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A PIE DE PISTA

Euroliga: fotoperiodismo de tres puntos

 
28
ABR 2009

Ni son los Juegos Olímpicos ni es la Super Bowl. La Euroliga no mueve tantos millones de aficionados, pero de lo que no hay duda es de que miles de devotos del baloncesto se vuelcan cada jornada en un deporte que, por su espectacularidad, plasticidad y fuerza visual, es una delicia para cualquier fotógrafo. Cuando faltan sólo tres días para que dé comienzo la vibrante Final Four, QUESABESDE.COM se adentra en las bambalinas de este campeonato a través de su jefe de fotógrafos.

Como si de un plato de alta cocina se tratase, la Euroliga mezcla múltiples y variados elementos para configurar un manjar para todos los sentidos. A jugadores, equipos y rivalidad se añade afición y se baña a continuación todo con una gruesa capa de deportividad. La guinda, una buena cobertura mediática en la que los fotógrafos son imprescindibles.

Llegar, fotografiar... y veinte pasos previos
La cobertura gráfica de la Euroliga no consiste -evidentemente- en dejarse caer por el pabellón y empezar a disparar, sino que requiere de una coordinación previa entre los fotógrafos y sus medios, los fotógrafos y sus editores y los fotógrafos entre sí.

Foto: Rodolfo Molina
Foto: Rodolfo Molina

Debido a su experiencia, los fotógrafos oficiales saben leer las jugadas y anticiparse a los movimientos de los jugadores

En todo este microcosmos juega un papel crucial el departamento gráfico de la organización, que en previsión de las dificultades de los medios de información más modestos también realiza sus propias fotos. La Euroliga, por cierto, se asociaba recientemente con la agencia internacional de primerísimo nivel Getty Images para la toma y distribución de fotografías.

Rodolfo Molina, alias Rudy, es el jefe de fotógrafos de la Euroliga. Actúa de puente entre los fotógrafos oficiales de la competición y Getty, y es quien se encarga -entre otras cosas- de supervisar que los criterios que estas dos entidades han fijado para las fotografías sean respetados.

Foto: Rodolfo Molina (Getty Images)

"Nuestro servicio va dirigido a prensa escrita, fundamentalmente de información general, deportiva y especializada, y es por eso que las imágenes que brindamos son muy especificas", comenta Molina.

Foto: Rodolfo Molina (Getty Images)
Foto: Juan Manetti (Getty Images)

El primer paso ante un encuentro de la Euroliga implica la planificación de qué se va hacer, cómo y cuánto va a costar.

Foto: Mikhail Serbin (Getty Images)

En una Final Four puede haber un mínimo de seis fotógrafos oficiales y hasta 70 del resto de medios y agencias

Los grandes medios, generalmente agencias de nivel internacional, estudian la cobertura en función de múltiples aspectos, entre los que destacan la relevancia nacional e internacional del evento, los pedidos fijos, la disponibilidad de material y recursos humanos, el coste de la producción y los resultados finales.

Por ejemplo, un partido entre clubes de alto nivel como el Regal Barcelona y el israelí Maccabi Electra Tel Aviv tiene gran repercusión no sólo en los países de ambos equipos, sino en toda Europa. Por el contrario, otros clubes pueden resultar atractivos únicamente para la afición patria.

Foto: Rafa Rivas (Getty Images)
Foto: Juan Manetti (Getty Images)

En el caso de los fotógrafos oficiales la cosa es similar, aunque el punto de partida puede ser ligeramente distinto: la Euroliga no se plantea si compensa económicamente tener fotógrafos en un partido.

Foto: Luca Sgamellotti (Getty Images)

Molina indica que la cantidad de fotógrafos desplazados a un partido depende de la sede, la importancia (no es lo mismo un partido del comienzo de la liga regular que uno de play-offs clasificatorios para la Final Four) y la repercusión del evento.

"Un partido de primera fase suele tener un fotógrafo de la organización", comenta Molina, "y partidos de play-offs los hay con dos y tres fotógrafos". Pero las cantidades pueden variar: "En Estambul y en Atenas, por ejemplo, la cantidad de medios de comunicación deportivos es muy superior a la media de los demás países", y eso se nota en el censo de fotógrafos.

Foto: Rodolfo Molina (Getty Images)
Foto: Juan Manetti (Getty Images)

Molina sigue con sus cálculos: "Una Final Four, la gran final a cuatro de donde sale el campeón, suele tener un mínimo de seis fotógrafos, uno o dos 'runners' [los encargados de mover las tarjetas entre editores y fotógrafos] y dos editores."

En cuanto a los fotógrafos no oficiales, las cifras son -evidentemente- superiores: "Te puedes encontrar en partidos de fase regular de 12 a 15 fotógrafos, y en la gran final se llega a unos 60 ó 70 fotógrafos entre diarios, revistas especializadas y agencias nacionales e internacionales."

Órdenes específicas
Paralelamente, los informadores gráficos de la organización se preparan para su trabajo. En este caso hay más facilidades, aunque mayor responsabilidad -si cabe- y algunas directrices más definidas.

Foto: Juan Manetti (Getty Images)
Foto: Rafa Rivas (Getty Images)

Los fotógrafos oficiales suelen ser profesionales de amplia experiencia en baloncesto que saben leer las jugadas, anticiparse a los movimientos de los jugadores y capturar todos esos detalles que a los profanos se nos escapan con facilidad.

Foto: Mikhail Serbin (Getty Images)

"Hay partidos -cuenta Rodolfo Molina- en los que tienen órdenes específicas, como seguir a un jugador determinado o estar atentos a algo, pero en general nos gusta dejarles margen para la creatividad. Personalmente, no soy partidario de decirles cómo lo deben hacer, aunque sí que les hago sugerencias."

Foto: Juan Manetti (Getty Images)
Foto: Yorgos Matthaios (Getty Images)

"En cuanto a la Final Four, en la que solemos ser unos cuantos, realizamos 'briefings' internos de fotógrafos oficiales en los que distribuimos las tareas a realizar y el tipo de fotografías a hacer, coordinamos las actividades y comentamos ciertas ideas, como que si uno está trabajando desde tal posición debe llevar una longitud focal más larga o más corta."

Foto: Rodolfo Molina
Foto: Rodolfo Molina

Los fotógrafos oficiales no cuentan con mayor acceso, movilidad y facilidades que los no oficiales, aunque en según qué circunstancias sí tienen algunas ventajas a la hora de realizar su trabajo.

Foto: Yorgos Matthaios (Getty Images)

Se puede colocar un máximo de tres cámaras por canasta en lugares que no están asignados de antemano

"Los oficiales acceden a los mismos lugares que todos los demás, excepto en algunos eventos de la Final Four", nos explica Rodolfo Molina. "Es el caso de las zonas de personalidades súper VIP, en las que hay restricciones por motivos de seguridad, o en zonas donde no hay espacio para 15 ó 20 fotógrafos, como en un vestuario al acabar el partido."

En la Euroliga, aunque también ocurre en todo el baloncesto de cierto nivel, las fotografías más cotizadas están tras el tablero.

Foto: Wojciech Figurski (Getty Images)
Foto: Juan Manetti (Getty Images)

Hoy día, la expresión "tirar a tabla" ha quedado obsoleta. De tabla, nada: todo es plástico o cristal transparente. Y es transparente precisamente para que los profesionales de la imagen puedan capturar las tomas más espectaculares en el momento justo en que el balón cruza el aro.

Foto: Rodolfo Molina
Foto: Rodolfo Molina

Molina explica que se puede colocar un máximo de tres cámaras por canasta. Los lugares no se asignan, sino que se distribuyen de común acuerdo. Las cámaras se montan mucho antes de cada partido. Por reglamento, la pista debe quedar totalmente libre 90 minutos antes de la hora del comienzo del partido, y es imposible el montaje si hay jugadores calentando o probando tiros al aro.

Foto: Rodolfo Molina (Getty Images)

El desmontaje se hace al finalizar el encuentro. Si no hay prevista alguna actuación durante el descanso de la media parte que requiera el uso de la pista, se permite cambiar las tarjetas de las cámaras para acceder a las fotos hechas durante la primera mitad.

El tiempo en contra
Recuperar las fotos cuanto antes es vital para los informadores gráficos, que tienen en la velocidad de distribución del material una de sus exigencias. Molina nos cuenta que habitualmente se trabaja en la sala de prensa destinada a los fotógrafos (Photographers Work Room), que está en un lugar distinto al que utilizan los demás informadores.

Foto: Yorgos Matthaios (Getty Images)

Según Molina, "en un partido de liga regular se suelen distribuir de 30 a 40 fotos de las aproximadamente 250 que se realizan". Pero la cosa cambia mucho cuando se trata de la Final Four: "En Madrid [el año pasado] trabajé con cuatro cámaras, dos en la mano y dos remotas, y con una de ellas hice 350 disparos."

Foto: Rodolfo Molina (Getty Images)
Foto: Rafa Rivas (Getty Images)

La selección de imágenes tampoco se deja al azar ni al criterio del fotógrafo, ya que éste es un valor muy subjetivo de cada profesional. Se pretende así evitar que haya una disparidad demasiado grande entre planos abiertos y cerrados, fotos con o sin flash, focales largas y cortas... al haber muchos fotógrafos para un solo fin, se busca unificar las tomas.

Foto: Yorgos Matthaios (Getty Images)

Molina: "En la Final Four de Madrid trabajé con cuatro cámaras, dos en la mano y dos remotas, y con una hice 350 disparos"

"Hay varios criterios específicos en la cobertura de los partidos, y todos están reunidos en lo que hemos llamado nuestro libro de estilo, que recoge lo más importante de lo que queremos", explica Molina. "Es una especie de manual para nuestros fotógrafos."

"Este libro lo hemos realizado conjuntamente con el departamento de arte de Getty Images con el fin de hacer coincidir criterios. Lo más importante es que también dejamos que los profesionales pongan la mayor parte posible; no es nuestra intención encasillarlos en determinado tipo de fotografías."

Foto: Seffi Magriso (Getty Images)

Molina comenta, a modo de ejemplo, que puede pedirse a los fotógrafos que busquen capturar el contacto cuerpo a cuerpo entre los jugadores con planos cerrados y, por tanto, más expresivos.

Foto: Nikos Vichos (Getty Images)
Foto: Mikhail Serbin (Getty Images)

"Aunque todo depende del tipo de juego que se vea. Aquellos partidos en los que hay muchos tiros de tres puntos suelen ser muy pobres en contacto. En este caso, sugerimos que se busque más la fotografía del lanzamiento a canasta", puntualiza el responsable de fotógrafos.

Con los grandes flashes en el techo del pabellón se puede exponer a 100 ó 200 ISO

"Tomando como referencia la temporada pasada completa, el promedio es de 77 canastas por partido, o sea unos 38 ataques de cada equipo más 15 recuperaciones. Lanzamientos hay, aunque no todos sean tan vistosos."

"Los grandes flashes en el techo del pabellón se siguen utilizando", desvela Molina. "Damos prioridad a esta forma de trabajo. Con flashes se puede exponer a 100 ó 200 ASA, lo que da un incremento en calidad que aún hoy en día supera al sistema de trabajo con luz ambiente, aunque las cámaras digitales están viniendo cada vez mejores."

Foto: Rafa Rivas (Getty Images)

A nivel de medios de comunicación esos criterios son mucho más difusos. Salvo en contadas ocasiones, es el fotógrafo quien tiene la libertad -y responsabilidad- de elegir la forma de trabajo. Los hay que prefieren asegurar la foto; otros arriesgan más y utilizan velocidades bajas; otros buscan fotos mas plásticas; otros, más agresivas.

Molina comenta al respecto que a este tipo de eventos no solamente asisten fotógrafos de diarios y revistas, sino que también lo hacen de agencias nacionales e internacionales de prestigio.

Otra dimensión

"Los jugadores de baloncesto están menos endiosados que los de fútbol", cree Molina

El baloncesto europeo no es como el fútbol, y eso Molina lo traslada incluso al hablar de compañerismo entre los diferentes informadores gráficos. "Nuestros fotógrafos tienen muy buena relación con los demás; se puede decir que están muy bien vistos. No hay piques, es una relación muy profesional, y como tal, también es muy competitiva."

Las comparaciones con el deporte rey van más allá del ámbito fotográfico: "Aunque siempre hay algún incívico, la afición en el baloncesto es muy receptiva y mucho más cálida que en el fútbol." Y también existen diferencias entre los jugadores de fútbol y los de básquet en Europa: "En cuanto los tratas, te das cuenta de que los de baloncesto están menos endiosados."

Foto: Rodolfo Molina (Getty Images)
Foto: Rodolfo Molina (Getty Images)

He aquí, sin más edulcorantes, la guinda de este pastel del deporte que es la Euroliga. La vida del fotógrafo profesional es en estos eventos tan difícil como satisfactoria. Probablemente todas esas fotos queden enterradas en la prensa española bajo toneladas de "información" sobre las anécdotas de la última jornada de la liga de fútbol, pero si uno se marcha con el trabajo bien hecho, eso es lo de menos.

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