FRANKENCAMERA

Las cámaras de código abierto están a punto de llegar  

16
SEP 2009

En ocasiones no reparamos que una cámara digital está controlada por un pequeño ordenador, y que este ordenador utiliza un software diseñado por el fabricante que lo gobierna. ¿Qué sucedería si cualquiera pudiera desarrollar este software? Precisamente en la Universidad de Stanford han anunciado que están desarrollando un sistema de código abierto para cámaras. Su nombre, Frankencamera.

En la Universidad de Stanford están desarrollando un sistema de código abierto para cámaras llamado Frankencamera

La denominación viene por el aspecto del prototipo de cámara con el que trabajan los investigadores Marc Levoy y Andrew Adams. Este pequeño monstruo está formado por un sensor de imagen de un Nokia N95, lentes de Canon y una placa base sobre la que corre una versión de Linux. El objetivo es lograr un sistema abierto que controle todas sus funciones, desde el enfoque a los disparos del flash.

El primer reto que se han marcado es desarrollar una plataforma con la que pronto puedan trabajar investigadores de la imagen digital de todo el mundo. Más tarde estas cámaras de código abierto serían vendidas a cualquiera. El uso de un sistema abierto abarataría el precio de las máquinas que funcionasen con él. Serían similares a los PC de marca blanca que venden algunos fabricantes.

La idea es lanzar una réflex "abierta" por menos de 1.000 dólares. Van tan en serio que este grupo de trabajo está respaldado por Nokia, Adobe, Kodak, Disney y Hewlett-Packard.

La Frankencamera ya es capaz de hacer cosas como fotos de alto rango dinámico. También están trabajando en un algoritmo que mejore las posibilidades de captura de vídeo. De hecho, el proyecto no sólo puede revolucionar el mundo de las cámaras de fotos: también puede ser aplicado a videocámaras.

Foto: Marc Levoy
La Frankencamera hace honor a su nombre. | Foto: Marc Levoy

Se investiga además cómo mejorar la comunicación de las cámaras con Internet, pero no sólo para poder almacenar las fotos. La idea es que éstas obtengan información de la red y la procesen. Así, y a modo de ejemplo, podría analizarse el color de retratos que existan en la red sobre alguien que vamos a fotografiar para ajustar con precisión los parámetros de color.

El código abierto ya existe en fotografía
Con la Frankencamera se busca trasladar a la imagen digital lo que hoy está sucediendo en los teléfonos de gama alta. Tanto el iPhone como los terminales basados en Android pueden cargar aplicaciones de terceros que permiten realizar toda clase de funciones.

De hecho, en el caso del teléfono de Apple algunos han creado programas que exprimen al máximo su cámara. Hoy existen aplicaciones en la tienda iTunes que son capaces de estabilizar las imágenes por software o alterar la sensibilidad del disparo para hacer fotos nocturnas.

Los creadores de la Frankencamera: Marc Levoy y Andrew Adams, este último con el ingenio entre las manos. | Foto: Linda Cicero

Para entender el potencial del proyecto sólo hay que ver lo que hoy ya sucede. Este año Canon sorprendía al lanzar una actualización del software de control de la PowerShot SX1 IS que le permitía grabar archivos RAW. Una modificación dramática. Precisamente para muchas cámaras compactas de Canon existe la posibilidad hace tiempo de cargarles fácilmente un firmware alternativo.

¿Podremos comprar cámaras hechas a la carta con sensores de imagen de un fabricante y ópticas de otro?

El proyecto CHDK permite que puedan grabar archivos RAW, programar exposiciones a la manera de un intervalómetro, y muchas otras cosas.

También Canon tuvo hace poco que ceder a las presiones de algunos usuarios de la Canon EOS 5D Mark II y lanzar un firmware que permitiese usar en modo manual la grabación de vídeos. Algunos usuarios llegaron a decir que si Canon no lo hacía, ellos mismos desarrollarían el software que lo permitiese.

Para constatar que aquello no era un farol, poco después apareció un firmware alternativo para esta cámara que, sobre todo, mejoraba las posibilidades de grabación de audio al filmar vídeo. Estas iniciativas invitan a pensar que existe un ambiente propicio para que las cámaras se sumen a la ola del código abierto.

¿Veremos un día a Adobe vendiendo aplicaciones para cámaras con funciones como las que hoy usamos en Photoshop? ¿Permitirán Canon o Nikon que sus máquinas puedan funcionar con software de terceros? ¿Podremos comprar cámaras hechas a la carta con sensores de imagen de un determinado fabricante y ópticas de otro? Un camino apasionante acaba de abrirse.

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