• No somos perfectos
  • Adiós, amiga, adiós
OpiniónEnfoque diferencial

El doble filo del RAW

 
28
ENE 2008

Hoy les propongo un ejercicio práctico: cojan papel y lápiz y traten de averiguar, sin calculadora, la raíz cuadrada de 2.746,25. ¿A alguien le salen las cuentas? La inmensa mayoría de los lectores lo habrán dado por imposible. Y es que hoy casi nadie recuerda -me incluyo- cómo se hacían las raíces cuadradas.

El formato RAW, el formato de imagen sin procesar, está convirtiendo a los fotógrafos en máquinas

En el mundo fotográfico nos está ocurriendo lo mismo. A fuerza de pedir cámaras más sencillas y eficientes nos hacemos peores fotógrafos. Hoy prácticamente nadie enfoca a mano a la hora de disparar; todos dependemos del autofoco, incluso en los retratos más elementales o los escenarios más inmóviles. Por qué hacerlo yo si la cámara lo hace por mí.

Pero el autofoco es sólo el principio. La nueva hornada de cámaras digitales que desde hace un par de años ha inundado los catálogos cuenta en su haber con tanto automatismo que es prácticamente imposible encontrar un fotógrafo que no los utilice. Del autofoco al programa; del programa a la sensibilidad automática; de la sensibilidad automática al RAW... ¡Ay, el RAW!

El formato RAW -el formato de imagen bruto, sin procesar- está convirtiendo a los fotógrafos en máquinas. Del mismo modo que hace cinco años, cuando las primeras SLR digitales "de verdad" se asomaban al escaparate profesional, empezamos a ceder el control de la imagen al posprocesamiento, hoy es el RAW y todas las posibilidades que acarrea el motivo de nuestra desidia.

El RAW nos ha atrofiado tanto la glándula fotográfica que ya muchos no sabríamos ni medir

Con la llegada de la fotografía digital dejamos de encuadrar bien, porque luego en el ordenador podíamos reencuadrar a voluntad. Después decidimos no movernos de sitio, porque ya borraríamos esa molesta farola en el ordenador. Luego ocurrió que decidimos no repetir la foto de los ojos cerrados, que ya los abriríamos con el Photoshop. Y ahora que el RAW campa a sus anchas por el mundo fotográfico, casi ni fotografiamos.

No medimos, porque luego con el RAW subimos o bajamos la exposición, recuperamos los "quemados" y conferimos detalle a las sombras. No balanceamos, porque luego en el editor podemos elegir la temperatura de color que queramos. No miramos el perfil de color, porque al final impondremos los colores que queramos.

El RAW nos está convirtiendo en autómatas; nos ha atrofiado tanto la glándula fotográfica que ya muchos fotógrafos no sabríamos ni medir, si fuera necesario.

Entre el prueba-y-error y las correcciones a posteriori, la fotografía se está convirtiendo en una disciplina informática, despojada de los escasos indicios de arte que conservaba. Ya no somos fotógrafos: somos editores. Retocadores. Manipuladores de imágenes.

Ya no somos fotógrafos: somos editores, retocadores, manipuladores de imágenes

Decía no hace mucho que nos hemos idiotizado tanto con el ordenador que casi nos vemos obligados a editar, incluso aunque no sea necesario.

No sé a los lectores, pero a un servidor le da la misma sensación que cuando empezaron a imponerse los cierres centralizados en los coches, que aun después de cerrar con el mando a distancia uno iba a la puerta a comprobar que no se abría. Ahora ya ni nos acordamos del lado hacia el que debe girarse la llave.

El ordenador -en general- y la fotografía digital -en particular- nos han facilitado tanto las cosas que hemos dejado la esencia de la fotografía perdida en el cajón de los objetos olvidados.

Fotografiar no es sólo hacer clic: es mirar, observar, componer, asimilar, crear... tener la foto

Aseveraba hace años un joven fotógrafo en estas mismas páginas que "la fotografía digital no es fotografía". Le llovieron las críticas hasta en el carné de identidad, incluido las de quien les escribe, pero ahora casi empiezo a pensar que tiene razón.

La fotografía, el romántico concepto de pintar con luz, será siempre fotografía, se haga con haluros de plata o con píxeles. El fondo de la cuestión reside en si nosotros, los fotógrafos del siglo XXI, nos olvidaremos de su esencia.

Fotografiar no es sólo hacer clic. Es mirar, observar, componer, asimilar, crear. El secreto no está en sacar grandes tomas de una serie subexpuesta o mal balanceada. El secreto es hacer la foto, tengamos o no a mano el ordenador.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

Artículos relacionados (1)
OpiniónEnfoque diferencial
12 / NOV 2007
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar