Opinión

El fotoperiodismo todavía es una profesión de hombres

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MAR 2016

¿Es el fotoperiodismo una profesión de hombres? Reconozco que nunca antes me había hecho esta pregunta hasta que me propusieron hace unos días escribir un artículo acerca de la presencia femenina en la profesión. Y admito que si me la hubiese formulado así, a bocajarro, la habría contestado con un no contundente, rotundo. Pero la propuesta venía inspirada –casi envenenada- por el informe técnico anual del premio World Press Photo.

Datos. Números y gráficos. Estadísticas demoledoras que van más allá de cualquier conjetura -intuyo que muchas de ellas ampliamente extendidas- de que el fotoperiodismo no hace distinción de género. Pero a todas luces me equivocaba.

Ya en el prefacio de su informe, desde la organización del World Press Photo advierten de la falta de datos globales acerca de la profesión y la dificultad que entraña hacer estimaciones en base a la participación en el certamen. Sin embargo aquí me aventuro a pensar que, tratándose del concurso más prestigioso del mundo, las cifras han de ser cuando menos significativas.

world press photo
Estadística de participantes -que no finalistas- en el World Press Photo por género durante los últimos años. | Foto: World Press Photo

De los 5.775 participantes al certamen de este año tan solo 891 eran mujeres, lo que apenas supera el 15%. Y el contundente gráfico de los últimos diez años de este premio no deja lugar a dudas, pues viene de largo y no es solo un dato aislado: la concurrencia masculina ha superado en cada edición de la última década el 80% de participantes. ¿De verdad que solo hay tres mujeres detrás de cada 20 fotos -o porfolios- presentados?

En este momento más de uno estará pensando en su propio entorno y quizá no le salgan las cuentas. Personalmente conozco a muchas mujeres fotoperiodistas, y si pienso en las últimas diez ediciones de Visa pour l'Image, aunque aseguraría que ha habido más presencia masculina en su cartel, la proporción me parece más ajustada. Además, en mi labor como docente se invierten las tornas: la presencia de ellas es abrumadora.

“Es solo una percepción”, nos cuenta María Ángeles Cabré, directora del Observatorio Cultural de Género. Y es que las estadísticas no engañan. Una serie de informes sobre la presencia femenina en profesiones similares realizadas en Cataluña -extrapolables al resto del estado español- van en la misma línea: solo hay un 25% de mujeres en el periodismo de opinión, un 18% de féminas se alza con premios literarios y tan solo un 9% de mujeres hace cine. Visto así, no parece descabellado pensar que ese 15% de participación se ajuste a la realidad laboral.

Tomando como significativos estos datos, ¿por qué hay menos mujeres fotoperiodistas? Pensando en términos globales, el machismo que todavía impera en el mundo laboral se traduce en un desequilibrio aún mayor en cuestión de retribución salarial. Extrapolando esto a una profesión que cada vez genera menos ingresos y con la que es más difícil ganarse la vida, las mujeres podrían ser más vulnerables.

El demoledor retrato de Bibi Aisha, víctima del salvajismo machista en Afganistán. La imagen le valió el principal premio World Press Photo a la sudafricana Jodi Bieber en 2011, la última vez que ha ganado una mujer. | Foto: Jodi Bieber (Time)

Pero si los menores ingresos difícilmente explican por sí solos una diferencia tan grande, la maternidad podría ser un motivo más. “La conciliación familiar es un factor relevante para la mujer, que se frena ante ciertos trabajos porque sabe que va a tener que afrontar un parón de cierta duración”, argumenta Cabré.

Por un momento me he parado a pensar si ese paupérrimo 15% de mujeres estaría consiguiendo un número significativamente mayor de premios, algo que indicase que aunque trabajan menos son mejores fotoperiodistas. Pero los seis galardones que ellas han conseguido este año en las distintas categorías del World Press Photo solo suponen un 17% del total. Se impone la lógica de la igualdad en una labor intelectual. Las mujeres no son mejores ni peores que los hombres, y el porcentaje de ganadoras se ajusta a la participación.

De los 5.775 participantes al World Press Photo 2016, tan solo 891 eran mujeres, lo que apenas supera el 15%

Es tan solo una suposición, pero todo parece apuntar a la falta de paridad laboral. Y a una obviedad: la calidad se encuentra por igual en ambos géneros. Para evitar suspicacias, conste que el proceso de selección de los ganadores garantiza al jurado el anonimato –siempre en la medida de lo posible- de los autores de las fotos. Algo que en el trabajo parece ser distinto: “Las mujeres deben demostrar que son mejores”, dice Cabré.

Es cierto que históricamente el fotoperiodismo -como otras muchas profesiones- albergaba un machismo propio de otras épocas. Que se lo digan a Joana Biarnés, que tuvo que soportar el asfixiante corsé machista a lo largo su envidiable trayectoria. Como las humillantes increpaciones del público en un campo de fútbol cuando cubría un partido, además de la incredulidad del propio árbitro.

Claro está que las cosas han ido cambiando. Basta con pensar en las mujeres que ejercen el fotoperiodismo en zonas de conflicto: cuando en 2013 planteamos un artículo sobre estas aguerridas mujeres tuvimos problemas para seleccionar solo a diez, y muchas que también lo merecían se quedaron fuera de aquella lista.

Violaciones y vejaciones machistas en el ejército de Estados Unidos, tema con el que Mary F. Calvert ha obtenido el primer premio en proyectos de largo recorrido en esta última edición del World Press Photo. | Foto: Mary F. Calvert

Hoy nadie se extraña al ver a una mujer cargando con un enorme tele en un campo de fútbol. Sin embargo sí que es raro ver imágenes de fútbol femenino en un periódico. Mujeres retratando un mundo de hombres. Cabré lo deja claro: “Hay muchas mujeres en las redacciones, pero pocas directoras y jefas de sección, que es donde se deciden los temas, y eso hace que se dé cobertura a historias que generalmente interesan más a los hombres”.

Las fotógrafas son las más damnificadas, pero no las únicas, pues la calidad de las publicaciones se resiente por la falta de temas y puntos de vista femeninos

Entra en juego aquí el concepto de homosociabilidad: “No hay mala intención en ello, pero es más fácil que un jefe de sección le asigne a un fotógrafo un tema un tema considerado masculino al creer que un hombre tendrá más afinidad e interés por él.”

Las mujeres del sector son las más damnificadas, pero no las únicas. La calidad de las publicaciones se resiente por la falta de temas y puntos de vista femeninos. Un ejemplo claro de mujeres fotografiando temas de mujeres lo encarna Mary F. Calvert, la ganadora este año de la sección de proyectos de larga duración en el World Press Photo. Un tema de aparición improbable en casi cualquier publicación y en el que la empatía de una mujer es casi imprescindible.

Sin duda queda mucho camino por recorrer. Ellas están ahí, y el valor de su trabajo está a la altura del de sus compañeros, pero su presencia en el ámbito profesional debería ser mayor. Por motivos de igualdad para ellas y de calidad y variedad para los lectores.

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