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AMOR A PRIMERA VISTA

Fujifilm FinePix X100: toma de contacto  

21
SEP 2010
Iker Morán   |  Colonia

Tal vez sea que nadie la esperaba. O tal vez sea esa extraña seducción que produce lo exclusivo. El caso es que, si no hay sorpresas de última hora, la Fujifilm FinePix X100 tiene todos los puntos para ser la novedad más destacada de esta recién inaugurada Photokina. Aunque con un precio que -según nos han adelantado- puede rondar los 1.000 euros no arrasará en los escaparates, estamos convencidos de que su cuidado diseño, la luminosa óptica de 35 milímetros y f2 e ideas tan buenas como el visor híbrido la convertirán en uno de los modelos que más dará que hablar en los próximos meses. Antes, incluso, de que salga a la venta.

Lo cierto es que no empezamos con buen pie. Un domingo a las diez de la noche y sin previo aviso no son maneras de presentarse. Así que, cuando ayer a primera hora enfilamos hacia el stand a medio montar de Fujifilm (el lunes es la jornada de prensa de Photokina, que no ha abierto sus puertas al público hasta hoy) para ver la FinePix X100 nos preguntábamos si surgiría un flechazo a primera vista capaz de hacernos olvidar la afrenta de la noche anterior.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Y es que decir que la X100 es una compacta con un diseño muy bien conseguido es poco más que una obviedad. Porque estamos ante una de esas cámaras que, cada cierto tiempo, llegan al mercado y no dejan indiferente a nadie, ni a los que ya están ahorrando para comprarla ni a quienes miran el precio con los ojos en blanco.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Más allá de lo evidente, ¿qué sensación transmite entre las manos? ¿Cómo es su manejo? ¿Es tan útil como parece su visor híbrido? Dispuestos a responder estas primeras cuestiones nos hemos acercado a un prototipo de la cámara que, lejos de ser totalmente operativo, ya permite ir descubriendo algunos prometedores detalles.

Diseño para nota
Concebir una cámara con un diseño y una ergonomía que rocen el sobresaliente puede que no sea barato, pero tampoco muy complicado. Basta con ir viendo lo que se ha ido haciendo a lo largo de los años, descartando las peores ideas y quedándose con las que han creado escuela.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Dicho y hecho. La X100 rinde homenaje a los clásicos con un diseño que obliga a escribir el manido calificativo de "retro" en mayúsculas. Firme entre las manos, en realidad resulta menos pesada o contundente de lo que podría parecer a simple vista.

Los mandos están pensados y situados con mucho sentido común. El gran dial para las velocidades o la rueda con la compensación de la exposición combinan con acierto clasicismo con practicidad.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero no se trata sólo de echar la vista atrás, puesto que la cámara también dispone de una rueda trasera con pulsador y un botón "Fn" que, pese a no estar operativo, permite deducir que podrá configurarse con alguna de las funciones más habituales para el usuario.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Tampoco podemos pasar por alto un botón dedicado a la activación de la captura en RAW y el interruptor del enfoque, situado en un lateral de la cámara. Puede parecer una posición extraña, pero lo cierto es que con la X100 entre las manos el pulgar izquierdo se habitúa rápidamente a controlar este mando sin mayor problema.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Echando un vistazo a la parte posterior, que está coronada por una pantalla de 2,8 pulgadas y 460.000 puntos, resulta imposible no buscarle los parecidos con la Leica X1. Por si el diseño, la filosofía y hasta la denominación no fueran similares, es esta zona la que más nos lleva a buscar los paralelismos.

Óptica Fujinon
Pero únicamente de diseño no se vive, y afortunadamente las prestaciones de la X100 también la convierten en una de esas rarezas catalogadas dentro de las llamadas compactas de sensor grande.

Efectivamente, pese a su aspecto, la X100 no es una de esas cámaras de óptica intercambiable sin espejo (quedan desmentidos, por tanto, los insistentes rumores que situaban a la firma en el estándar Micro Cuatro Tercios) ni una compacta al uso.

El captor es un CMOS de tamaño APS-C y con 12 megapíxeles de resolución. El uso de un procesador EXR ha despertado muchas preguntas sobre cómo funcionará esta combinación y si Fujifilm será capaz de exprimir las posibilidades de este captor. Por ahora, y durante los próximos meses, mucho nos tememos que las respuestas quedarán en el aire.

Por su parte, la asignatura óptica se resuelve con un objetivo fijo en sus dos sentidos: ni puede cambiarse ni tiene zoom. Se trata de un Fujinon 23 mm f2 que ofrece una cobertura equivalente a 35 milímetros. Una focal suficientemente intermedia y polivalente como para contentar a los que creen que eso del zoom es cosa de vagos.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque nada podemos saber aún sobre el rendimiento de este objetivo, sí es posible constatar que recuperar el anillo de diafragmas es una magnífica idea -con dos puntos de apoyo laterales para el giro, por cierto- y que la óptica dispone también de un anillo de enfoque manual, no muy ancho pero suficientemente cómodo.

Respecto al enfoque automático, todavía no se han concretado datos, pero cabe suponer que se tratará de un sistema por contraste, puesto que el reciente mecanismo híbrido estrenado por la FinePix F300EXR parece ser, por ahora, una exclusiva de sensores de menor tamaño y con una estructura de tipo SuperCCD.

Visor óptico y electrónico
No obstante, también en este caso Fujifilm ha echado mano de su capacidad para combinar dos ideas ya existentes. Así, la X100 ofrece no sólo un visor óptico directo y uno electrónico de 1,4 megapíxeles, sino que también permite unirlos en un denominado visor híbrido.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Convertido en una de las piezas clave de esta cámara, su funcionamiento en realidad no tiene ningún misterio. De hecho, su simpleza operacional nos ha parecido especialmente interesante.

Una palanca en el frontal de la cámara (similar a aquella de las Leica M que permite cambiar las guías focales del visor dependiendo de la óptica usada) activa el visor óptico (OVF) o el electrónico (EVF). Este último, por cierto, no estaba operativo en el modelo probado, por lo que no podemos pronunciarnos sobre su calidad.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero lo mejor llega cuando, trabajando con el visor óptico, podemos ir sobreimpresionando en él diferentes datos. De entrada, podemos ver no sólo la guía de encuadre con la consiguiente corrección de paralaje, sino también datos sobre la exposición, el balance de blancos, la sensibilidad o el punto y la confirmación de foco.

Además, pulsando el botón "disp/back" de la parte posterior, también es posible visualizar -siempre sin perder la visión directa- una cuadrícula, el histograma e incluso un nivel electrónico.

Una compacta que dará que hablar
Preguntado por el precio de este futuro modelo, que llegará el próximo año, un portavoz de la compañía en Photokina nos disuadió ayer de la idea (unos 600 ó 700 euros) que nos habíamos hecho. Se acercará a los 1.000 euros, nos confesó.

Ése será, casi con total seguridad, el principal inconveniente de la cámara. Si bien los modelos de este reducido segmento no son precisamente asequibles, las Sigma DP ya pueden encontrarse por menos de 600 euros.

Fujifilm FinePix X100
Fujifilm FinePix X100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Será interesante ver la reacciones que esta cámara provoca en los meses de espera que tenemos por delante. De entrada, seguro que no faltan quienes se preguntarán a qué esperan otras compañías para lanzar modelos similares.

Pese a que no podemos perder de vista que se trata de cámaras con una presencia casi testimonial en las estadísticas de ventas del mercado fotográfico y cuyos precios acentúan su carácter elitista, bienvenida sea cualquier propuesta que, como esta Fujifilm FinePix X100, alegre la vista y deje pasar un poco de aire fresco. Aunque sea embotellado en un recipiente de lo más clásico.

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