de seguir con la lista de cambios y novedades de la cámara, el visor integrado es parada obligatoria. En lugar del visor híbrido de su hermana mayor, aquí se sacrifica la parte óptica del mismo y se apuesta por uno electrónico con tecnología OLED y una resolución de 2,35 megapíxeles.

Desde Fujifilm se asegura que es el mejor visor integrado hasta el momento en una cámara. Acercamos el ojo para comprobarlo, pero dadas las circunstancias (entorno oscuro, cuerpo de preproducción) cuesta corroborar o rechazar esa afirmación. ¿Se ve bien? Sin duda. Incluso en un espacio sin demasiada luz como en el que nos encontrábamos el visor aguantaba el tipo, si bien la velocidad de refresco era algo mejorable.

Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A la espera de poder comprobarlo con más tiempo y en mejores condiciones, es cierto que pese a la indiscutible calidad de los visores OLED, el usado en la NEX-7 -por ejemplo- ofrece unas imágenes muy contrastadas y en ocasiones menos realistas que el de la Olympus E-M5.

Otro dato interesante: además de un sensor que activa el visor electrónico al acercar el ojo, a diferencia de la X-Pro1 en este caso sí se incluye un corrector de dioptrías.

Más cambios que recortes

Pero más allá del desaparecido visor híbrido, ¿qué más se ha recortado en esta cámara para adecuarla a un precio más accesible? En realidad no todo son recortes, e incluso hay alguna novedad interesante, como el flash integrado en el cuerpo, cuya construcción y sistema de elevación no parecen estar a la altura del resto de la cámara.

No ocurre lo mismo con el monitor trasero de 2,8 pulgadas y 460.000 puntos, que sí reduce sus cifras respecto a las vistas en la X-Pro1, de 3 pulgadas y 1,2 megapíxeles.

Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Entre las buenas noticias con las que nos topamos al revisar la hoja de especificaciones se encuentra la mayor duración de la batería respecto a la X-Pro1, que en teoría alcanza ahora los 350 disparos. Al menos, claro, si en ambas cámaras se usa el visor electrónico.

Hablando de la batería, ¿tan complicado sería colocar una ranura lateral para la tarjeta de memoria en lugar de meterla en la parte inferior de la cámara y junto al compartimento para la citada batería?

Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El enfoque automático es otro de los rasgos que nos ha sorprendido gratamente. A la espera de ver su comportamiento con el nuevo zoom Fujinon XF 18-55 mm f2.8-4 OIS (todavía no disponible ni en estado prototípico), con el ya conocido 18 mm f2.8 el rendimiento del autofoco se muestra bastante ágil. ¿Tanto como en las NEX o en la E-M5 de Olympus, por citar sus competidoras más directas? Habrá que comprobarlo con más calma, pero digamos que a primera vista parece que se han acortado distancias.

Misma calidad, otro cuerpo

Puesto que por ahora no ha sido posible probar el rendimiento de la cámara ni llevarse fotografías realizadas con ella, es un poco pronto para emitir veredictos. De todos modos, y teniendo en cuenta que su sensor es exactamente el mismo que el de la X-Pro1, no caben muchas dudas sobre su calidad de imagen.

De hecho, desde la compañía repiten el mismo mensaje lanzado en su momento al anunciar la X-Pro1: la tecnología X-Trans, con su disposición del filtro de color y la ausencia de un filtro de paso bajo, permite que este sensor compita sin complejos con los de formato completo.

Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Fujifilm X-Pro1 y X-E1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Comparaciones al margen, está claro que la X-E1 se posiciona ya como uno de los platos fuertes de esta próxima edición de Photokina. Al menos tiene todos los ingredientes para serlo: buen diseño, una calidad de imagen que se presupone y un precio mucho más atractivo. La guerra en la gama alta de las cámaras sin espejo puede continuar.

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