• "Grité a los policías que éramos todos de prensa, y aun así vinieron a ...
  • "Queremos hacer visible la indefensión que sufren la fotografía y el ...
Entrevista
JOSé R. MOTILLA, COFUNDADOR DE FOTóGRAFOS SOLIDARIOS

"Hemos vivido el infierno y el cielo, pero no hemos encontrado nada intermedio"

 
8
ABR 2009

Hay quien dice que la ayuda entre fotógrafos es casi como aquello de "a mí la legión". Otros opinan -suspirando- que la cooperación de un fotógrafo acaba en el filtro de su objetivo. Sabedores de que un despido, un robo o una avería pueden acabar con una carrera, un pequeño grupo de fotógrafos solidarios -que así se autodenominan- se han unido para lograr que un nimio contratiempo sea sólo eso y no se convierta en la parada final de la trayectoria profesional de nadie.

¿Cómo surgió el proyecto Fotógrafos Solidarios?

El proyecto es una iniciativa privada promovida con gran ilusión por dos fotógrafos de naturaleza para dar respuesta a personas vinculadas de una u otra forma a esta especialidad que lo estén pasando mal.

A pesar de las asociaciones de este numeroso colectivo que existen, ya sean de ámbito nacional como AEFONA o de nivel local, el fotógrafo profesional o aficionado que por uno u otro motivo esté en un bache emocional, creativo, económico o bien que tenga una minusvalía no contaba antes de la creación de Fotógrafos Solidarios con ningún sitio específico al que acudir.

Se trata de un proyecto sin ánimo de lucro.

Lo es. Y hemos tenido dificultades en su creación. Por un lado, crear una asociación implicaba que no podíamos mantener datos en secreto y no podíamos garantizar el perpetuo anonimato de quien lo deseara. Por otro, facilitaba la petición de subvenciones.

Finalmente, optamos por ser una iniciativa privada. A nivel personal, ya habíamos atendido algunos casos cercanos donando recursos económicos propios, como cámaras, baterías, objetivos... Al final, respaldados por una amplia comunidad de amigos y colegas, nos lanzamos a esta aventura tan bonita como arriesgada. No podíamos quedarnos sin hacer nada.

¿Cuál es el funcionamiento de esta plataforma de ayuda?

Cuando un fotógrafo atraviesa problemas de cierta gravedad contacta con nosotros. En ese momento se le asigna un mentor, que será el encargado de recabar la información necesaria para valorar la gravedad de la situación y buscar posibles vías de ayuda.

Entonces empieza una fase de información bidireccional entre el afectado y el mentor, y entre el mentor y Fotógrafos Solidarios. Esta última decide la manera concreta de ayudar al compañero, además de mantener su anonimato. Llegados a este punto, se moviliza a la comunidad y los colaboradores con propuestas para dar solución al fotógrafo afectado.

También puede ocurrir que con medios propios se solucione el caso. De ser así, se indica en la web que ya está cerrado.

¿Cómo puede un fotógrafo ayudar a sus compañeros a través de esta iniciativa? ¿Se piden donaciones económicas?

Cuando alguna persona o entidad contacta con nosotros para colaborar no se le pide dinero. Simplemente, se adjunta su identidad a una base de datos. Únicamente buscamos compañeros que tengan predisposición para ayudar cuando haga falta.

Foto: José Rubén Motilla
José Rubén Motilla, uno de los impulsores de Fotógrafos Solidarios, contestó a las preguntas de QUESABESDE.COM por e-mail.

En caso de surgir esa necesidad, se contacta con ellos y se ve de qué manera pueden ser útiles. Algunos ofrecen trabajo, otros material, en algunos casos pedimos aportaciones económicas, pero nosotros [los dos fotógrafos que han creado la entidad] seguimos siendo por el momento los máximos donantes.

¿Habéis tenido algún tipo de apoyo o vais solos en esta aventura? ¿Contáis con financiación externa?

Hemos empezado solos, como se empiezan muchas epopeyas y viajes, pero seguimos una luz muy evidente, que además es compartida por muchos compañeros.

No tenemos en la actualidad ninguna financiación externa. Estamos abiertos a cualquier patrocinio, a cualquier tipo de ayuda, pero no de la iniciativa, sino de los casos abiertos. El espíritu del proyecto es servir, ayudar, acompañar, escuchar, atender...

¿No teméis acusaciones de favoritismo al ayudar a un u otro fotógrafo?

Lo primero es averiguar la situación personal de los solicitantes y la gravedad y el alcance de los problemas. Cuando cuentas con los datos suficientes y después de una puesta en común, tomar las decisiones de prioridad es relativamente sencillo.

Y en caso de duda acerca de la mayor o menor gravedad de varios casos, se exponen en la web de la manera más abierta posible para que sea la comunidad la que decida en quién volcar sus esfuerzos con mayor o menor ahínco.

Somos conscientes de esos recelos, de la posibilidad de acusaciones... en fin, de que es una iniciativa que se basa en el respeto y la buena fe de las personas. Pero la verdad es que no nos importa. Ahora hacemos a mayor escala lo que ya hacíamos a nivel particular.

Las donaciones no nos llegan de personas desconocidas. La última donación generosa, de una cámara full-frame y diverso material, nos llegó de amigos de hace años. Por suerte, algunos fotógrafos que representan a Fotógrafos Solidarios son un referente en el sector y muchas personas e iniciativas nos conocen personalmente. De ellos nos están llegando las ayudas.

¿Cómo comprobáis que los problemas que os plantean son ciertos?

Hay un importante flujo de información con las personas que solicitan ayuda, de forma que en un plazo razonable de tiempo, que depende también de la gravedad de su situación, decidimos cómo podemos ser útiles.

No tememos que nos engañen; nos alegra servir de ayuda. Tal vez alguien pueda verse beneficiado sin necesitarlo realmente, pero nosotros preferimos equivocarnos a dejar fuera a alguien que de verdad lo necesite.

También ayuda el que las donaciones no son inmediatas. Hay un proceso, a veces más largo de lo que deseamos, y llegamos a conocer bien e implicarnos mucho con los casos abiertos.

¿Los casos que se plantean son anónimos para los donantes, o por el contrario se ofrecen datos acerca de la situación de los afectados?

La situación del fotógrafo necesitado se da a conocer en nuestra web de manera abierta y clara. Se dan todos aquellos datos que sean relevantes y necesarios para que el donante pueda conocer la situación personal del afectado.

De la identidad del fotógrafo solamente informamos si éste está de acuerdo, y así nos lo hace saber. En estos momentos, hay un caso anónimo y otro que prefirió identificarse. Por ahora, las donaciones están equiparadas. Las personas que donan lo hacen equitativamente a ambos.

¿Qué garantía dais a los participantes de que su ayuda va a ser bien utilizada y no se va a perder en el limbo?

Una garantía personal. Es lo único que tenemos. La garantía de las personas que creen en nosotros, los testimonios abiertos en la web de quienes la reciben.

No sabemos qué es el limbo; hemos vivido el infierno y el cielo, pero no hemos encontrado nada intermedio. Ahora que afortunadamente estamos en condiciones de dedicar una parte importante de nuestro tiempo a esta iniciativa de forma totalmente altruista, de aportar nuestro propio dinero para hacer más feliz la vida de personas que son puntualmente desafortunadas, nos sentimos en deuda, y Fotógrafos Solidarios nos permite saldarla.

Creemos además que las personas que disponen de tiempo o que viven situaciones desahogadas pueden tener nuestras mismas inquietudes.

¿Tenéis esperanzas de que el proyecto prospere y cobre importancia o lo veis como una gota de agua en el desierto?

Pues no lo hemos pensado. Las gotas ahora mismo mantienen vivas esperanzas de personas desesperanzadas, aplacan la sed del sediento. El futuro es incierto, pero el presente es hermoso. La viabilidad la marcan caras, espaldas, manos... personas. No conozco nada más fuerte que las personas unidas.

Es posible que esa decisión inicial de no ser una ONG nos pueda crear problemas futuros; que el ser una iniciativa privada despierte recelos o no sabemos qué. Tal vez pronto podamos integrarnos en una asociación del sector que nos admita y haga más llevadera la labor, a la vez que despierte menos suspicacias. Tal vez entonces todo funcione peor o mejor.

Es mucha la alegría que uno siente cuando una persona que lo ha perdido todo te escribe con ilusión que ha fotografiado las primeras flores de la primavera, y es angustioso cuando te escribe a 900 kilómetros de distancia, contándote que ha pasado unos días malos y se quedó "recogido en casa, dejando pasar el temporal".

Os rogamos que veáis los casos abiertos, que nos ayudéis incluso con palabras de ánimo en la sección "Testimonios" de la web. A veces una palabra de comprensión y complicidad logra mucho más que cualquier donación.

Etiquetas
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar