• "Fui allí para que me contaran quiénes eran, no para decirles qué ...
  • "Desde que pongo el ojo en el visor ya pienso qué puedo hacer en Photoshop"
Entrevista
FRANCISCO MINGORANCE, FOTóGRAFO DE NATURALEZA

"Hace 25 años me pagaban por un reportaje 200.000 pesetas. Hoy todos quieren las fotos gratis"

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Foto: Francisco Mingorance
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NOV 2015

Tres décadas trabajando como fotógrafo y toda una vida con el ojo pegado a una cámara. Ya desde pequeño Francisco Mingorance tenía claro que la naturaleza era su gran pasión y que casarla con la fotografía podía dar pie a satisfactorias y gratificantes consecuencias. A sus veintipocos ya había publicado en la prestigiosa revista Natura, y desde entonces sus capturas, de una enorme belleza, han llenado las páginas de una larga lista de publicaciones -con National Geographic en la cúspide- y cosechado un centenar de premios y menciones en certámenes internacionales. Hemos hablado con él acerca de su carrera y de sus nuevos proyectos editoriales, materializados en el libro "Naturaleza asombrosa". También de la diferencia que hay entre hacer fotos por afición, por pasión o por trabajo.

No podría decirse que empezaras a hacer fotos ayer precisamente. Llevas ya tres décadas dedicándote a la fotografía de naturaleza. ¿Te acuerdas de por qué te metiste en esto?

Creo que nací con esta pasión por la naturaleza, aunque como ha sucedido con muchos de mi generación, fue sin duda Félix Rodríguez de la Fuente quien encendió la chispa de mi vocación por eso de captar imágenes y difundirlas. Desde niño ya solía salir al campo con unos rudimentarios prismáticos. Observar con ellos la fauna en su intimidad se convertiría en poco tiempo en la mayor de mis aficiones.

Con apenas 18 años me compré mi primera cámara, y ya solo existía una cosa para mí: la fotografía de naturaleza. Después de cinco años haciendo fotos a pajaritos conseguí publicar en la mítica revista Natura mi primer reportaje sobre el pinzón común. Fue una de las mayores satisfacciones de mi vida.

Francisco Mingorance durante una de sus expediciones a la caza de las mejores fotografías.

¿Qué es lo que te ha mantenido tantos años en esta disciplina?

Nací para ser fotógrafo y moriré siendo fotógrafo. Para mí es una forma de entender la vida, pero ante todo una herramienta vital para la conservación de nuestros valores naturales simplemente porque es inconcebible una protección efectiva de algo que no se conoce. Nuestros objetivos son los ojos de millones de niños, por ejemplo, que crecen viendo nuestras imágenes. Ellos en el futuro tendrán la clave para conservar lo más valioso que tenemos: un legado natural sin parangón en el mundo.

¿Qué es lo que hace distinta a la fotografía de naturaleza? ¿Hay que estar hecho de una pasta especial para dedicarse a ella?

Quizás sea esta la pregunta del millón. Es muy diferente dedicarse a esto por afición que hacerlo de forma profesional. La primera opción es la que recomiendo. Vivir en exclusiva de la fotografía es muy difícil, y me da miedo animar a alguien a esa aventura. No digo más. Para elegir la primera opción sí hay que estar hecho de una pasta especial. Esto es una carrera de fondo, no una maratón. Cualquier fotógrafo de prestigio tiene una vida entera de sacrificio detrás de su trabajo.

Foto: Francisco Mingorance
Foto: Francisco Mingorance

El fotoperiodismo o la fotografía de calle suelen relacionarse con fotos rápidas, captadas casi por los pelos en un instante que no volverá a repetirse. Parece todo muy frenético. ¿Está la fotografía de naturaleza en las antípodas de esto?

Hay fotógrafos buenos, muy buenos y extraordinarios. Que año tras año nuestras imágenes estén representadas en las competiciones y medios de difusión masiva más prestigiosos del mundo, lo último sería movernos de forma frenética. Esto es realmente muy difícil. Hay fotógrafos increíbles trabajando diariamente en los santuarios más espectaculares del mundo y con especies que siempre están ahí por su grandiosidad. Cualquiera que se plantee un buen reportaje sabe que esto le puede llevar incluso años.

¿Cómo desarrollas un proyecto desde la idea hasta la imagen final? ¿Con qué parte del proceso disfrutas más?

Creo que con el tiempo y la experiencia casi te mueves de forma automática. Yo valoro de forma muy especial la exclusividad y novedad del tema en cuestión y desde esa base parten todos mis trabajos. Intento no pisar sobre terrenos ya muy transitados. Mis últimos reportajes sobre los macacos de Berbería o los mandriles son buena muestra de ello. Normalmente elijo un tema que esté prácticamente virgen, ya sea animal, vegetal o proyecto de conservación, y posteriormente dedico toda mi alma a llevarlo a cabo, cueste lo que cueste.

"Es muy diferente dedicarse a esto por afición que hacerlo de forma profesional. La primera opción es la que recomiendo"

Todos los preparativos pueden ser muy frustrantes y pueden llevar mucho tiempo, pero cuando al final consigues tu propósito, la recompensa es mucho mayor si cabe. En cuanto a todo el proceso de elaboración, cuando más disfruto es haciendo fotos. Creo que como todos los fotógrafos. Comercializarlas quizás sea el momento más desagradable para mí.

Foto: Francisco Mingorance
Foto: Francisco Mingorance

Creo que trabajas tanto con cámaras Nikon como Canon. ¿Es la cámara una simple herramienta con la que conseguir algo y quizás a veces le damos mucha más importancia de la que realmente tiene?

Me costó bastante dar el salto al digital. No soy una persona amante de la informática; es más, siempre la he odiado. Después de tardar años en dominar las diferentes películas -textura, grano, colores, etcétera- me dicen que esto ya no vale y que ahora pasamos al mundo de los megas y otras palabras que jamás había escuchado.

"Una foto bonita puede sacarla cualquiera, pero contar una historia en imágenes requiere tiempo, experiencia y conocimientos"

Aun así tuve que ponerme las pilas y empezar desde cero, aunque con 20 años de experiencia en la fotografía de naturaleza esto me ayudó bastante. Hoy no volvería a la película por nada del mundo, y para mí es indiferente trabajar con una marca u otra. Esto no me preocupa lo más mínimo, y sí creo que le damos demasiada importancia.

Tu trabajo con los macacos de Berbería es impresionante. ¿Cómo fue trabajar en un proyecto de esta magnitud? Estuviste un año en el Atlas Medio para llevar a cabo este proyecto.

Para mí cada viaje es un sinfín de anécdotas. Esto es una de las cosas que más me gusta de mi trabajo. He vivido momentos inolvidables en lugares increíbles y con especies únicas a nivel planetario. El disco duro de mi cabeza casi empieza a saturarse con el paso de los años.

Este último año en el Atlas marroquí con los macacos de Berbería ha marcado bastante mi vida profesional. La dificultad principal de esta especie radica en el difícil acceso a los monos en su hábitat natural, los bosques de cedros, cuando se dan esas rigurosas condiciones meteorológicas. Con un metro de nieve, temperaturas bajo cero y diez horas diarias soportando nevadas constantes, el Atlas se convierte en una pesadilla en la que te la juegas cada día. Aquí lo más parecido a un quitanieves es un burro cargado de leña, por lo que cuando caen los primeros copos cortan la carretera de acceso al bosque.

Con este panorama habilité unas ruedas especiales armadas de cadenas en mi todoterreno, pudiendo acceder en infinidad de ocasiones por una pista trasera, aunque siempre con el miedo en el cuerpo a quedarme completamente aislado. De todas formas superar estos inconvenientes mereció la pena con creces. Compartir varios años de mi vida con estos increíbles primates y verlo publicado en la edición internacional de National Geographic ha sido una de las experiencias mas satisfactorias que he vivido en los últimos años.

francisco mingorance
Foto: Francisco Mingorance

Tu lista de clientes es igual de impresionante que tu lista de premios. ¿Con cuál te quedas? ¿O es imposible elegir uno?

Sin duda alguna, para cualquier fotógrafo publicar en National Geographic es lo máximo a lo que se puede aspirar, por lo que me quedo con eso.

¿Todavía se lleva eso de viajar por todo el mundo realizando encargos para grandes revistas? ¿Es algo que cambiará y acabará desapareciendo o siempre habrá necesidad de buenas historias contadas por fotógrafos de verdad?

Últimamente el periodismo medioambiental está sufriendo una gran transformación, por lo que creo que puede encontrarse en grave peligro de extinción. Actualmente, y excluyendo a la de National Geographic, no hay ninguna otra revista que se acerque ni de lejos a cubrir los gastos mínimos que conlleva la realización de un reportaje en cualquier rincón del planeta. El mundo editorial apenas se sostiene y la gran mayoría de revistas especializadas en este tema cerraron hace tiempo.

Foto: Francisco Mingorance
Foto: Francisco Mingorance

Hoy en día algunas publicaciones parecen valorar más el trabajo de los ciudadanos de a pie que el de los profesionales de la imagen. Parece que vale más la rapidez o inmediatez con la que se consigue algo que la calidad que atesora un proyecto hecho con el tiempo que requiere.

Todo depende de lo que se busque. Una foto bonita puede sacarla cualquiera, máxime si tenemos en cuenta que hay gente viajando por todo el mundo con una cámara. Esto es una cosa y contar una historia en imágenes otra muy distinta. Esto último siempre requiere tiempo, experiencia y conocimientos.

Últimamente parece que has aparcado un poco el tema del reporterismo gráfico para dedicarte a otros proyectos editoriales.

Hace 25 años me pagaban por un reportaje 200.000 pesetas. Hoy todos quieren las fotos gratis y con suerte puedes pillar 600 euros. Con este panorama prefiero invertir mis esfuerzos en proyectos editoriales personales y en mostrar mi trabajo en competiciones internacionales de prestigio.

"Naturaleza asombrosa", editado por FotoRuta, es el último libro de Francisco Mingorance y la culminación de más de tres décadas de trabajo.

De todos los años en los que has estado detrás de una cámara seguro que habrás vivido momentos realmente sorprendentes. ¿Con cuáles te quedas?

Sin duda el mundo animal me transmite sensaciones únicas, y los primates sobre todo. Si tengo que quedarme con algún momento realmente especial, me quedo con las historias de gorilas, los geladas etíopes, los mandriles africanos y -cómo no- los macacos del Atlas.

¿Y momentos que no querrías volver a repetir en la vida?

Tengo tantos que no habría espacio suficiente, pero quizás lo que peor llevo es dejar a mi familia con la duda de si volverás a casa.

Foto: Francisco Mingorance
Foto: Francisco Mingorance

Alguna que otra foto se te habrá escapado. ¿Cuál te hubiera gustado hacer que no pudiste conseguir?

Hay millones de imágenes que fugazmente se escaparon. Ten en cuenta que pasamos miles de horas con animales para después aprovechar tan solo unos segundos: una pelea, una cópula, un momento de luz mágica… instantes que cambian el sentido de la historia que quieres contar.

Por el contrario, miles de horas de observación quedan detrás para solo formar parte del disco duro de tu memoria. ¿Cuántas fotos se escaparon? Miles. La misma pelea o cópula o un momento de luz mágica que truncaron el reportaje in extremis y que te harán volver en el futuro.

¿Qué consejo le darías a un joven fotógrafo que quiera seguir tus pasos?

Creo que Nick Nichols, una verdadera leyenda de la fotografía de naturaleza, respondió de forma muy acertada lo siguiente: ¿realmente quieres que esto sea tu carrera? ¿O quieres ser un buen fotógrafo y tener un agradable pasatiempo? Hay una distinción real entre la toma de fotografías para sí misma y la toma de fotografías como una carrera.

"El 99% de las personas piensan que la fotografía profesional es el viaje y la aventura, y se olvidan de que es un trabajo muy, muy duro"

Una de las cosas que ha sido frustrante es que mis estudiantes suelen decir: he ahorrado todo mi dinero, voy a realizar un reportaje fotográfico en Pakistán o Afganistán o África del Sur o Bali. Y eso es exactamente lo que usted no debe hacer para la Geographic [en referencia a la revista de National Geographic], porque entonces usted está compitiendo conmigo y James Nachtwey, y con todos los demás que van a esos lugares.

Foto: Francisco Mingorance
Foto: Francisco Mingorance

Si usted dice que realmente quiere mi trabajo, está bien, este es el trato: no hay más aficiones ni más divertimento; usted puede divertirse haciendo el trabajo, pero usted tiene que estar completamente obsesionado con ello. Creo que el 99% de las personas piensan que la fotografía profesional es el viaje y la aventura, y se olvidan de que la fotografía es un trabajo muy, muy duro.

Yo lo que sí les recomiendo, sea cual sea su opción, es que sean constantes si realmente les gusta este trabajo. Igualmente que sean creativos y que luchen por que sus imágenes tengan sello propio, pero sobre todo que disfruten intensamente de todos y cada uno de los momentos que la naturaleza nos regala, porque eso… eso no te lo quita nadie.

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