Dossier

¿Está en crisis el fotoperiodismo?

 
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JUN 2010

La cada vez mayor importancia de Internet en el terreno editorial, la imparable tendencia de recortar gastos en los medios informativos y la escasa preponderancia que desde éstos suele darse a la fotografía han modelado una profesión, la del fotoperiodismo, cuya identidad se halla en la cuerda floja. Siete nombres del sector -Gervasio Sánchez, Santiago Lyon, Ángel Casaña, Manuel Ruíz Toribio, Walter Astrada, Sergio Caro y Moeh Atitar- estudian a petición de QUESABESDE.COM al enfermo y tratan de dar su diagnóstico.

¿Qué ventajas y que problemas conlleva para el periodismo gráfico la digitalización de la información y su difusión en Internet? ¿Mejorará ésta la dura situación laboral que hoy viven muchos profesionales? ¿La crisis de los medios se debe únicamente a motivos económicos? ¿Qué alcance tienen los cambios que se están produciendo en el lenguaje fotográfico?

Son éstos algunos de los muchos interrogantes que, ante la evidente mutación que ha sufrido el fotoperiodismo durante los últimos años, se plantean los profesionales del sector. QUESABESDE.COM se las ha transmitido a siete voces autorizadas. Éstas son sus respuestas.

La red, un medio perfecto para la fotografía

Lyon: "Cuantas más fotos hay en un sitio web, más posibilidades hay de ganar dinero"

Lo ha sido todo en el fotoperiodismo. Curtido en numerosos conflictos durante sus 20 años de experiencia como reportero gráfico, Santiago Lyon dirige ahora la sección de fotografía de la agencia Associated Press en Nueva York, desde donde coordina el trabajo de sus fotógrafos por todo el mundo. Una privilegiada atalaya desde la que responde a las preguntas que le formulamos por correo electrónico.

Para Lyon gran parte de la culpa del desequilibrio que se vive en el fotoperiodismo está provocado por la crisis del modelo de negocio, una situación que se agrava por el tránsito hacia la total digitalización de los medios:

"La crisis económica esta afectando a los medios de comunicación, que sufren una bajada de consumo del producto en papel, a la vez que la nueva generación de consumidores de información migra a Internet. No se ha resuelto aún la forma de hacer dinero en Internet a la misma escala que se hizo con el papel, es decir, cobrando por publicidad o por poder leer el contenido. Por tanto, los medios sufren, tienen menos dinero que gastar en la producción de información propia, y esto, a la vez, afecta al fotoperiodismo. Hay menos trabajos asignados, menos dinero por trabajo y menos garantías."

Dos portadas históricas del diario The New York Times. Un ejemplo que habla por sí solo de la gran importancia que para la prensa tiene la fotografía.

A pesar de ello, confía en que, una vez superado ese trance, el futuro puede ser especialmente prometedor para la información gráfica: "Una vez resuelto el problema de cómo financiar la producción del contenido, veremos cómo el fotoperiodismo se recupera. La fotografía es un medio hecho a medida para ser visto en Internet, donde no hay problemas de espacio; es un lenguaje universal, por lo general no requiere traducción (salvo para dar un poco de contexto en los pies de foto), y de hecho, cuantas más fotos hay en un sitio web, más posibilidades hay de meter publicidad y ganar dinero."

La crisis más importante es de identidad

Para Gervasio Sánchez casi sobran las presentaciones. El hombre que ha obtenido el Premio Nacional de Fotografía este año es un periodista que decidió, desde el principio de su carrera, hacer de la independencia profesional una de las claves de su trabajo.

Sincero como pocos, aún resuena la polémica que provocó su discurso al serle entregado el premio Ortega y Gasset de periodismo. En él denunciaba la fabricación de armas por parte de España y lanzaba un llamamiento al Gobierno para terminar con esa industria.

Gervasio Sánchez: "No puede ser que todo lo que se publica en Internet sea gratuito o se pague la miseria que se está pagando"

Y es que este periodista siempre ha convertido a las víctimas de los conflictos en las grandes protagonistas de su trabajo, como demuestran proyectos como "Vidas minadas" o el actual trabajo de investigación que desarrolla sobre los desaparecidos en varios países de América Latina, Bosnia, Iraq y Camboya.

Su forma de impulsar el oficio es dirigir desde hace diez años en Albarracín (Teruel) el Seminario de Fotografía y Periodismo, uno de los principales foros para los que de una forma u otra se dedican a la informar con sus fotos.

En la charla que mantenemos con él nos revela que la problemática laboral que viven hoy muchos profesionales se debe a que "durante la época de vacas gordas, de 1998 a 2008, se ha creado la ilusión de que había trabajo para todos. Muchos periodistas han trabajado en gabinetes de prensa, pero eso se ha terminado y ahora miles de personas viven una situación muy crítica". Nos explica Sánchez que la crisis que se ha instalado en el sector va más allá de lo puramente económico:

"Hay una crisis de identidad en el periodismo. Durante esa época de vacas gordas, las multinacionales y el Estado han suministrado mucha publicidad a los medios", algo que ha sido perjudicial para la independencia profesional, pues "apenas hay periodismo de investigación; sólo hay buzoneo de dossieres".

La libertad profesional es vital para él, que no ha querido nunca formar parte de la plantilla de ningún medio con los que ha colaborado, aunque mantiene una estrecha relación con Heraldo de Aragón desde hace más de 20 años. Para preservar su independencia, explica, "a veces tuve que hacer trabajos distintos al periodismo; hasta trabajé como camarero sirviendo paellas durante varios años después de haberme licenciado como periodista. Y en el periodismo he hecho de todo. Además de fotos, escribo y hago radio".

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Gervasio Sánchez, durante la presentación de su libro "Vidas minadas" en Barcelona, en diciembre de 2007.

Entre los males que -según él- azotan actualmente al periodismo está "la desvalorización del trabajo cotidiano". Pone como ejemplo la forma de trabajar de la prensa en la red: "No puede ser que todo lo que se publica en Internet sea gratuito o se pague miserablemente. No es posible que todos los medios digitales lloren para que se les dé material de forma gratuita. Nunca en mi vida había regalado tantas fotos. Estamos jugando con fuego, ya que hemos creado la ilusión de que todo es gratis."

Al pedirle algún consejo para los que realizan sus primeros trabajos fotográficos de envergadura, señala que deben tener en cuenta "que lo que se gasten en un reportaje es muy difícil que lo recuperen", e incide en que no está de más dedicarse a hacer trabajos fuera del periodismo, pues "si gastas más de lo que ingresas, mal asunto. Yo mismo sigo teniendo mucho cuidado con los gastos a la hora de plantearme un trabajo".

Denunciar la precariedad es imprescindible
Manuel Ruíz Toribio ha trabajado durante doce años como fotógrafo para la Agencia EFE. Su bautizo de fuego como fotoperiodista tuvo lugar cuando atravesó América Latina en los años 90 con el periodista César G. Valero. Juntos viajaron con pocos recursos por el continente, informando de toda clase de temas olvidados por los grandes medios: desde la situación de los exiliados políticos del franquismo hasta la vida de los refugiados guatemaltecos en México. Publicaban aquellas informaciones en el suplemento dominical Gente, de Diario 16.

Ruíz Toribio: "Los que tienen el poder contratan a profesionales sumisos"

Su despedida de EFE fue dura, pues terminó enfrentándose con la empresa. El detonante del conflicto fue que la actual dirección decidió empeorar la ya de por sí precaria situación de muchos colaboradores. No ha sido el suyo el único caso. Otros compañeros se han visto en la misma tesitura y han seguido caminos parecidos.

Pero había luz al final de ese túnel. Un tribunal sentenció hace pocos meses que el hecho de que EFE dejase de contar con sus servicios era simple y llanamente "despido improcedente". Y ello a pesar de que no formaba oficialmente parte de la plantilla. Hasta entonces, Ruíz Toribio había sido una suerte de trabajador fantasma.

El juez dio a la empresa a elegir entre la readmisión o la indemnización. EFE prefirió pagar y deshacerse de un profesional que había contribuido con miles de fotos, algunas de ellas de gran valor, a los archivos de la agencia.

"El trabajo es sagrado. No puedes permitir que se cachondeen de ti. Al denunciar la precariedad siempre ganas tú y el resto de trabajadores. Yo he tenido una lucha que era como la de David contra Goliat", explica. Y es que Ruíz Toribio, además de acudir a los juzgados a denunciar que EFE quería convertirle en un "falso trabajador autónomo", también recurrió a la acción sindical a través de CNT, organización a la cual pertenece.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)
Ruíz Toribio, en una imagen realizada para ilustrar la entrevista que concedió a este medio el pasado año.

La sentencia, actualmente recurrida por la Abogacía General del Estado española al ser EFE un ente público, y otras similares son una pequeña señal de esperanza para los reporteros que se encuentran en situaciones como la de Ruíz Toribio. Al preguntarle si daría algún consejo a los que se puedan enfrentar a una situación como la que él ha sufrido, apunta que "si no luchas por tú trabajo, nadie lo va hacer por ti".

Ruíz Toribio también piensa que el maltrato laboral no se ciñe a las condiciones legales y económicas, pues en su opinión los medios "cada vez tienen menos respeto por el trabajo de un fotógrafo. Los que tienen el poder contratan a profesionales sumisos; las que hoy se publican son las imágenes que ellos, la oligarquía, quieren que se publiquen".

La amenaza de lo superfluo

Ha ganado en dos ocasiones el primer premio World Press Photo en la categoría de reportaje, pero esto no es suficiente para entender su trabajo. Walter Astrada se juega como pocos el pellejo con su cámara en los numerosos conflictos en los que ha estado, en muchos casos en lugares que no eran prioritarios en la agenda informativa global.

Astrada: "En España, si trabajas en un medio, no puedes trabajar en ninguno más; en ese sentido son muy perversos"

Cuando hablamos con él y le pedimos su opinión sobre el estado de la fotografía informativa nos pone un ejemplo concreto: las fotos del reportaje "Generación noqueda", publicado recientemente por El País en su suplemento dominical. Le parece sorprendente que los jóvenes desempleados que aparecen en él hayan sido fotografiados "como modelos".

Para Astrada, cada vez son más los artículos que se reducen a "una foto rápida, cuatro preguntas y ya está". Algo que está en las antípodas de su forma de trabajar. Él suele tratar en profundidad los temas que fotografía para que el resultado no sea un mero ejercicio estético. Apuesta por el periodismo en estado puro.

Quizá por ello prefiere dedicar sus energías a realizar buenas fotos sobre el terreno -intentando siempre hacerse invisible- que a perder el tiempo frente a la pantalla de un ordenador. Al preguntarle sobre la intensa posproducción a la que son sometidas algunas fotos periodísticas, como sucedió con la que obtuvo el premio World Press Photo el presente año, opina que "lo que no lograste en la toma, lograrlo después es bastante complicado; puedes tocar el brillo de la imagen, pero poco más".

Pero su rigor tiene un precio que muchos medios nos están dispuestos a pagar. Cuando hablamos sobre las posibilidades de financiar un proyecto de cierta complejidad, nos pone otro ejemplo. Recientemente ha estado trabajando en un tema sobre el maltrato a las mujeres en la India gracias a la beca que ganó en la Fundación Alexia. Un reportaje en el que invirtió 14.000 dólares. "Nunca recuperaré ese dinero", apunta.

Parte del problema de esta situación lo achaca precisamente a las trabas impuestas a la independencia profesional: "En España, si trabajas en un medio, no puedes trabajar en ninguno más; en ese sentido son muy perversos." También critica la precaria economía surgida tras la digitalización de los medios: "Internet es gratis, y hacer un gran reportaje cuesta."

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Astrada, en la exposición que Visa pour l'Image dedicó a su obra el pasado mes de septiembre.

Astrada también muestra cierto escepticismo sobre la red: "Es un medio que te permite que la gente te conozca, pero por otro lado no están dispuestos a pagar por lo que muestras." También considera perjudiciales ciertas formas de trabajar con las informaciones del denominado periodismo ciudadano: "Los medios pueden usar alguna foto de los lectores, pero eso es muy distinto a decir 'si estás en tal sitio, mándanos tus fotos'".

Astrada también muestra desconfianza ante ciertos proyectos más o menos anónimos en Internet: "El blog no sabes de qué parte está; un medio, sí." Por ello, apuesta por iniciativas en la red como la de Javier Bauluz, Periodismo Humano, pues "detrás hay periodistas". Algo que para él también es una garantía de que se publican noticias y no editoriales, como sucede con frecuencia en muchos blogs.

Entretener puede ser la clave

Sergio Caro es uno de los reporteros gráficos españoles cuyo trabajo más ha sobresalido en los últimos años. A pesar de su relativa juventud (nació en 1977), ha ganado ya premios como el Ortega y Gasset, un reconocimiento que obtuvo por una foto disparada en 2005 durante los asaltos de inmigrantes a las fronteras de Ceuta y Melilla. Ha trabajado en los dos grandes escenarios de conflicto de la última década: Iraq y Afganistán.

Caro es conocido también en el oficio por investigar las posibilidades que brindan las herramientas digitales. Junto con el periodista David Beriain ha realizado trabajos que combinan la fotografía y el vídeo para adn.es. Juntos también han producido diversos reportajes para el canal Cuatro.

Caro: "Los periodistas free lance parecemos mendigos"

Entre los más conocidos están "Españoles en la ratonera", que realizaron durante una estancia de dos meses y medio en Afganistán, o el reciente "Baby sicarios en Colombia", en el que se aborda el fenómeno de las bandas que usan a niños para cometer crímenes en ese país.

A pesar de su intensa trayectoria, en la charla que mantenemos se muestra pesimista sobre la situación que atraviesa el oficio. Para Caro, la crisis que hoy se vive no se debe a la falta de talento: "Gente buena hay por todas partes; el problema es el dinero. El periodismo es caro. Ahora se ha abaratado un poco por la tecnología, pero los periodistas free lance parecemos mendigos. No hay donde publicar el trabajo."

"Antes tenía una cartera grande de clientes", señala, pero ahora la situación se ha invertido y explica que "puedo montar un equipo de gente buenísima por dos duros". Una situación en parte motivada porque el periodismo en Internet no termina de despegar.

Caro conoce bastante bien la red, pues fue de los primeros en publicar junto a Beriain reportajes multimedia en el blog "En pie de guerra". No en vano, entre sus referentes se encuentran proyectos de vanguardia como Media Storm, una suerte de laboratorio en el que se investiga sobre nuevas formas de narración audiovisual.

Aun así, nos confiesa que "no me acostumbro a lo gratis", en alusión al modelo que prima en Internet, y achaca los problemas económicos de la red a que "la publicidad es un desastre". Sobre la crisis de la prensa no puede ser más tajante: "No leo los periódicos; nadie los lee. La gente vive muy bien. No necesita información: necesita entretenerse."

Pero matiza que ése es un problema que no se da en los países en vías de desarrollo, en los que la información tiene mucho más valor para la población. Con frecuencia, de lo que se dice en los medios depende su vida cotidiana, algo que en España no sucede.

En los medios de papel no es tan frecuente como en los digitales encontrar fotos disparadas por fotógrafos no profesionales. Ésta del Concorde en llamas realizada por unos turistas fue foto de portada en La Vanguardia.

Incluso opina que aquí es muy difícil vender un reportaje audiovisual con un montaje que no sea dinámico, y lo achaca a que "se ha perdido la tranquilidad". Sin embargo, piensa que informar no es algo que tenga que estar forzosamente reñido con entretener, y señala reivindicativo: "Yo creo en el entretenimiento."

Caro pone como ejemplo uno de los productos televisivos de más éxito en los últimos años: "Callejeros". De él dice que "es el programa que puede abrir las puertas al periodismo televisivo más serio, ya que hace de puente entre los dos estilos: el puro entretenimiento y la información".

La tecnología lo cambia todo

Ángel Casaña es redactor jefe de multimedia del diario El Mundo y uno de los profesionales que mejor conoce la fotografía informativa en España. Firme defensor de las posibilidades que brinda la tecnología para el periodismo, se encuentra volcado en los últimos tiempos en reforzar el área visual de elmundo.es, el medio informativo on-line en lengua castellana más visitado.

Casaña: "Los editores gráficos hemos concienciado en los medios sobre los derechos de la imagen"

Hacemos con él un repaso a los principales retos a los que se está enfrentando la fotografía periodística en los últimos años, poniendo especial acento en los fenómenos motivados por la imparable digitalización de los medios de comunicación.

Al preguntarle si piensa que nos encontramos ante una crisis del oficio, nos responde: "No hay crisis en el fotoperiodismo: hay una adaptación a nuevos escenarios. España es uno de los países con mejores profesionales, y la fotografía periodística es mejor que nunca."

A pesar de ese diagnóstico, señala que hay una orientación "hacia el 'people', la moda y cuestiones menos internacionales que antes". Pero eso, dice, es porque "el quiosco, sea el electrónico o el de papel, es el que determina los temas", y admite que "no estamos en la etapa de gloria que representaban revistas como Life o Paris Match".

Cuando hablamos de lo estrictamente laboral, apunta: "No creo que el presente sea tan negro. Los medios están yendo a buscar material. Los precios han bajado, pero es que todas las empresas han reducido costes."

Al hablar sobre la postura que pueden adoptar los fotógrafos ante la digitalización de la información, recomienda "aprovechar la gran ventaja que se abre, pues en Internet los clientes son infinitos". Pone un ejemplo que ha conocido recientemente: "Una agencia, compuesta por un solo hombre, que ofrece una suscripción de sus fotos a sitios pequeños, como blogs."

Contar con una buena plantilla de fotógrafos profesionales permite a los periódicos lograr imágenes de portada que marcan la diferencia.

Además, Casaña está convencido de que el trabajo del fotógrafo es un buen negocio para Internet: "La foto es una gran fuente de tráfico. Las imágenes van a ser cada vez más necesarias." A pesar de ese potencial, admite que existe un gran problema: la copia de las imágenes, pues publicar en la red supone que "se pierde el control".

Usar sin permiso imágenes es una práctica cada vez menos habitual en los medios: "Los editores gráficos hemos concienciado sobre los derechos de la imagen en las redacciones." Pero puntualiza que eso mismo "alguien tiene que hacerlo en la sociedad".

Sin embargo, hay fenómenos que es casi imposible evitar. Pone como ejemplo una instantánea de Guti, el futbolista del Real Madrid, realizada por un fotógrafo de El Mundo, que ha terminado usándose para una broma. Aunque se buscan soluciones para evitar casos como ése (como insertar en las imágenes el denominado "píxel de seguimiento"), es casi imposible seguir la pista para averiguar quién realizó y difundió la copia.

La copia de imágenes en la red está comenzando a provocar problemas a los medios. La imagen de esta portada del periódico El País fue comprada por la agencia AFP a un usuario de Twitter que no era su verdadero autor.

Al hablar de cómo la tecnología está afectando al propio lenguaje fotográfico, Casañas destaca que "la fotografía y el vídeo se van uniendo", pues "las barreras se desdibujan", algo que evidentemente afecta a los roles que hoy desempeñan los profesionales de la imagen.

Hablando de otros cambios a los que estamos asistiendo, le parece relevante que "el fotógrafo se esté convirtiendo en una personalidad". Resalta el caso de Annie Leibovitz, que en el último año ha protagonizado numerosos titulares en medios de todo el mundo debido a su ruinosa situación económica.

El análisis prima frente al impacto

Moeh Atitar de la Fuente se autodefine como un "un periodista que hace fotos". Trabaja en el departamento de fotografía de El País y se dedica a la edición fotográfica en la web del diario. Es también autor del blog "Guerra y Paz", en el que regularmente escribe sus análisis sobre fotografía y periodismo.

Pero, sobre todo, Atitar es alguien que se muestra confiado en que algunas supuestas amenazas que se ciernen sobre el fotoperiodismo son en realidad oportunidades. Sobre todo en lo que respecta a la digitalización de los soportes periodísticos.

Atitar: "Hoy en día, en los momentos decisivos hay miles de personas con sus cámaras"

Es interesante preguntar a alguien que opina que "Internet es la mejor herramienta de proyección del fotoperiodismo" si piensa que el oficio también sufre por la incertidumbre provocada por el nuevo escenario digital:

"El fotógrafo de prensa, como el redactor, tiene que encontrar su sitio, su manera de trabajar, con nuevos soportes, con nuevas perspectivas, ante un panorama muy cambiante y con mayor competencia." Aunque advierte que esos cambios no modifican lo principal, pues "en esencia se trata de seguir haciendo periodismo".

El influjo de los blogs cambia la forma en la que hoy se redactan las informaciones en prensa. Cada vez son más las personas que pueden captar una foto con cierto valor informativo. Una situación ante la que muchos periodistas se pronuncian con escepticismo. No el caso de Atitar:

"El fotoperiodismo ha dejado de estar obsesionado por lo que Cartier-Bresson llamaba momento decisivo. Hoy en día, en los momentos decisivos, hay miles de personas con sus cámaras. Ya no sorprende tanto la fotografía de impacto. El fotoperiodista, a mi juicio, tiene que realizar una labor previa mucho más ardua para tratar de explicar y contextualizar a través de sus fotos lo que está sucediendo, con más esfuerzo si cabe de lo que lo hacía hasta ahora. Es la manera fundamental para diferenciarse. Tiene sobre todo que tratar de explicar, cuestionarse y posicionarse frente a lo que sucede."

Para él, la diferencia entre el fotógrafo que puede captar una buena imagen de periodismo ciudadano y el profesional "está en el trabajo previo, en la formación técnica e intelectual, y en llegar más allá de la foto perfecta". Según Atitar, "no debemos confundir buenos aficionados que hacen excelentes fotos con profesionales que saben contar lo que sucede a través de imágenes".

"Internet es el principal aliado del fotoperiodismo hoy por hoy", puntualiza. Su optimismo respecto al medio digital le lleva incluso a cuestionar que la copia del material fotográfico, tan sencilla de realizar en la red, sea un problema a largo plazo: "Hay una preocupación sobre el robo de fotos, pero creo que es algo que poco a poco se va a ir superando."

La edición gráfica puede ser un gran arte, como demuestra esta portada del rotativo El Periódico de Catalunya dedicada a las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Le preguntamos si cree que existe cierto declive en España de la fotografía periodística: "Sí, por la coyuntura económica y por todos los cambios antes señalados. Pero soy optimista. El periodismo ha sabido siempre adaptarse a la realidad que le rodea, porque se alimenta de esa realidad. No hay que desdeñar nada de lo que se ha hecho en los menos de 200 años que tiene la fotografía, pero no nos podemos quedar parados. Hay que aprovechar al máximo las oportunidades que nos da la digitalización e Internet. Tenemos la suerte de poder dar ese salto."

Al preguntarle sobre los cambios estrictamente laborales derivados de ese hipotético declive, da una de cal y otra de arena: "Depende de cómo se mire. Hay profesionales a quienes cada vez les cuesta más llegar a final de mes. Hay medios que no miman tanto la fotografía, o directamente no la tienen en cuenta. No hay dinero para invertir en reportajes... Pero también hay una luz que se abre con los soportes digitales, y si los profesionales sabemos hacerlo, puede que pronto el fotoperiodismo viva, de nuevo, un época dorada."

Termina proporcionándonos una reflexión tranquilizadora que seguramente algunos de los más veteranos en el oficio comparten: "El periodismo ha vivido siempre con la sensación de crisis y de estar al borde del abismo. Ahora no podía ser diferente."

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