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OpiniónEnfoque diferencial

¿Dónde demonios estaban los fotógrafos?

 
26
NOV 2007
Decía hace siete días mi compañero Iker Morán que había visto indignado las fotografías del famoso "por qué no te callas". Se preguntaba dónde estaban los fotógrafos, y se quejaba de la profesionalidad de aquellos editores gráficos y jefes de fotografía que habían elegido una captura de televisión -en lugar de una fotografía- para ilustrar la portada.

No puedo quitarle la razón, porque la tiene, pero sí me veo en la obligación de responder a la pregunta que formulaba sobre el paradero de los fotógrafos: ¿Dónde demonios estaban?

¿Dónde demonios estaban los fotógrafos en el incidente borbónico del "por qué no te callas"?

La respuesta, probablemente, sea sencilla como esto: o no estaban, o estaban en una posición poco adecuada. Por desgracia, en el maravilloso mundo de la información la televisión ha fagocitado a la fotografía, y no son pocos los que le auguran un futuro más negro que gris.

Los fotógrafos somos el último mono en la profesión periodística. O quizás no: posiblemente, sólo los técnicos de sonido de los equipos de televisión reciban peor trato. (Ello ya es decir bastante para compadecer a unos profesionales que, en la mayoría de los casos, sólo son considerados auxiliares, ni siquiera técnicos de primer nivel.)

Los lectores se pueden imaginar dónde estaban los fotógrafos en el ya famoso incidente borbónico: posiblemente lejos, de frente a la escena y recluidos en un corralito con paredes de cuerdas de terciopelo, que todo el mundo sabe que las cuerdas de terciopelo, después del adamantium son mejores que el inoptenium en lo que a materiales de seguridad se refiere.

Por desgracia, en el maravilloso mundo de la información la televisión ha fagocitado a la fotografía

El problema, en este caso, es que se prefirió tener una mala foto del ángulo adecuado en lugar de una buena foto del ángulo menos aconsejable.

Por así decirlo, fue como ir en autobús de primera clase porque en el avión sólo había pasajes de clase turista... y había que viajar como fuera. Hasta aquí, no puedo decir que esté en total desacuerdo con la decisión tomada, aunque sí es cierto que servidor se habría quedado con la fotografía, no con la captura.

El porqué del desaguisado no es muy difícil de adivinar, sobre todo si aceptamos que la realidad que hoy día se está imponiendo es la del todo vale.

Los fotógrafos estarían lejos, de frente a la escena y recluidos en un corralito con cuerdas

Los grandes medios están empezando a perder el respeto por la fotografía: sólo quieren imagen que acompañe al texto; da igual si ésta es buena o mala. Si alguna vez tienen ocasión, pregunten cuánta gente revisa un texto antes de su publicación, y luego pregunten cuántos fotógrafos o expertos en imagen revisan una fotografía.

Algunos grandes medios aún aguantan y reconocen el valor de la imagen, pero hay otros muchos que no.

Desde los diarios o revistas especializadas que mandan a sus redactores con una pequeña compacta a trabajar -me parto cuando veo un redactor manejando una de estas cámaras en una obra de teatro que pide a gritos una sensibilidad de 1600 ISO-, hasta ciertos periódicos gratuitos que aceptan fotos de los lectores tan trepidadas que sólo tendrían cabida en la papelera de reciclaje.

Los grandes medios están perdiendo el respeto por la fotografía

Y esto no tiene pinta de cambiar. No hay más que darse una vuelta por cualquier foro -sea de la temática que sea- que incluya un hilo de fotografía -la mayoría tiene uno- y leer los comentarios: ¡Fotón! ¡Fotaza! ¡Fulanito sí que sabe! Y otros piropos del mismo calado ante imágenes muy mejorables (sin que esto sea un desprecio para los fotógrafos aficionados).

El problema es que no hay espíritu crítico. Un contraluz con flash ya nos parece algo increíble, y un macro es casi digno del Museo del Prado. Lo decía ayer mismo Peter Müller en la entrevista que publicaba QUESABESDE.COM: se está estableciendo la cultura del todo vale. Y no sólo en publicidad, también en prensa.

Si hasta ayer sólo nos teníamos que preocupar por la competencia, hoy hay que preocuparse por la competencia profesional y la "amateur" (la que la mayoría de las veces no cobra por sus servicios).

Y mañana tendremos que cruzar los dedos para que los equipos de televisión no tengan el fotograma adecuado que el director quiere para ilustrar una noticia. 24 fotogramas por segundo en televisión frente a los 11 de la SLR digital más rápida... nos siguen ganando.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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