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OpiniónEnfoque diferencial

El fotógrafo aficionado no es un intruso

 
8
MAR 2010

La Opinión de Murcia se hacía eco hace unos días del acuerdo alcanzado entre la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Murcia (AFPMUR) y la Dirección Territorial de Inspección de Trabajo y Seguridad Social de esa región. Grosso modo, la miga de la noticia consistía en que se iba a perseguir el intrusismo dentro de la profesión de fotógrafo -en principio de los llamados fotógrafos de bodas, bautizos y comuniones- de forma contundente.

La noticia, de entrada, es positiva. Que el intrusismo es un cáncer del sistema es bastante indudable, y un servidor es el primero en bramar contra quienes lo practican.

El intruso, como una enfermedad, sólo procura su beneficio mientras pudre todo lo demás

Trabajar de forma ilegal supone una competencia desleal para con los profesionales, que llevan a cabo su labor pagando todo lo que tienen que pagar, y es también un fraude a la Hacienda Pública, que deja de ingresar para las arcas del Estado un dinero que, por ley, le corresponde. Al mismo tiempo, al no haber facturas de por medio el cliente pierde la opción de reclamar por el servicio recibido.

Ésta es la realidad del intruso, una figura laboral que, como una enfermedad, sólo procura su beneficio mientras pudre todo lo demás.

Aunque estos días se ha podido leer en redes sociales y foros de debate acusaciones que incluso tildan a los fotógrafos de nueva mafia o sucursal de la SGAE -sólo nos faltaba eso-, lo cierto es que la falta de precisión en ciertas observaciones y algún planteamiento muy desafortunado invitan a pensar que esto es un intento de la AFPMUR de controlar lo incontrolable.

Vaya por delante que lo último que quisiera ahora es ponerme a mis propios compañeros en contra, pero las cosas no son tan fáciles como parece.

Como profesional de la fotografía, estoy de acuerdo en que se persiga el intrusismo. ¿A quién no le gustaría poder trabajar sólo rodeado de profesionales? La labor de un fotógrafo puede llegar a ser muy estresante. Pensar en que muchas veces sólo tenemos una oportunidad para hacer la foto -en este trabajo no hay tecla de deshacer- es como para ponerse nervioso. Y si encima tenemos a cinco personas al lado, compacta en ristre, gritando, moviéndose, empujando...

Lo que más me inquieta es que se esté sugiriendo la posibilidad de prohibir a cualquier persona fotografiar en una boda

¿Se imaginan a un obrero subido al andamio trabajando y a su lado un aficionado al bricolaje dándole codazos y moviendo las herramientas de sitio? Algo similar sufrimos en muchas ocasiones los fotógrafos, pero aun así, dudo que legalmente se pueda etiquetar a esos aficionados de intrusos.

En cualquier caso, ¿es realmente legal -y viable- lo que la AFPMUR pretende? En primer lugar, se plantea que los fotógrafos vayan identificados con una serie de documentos. ¿Tendremos que ir a trabajar con el recibo de autónomos en el bolsillo?

Por otro lado, un particular puede facturar sin ser autónomo -con un mínimo de papeleo legal y hasta un tope anual. ¿Cómo van a ir a por un tipo que se defienda utilizando esta particularidad de nuestro sistema como escudo?

Pero lo que más me inquieta es que se esté sugiriendo la posibilidad de prohibir a cualquier persona fotografiar en una boda, bautizo o cualquier otra celebración similar. "El resultado del mismo [del acuerdo] es el compromiso de Trabajo de perseguir a los fotógrafos no acreditados como profesionales." La sentencia me parece demencial, y de no haberla leído en la propia página web de la APFMUR, no me la creería.

Luchar contra el intrusismo es muy loable, pero confundir al intruso con el aficionado es un error de bulto inexcusable

Conozco a muchos fotógrafos aficionados a los que les encargaría un trabajo antes que a muchos profesionales, fotógrafos que podrían facturarme sin ser autónomos. Pero también podrían regalármelo, porque para eso están los amigos. ¿Cómo va alguien a evitarlo?

La intención de la AFPMUR es sin duda positiva, pero en este caso se ha pasado de frenada, o quizás le ha fallado su política de comunicación. Luchar contra el intrusismo es muy loable, pero confundir al intruso con el aficionado es un error de bulto inexcusable.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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