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OpiniónEnfoque diferencial

Fotones

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NOV 2015

Cada una de las partículas que constituyen la luz y en general la radiación electromagnética en aquellos fenómenos en que se manifiesta su naturaleza corpuscular. Eso es un fotón. Y creedme que cada día le estoy cogiendo más asco a esa palabra: fotón. Y creedme si os digo que sufro de hartazgo de ver presuntos fotones a diario. Porque no, no son fotones. La mayoría no pasan de ser fotos normales. Y otras son auténtica basura.

Hace pocos días una foto del amado líder del país con el amado líder de la oposición hizo pleno de portadas –o casi-, dejando para la posteridad su imagen a las puertas de una de las mansiones de Moncloa. Era una foto correcta y bien iluminada, pero técnicamente no tenía más dificultad que apuntar y disparar. Puede que tuviera trascendencia histórica o relevancia periodística, pero como foto era una más.

Los mismos que dicen fotón a una imagen sobreexpuesta y torcida son los que luego se llevan las manos a la cabeza cuando facturas 200 euros por un reportaje

Y lo mismo pasaba días antes con la imagen –jocosa, eso sí- de todo un Secretario de Estado norteamericano tocando la guitarra para nuestro Ministro de Asuntos Exteriores. Fotones, decían los siempre enternecedores tertulianos televisivos.

Y no. No son fotones. Son fotos correctas, llamativas, relevantes, curiosas o chocantes, pero no son un prodigio de la técnica ni del arte. Y ojo: no es que sus autores sean unos mantas. Todo lo contrario. Pero cuando uno no tiene más que apuntar y disparar, que te digan que tienes un fotón es como decirle al cocinero que ha recalentado la comida que ha hecho un platazo.

No son fotones, y los que hablan de estas imágenes como tales no tienen mucha idea de fotografía. Como decía el Joker en el Batman de Tim Burton: “No sé si es arte, pero me gusta.” Y es que confundimos que algo nos guste con que algo sea bueno. En fotografía, en pintura e incluso en gastronomía. Que la foto de Kerry o la de Rajoy nos gusten –y hablo de gustar en el más amplio sentido de la palabra- no significa que sean buenas fotos.

Pero como es una foto, todo el mundo sabe. Dicen que en España todos sabemos dos cosas: dirigir un país y entrenar un equipo de fútbol. En el país del cuñadismo no es sorprendente que nos arropemos con la capa de la excelencia en todo. Si los tertulianos –de bar o de plató- igual te comentan la guerra en Siria que la victoria de Lorenzo en Cheste, ¡cómo no van a evaluar una foto!

Tenemos en general un déficit de cultura de la imagen. Las redes sociales están llenas de comentarios tipo “¡fotón!” que demuestran tal desprecio hacia la fotografía que ofenden. Los mismos que dicen fotón a una imagen sobreexpuesta y torcida son los mismos que luego se llevan las manos a la cabeza cuando facturas 200 euros por un reportaje. No es nuestra culpa que seáis unos incultos fotográficamente hablando. O sí. Y digo sí porque –no, prometo no meterme más con Terry Richardson- Justin Bieber publica en su Instagram una foto de su pie y tiene tres cuartos de millón de me gustas, y aquí no pasa nada. La omisión de la acción nos hace cómplices.

Nos falta crítica. Decirle a un amigo, compañero o familiar que sus fotos son una castaña no es ofender: es enseñarle a progresar. Regalar los oídos del prójimo está bien durante cinco minutos, pero a la larga eso degenera –o ha degenerado ya- en no saber distinguir una foto buena de una mala. Tal vez sea eso, o tal vez es que somos tan egocéntricos que pensamos que nuestro criterio es el único válido. Si me gusta, es buena, ergo es un fotón. Y no son fotones.

Pero, evidentemente, sí hay fotones. Fotografías que no solo son informativas y llamativas sino que además tienen una técnica exquisita y un ojo delicioso. Combinar todo ello en un solo clic es lo que produce auténticos fotones. Alguien, no sé quién, decía que si Bear Grylls (el del programa “El último superviviente”) tenía mérito, su operador de cámara tenía el doble, puesto que hacía lo mismo que él pero con una sola mano. Pues en fotografía pasa algo parecido. Hacer una foto periodísticamente relevante está bien, pero lo que realmente tiene mérito es hacerla con técnica y estética. Eso sí es un fotón.

Las hamburguesas del McDonald’s no son comida gourmet y tu grupo de música favorito no son los Rolling Stones. Lo reconocemos sin ser expertos, y no pasa nada. Te gusta comer hamburguesas basura y te gusta escuchar música ratonera. Y no pasa nada. Pero del mismo modo que no hablas de manjares ni sinfonías, no hables de fotones.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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