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Con texto fotográfico

"Para comprender qué pasa en Palestina es necesario ver y vivir un checkpoint" Francisco Seco

 
Foto: Francisco Seco
2
ABR 2009
Declaraciones obtenidas por Eduardo Parra

Fotógrafo comprometido, Francisco Seco es de esos que agarran la bolsa de la cámara y recorren miles de kilómetros para fotografiar cayucos sin ganar un euro. Y casi sin pensarlo. Colaborador del diario ABC en Madrid, aparca cuando puede el trabajo que le alimenta el cuerpo y lo cambia por el que le alimenta el alma.

Francisco Seco

Esta foto la hice una madrugada en el checkpoint de la Tumba de Raquel, que separa las ciudades de Jerusalén y Belén. Nos dijeron que para comprender lo que está pasando en Palestina es necesario ver y vivir un checkpoint.

Iba nervioso porque los checkpoints -como casi toda Israel y Palestina- son zonas militares, y ahí no se andan con muchos remilgos. Yo iba sin 'visa' de prensa, es decir, como un simple turista, siempre expectante por lo que pudiera pasar y por las fotos que iba a poder hacer.

Me fui acercando, siempre con la cámara a buena vista, dando los buenos días en árabe y pidiendo con la mirada a los palestinos su consentimiento para poder hacerles fotos. A la mayoría no les importa. Otros, en cambio, se niegan e incluso ponen mala cara. Pero es algo normal: dignidad se llama.

Miré alrededor y no había ningún soldado. Así que busqué una valla de policía de fronteras, me medio escondí y me puse a enfocar y disparar. Esperaba que me dieran un grito o algo en cualquier momento. No pasó nada y me fui envalentonando. Al llegar dentro de una nave industrial donde estaba en realidad el checkpoint, me acojoné algo más.

Hice fotos cuando pasaba un palestino y se ponía entre mi campo de visión y el de un soldado. Aprovechaba para hacer seis fotos en los pocos segundos en los que el soldado comprobaba las huellas del palestino. Después dejaba caer la cámara y miraba hacia otra parte.

De vuelta a la zona palestina, tiré unas últimas fotos en un aparcamiento para coches y me vieron. Se me acercaron tres soldados, y en lugar de correr, fui yo quien me acerqué a ellos dándoles los buenos días.

Eran dos chicos y una chica al mando, todos muy jóvenes. Sonreí y fui amable. Les enseñé alguna de las últimas fotos que había hecho. Las vieron y me dijeron que allí no se podían sacar fotos.

Les dije que no lo sabía y les pedí disculpas. La chica al mando me dijo que me podía marchar. Di media vuelta y me fui con una sonrisa en la cara y loco por ver las fotos en el portátil.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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