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OpiniónEnfoque diferencial

Fotógrafo profesional: unboxing

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ENE 2015

Aunque ya llevan un montón de tiempo circulando entre nosotros, los fotógrafos profesionales se han convertido en los últimos años en un producto de difícil clasificación. Mientras que los modelos pioneros poseían unas características bien definidas y unas funciones bastante claras, los ejemplares de última generación no se guían más que por una serie de rasgos comunes tan vaporosos que a veces cuesta apreciarlos.

En Quesabesde hemos logrado echarle el lazo a uno de los últimos especímenes con vida que aún quedan de fotógrafo profesional y hemos pasado unas semanas con él para comprobar si realmente es tan necesario como sus defensores se esmeran en asegurar.

Sería difícil catalogar a un fotógrafo profesional solo por su aspecto. Del mismo modo que sucedía con los primeros teléfonos móviles, los fotógrafos profesionales de hoy en día cuentan con multitud de carcasas y complementos ajustados a su personalidad. Así, mientras que antaño era casi obligatorio dotarlos de chaleco, bolsa bandolera y estudios de algún tipo, hoy día la indumentaria da para todos los gustos: desde mochilas de aspecto pesadísimo hasta cómodos cinturones, todo ello aderezado con un par cursillos de YouTube y unas cuantas horas de navegación en foros.

En Quesabesde ya hemos recibido un ejemplar de fotógrafo profesional para su análisis. Llega sin contrato ni vida familiar en la caja, y con caída en moto de regalo

Se comercializa un modelo que incluso cuenta con estudios universitarios en Medicina y Matemáticas, aditamentos que muy probablemente van encaminados –nos tememos- a encarecer el producto. Nuestra unidad en concreto venía con una pequeña mochila y una caída en moto gratis incluida. Hay una oferta para hacerse también –sin coste adicional- con una agresión policial, aunque para ello hay que darse de alta en sinchalecoblanco.com.

Aunque hasta hace poco la mayoría de fotógrafos profesionales se vendían con ordenador portátil (algunas marcas lo suministraban aparte, pero era obligatorio tenerlo si se quería un fotógrafo profesional realmente funcional), ahora casi todos los modelos vienen con smartphone o tablet como complementos incluidos de serie. El paquete de trabajo en RAW sigue siendo opcional, y aunque afortunadamente es ya raro encontrar a la venta un fotógrafo profesional que no soporte esta característica, haberlos, haylos. Como las meigas.

Por defecto casi todos los fotógrafos profesionales vienen dados de alta como autónomos. Los hay que incluyen contrato en la caja, pero son una minoría y suelen estar en manos de coleccionistas. De hecho hace ya años que no se ven ejemplares como éstos en los escaparates. Además, la mayoría de coleccionistas no renuevan a sus fotógrafos con contrato cuando éstos se estropean o cambian de casa, así que si eres el afortunado poseedor de uno de estos contratos, ¡cuídalo!

Nuestra unidad venía sin vida familiar incluida. Preguntado el distribuidor por si podría tratarse de un error, por lo visto desde hace bastantes años casi todos los fotógrafos profesionales se sirven sin vida familiar de serie y por regla general se ofrece –a modo de compensación- una lista de amigos fotógrafos profesionales en Facebook más o menos amplia así como la posibilidad de contratar una ampliación de pelotas de pago que proporcionan me gusta a las fotografías que subamos a Instagram.

Para aderezar un poco el producto -o al menos ésa es la sensación que nos llevamos- nuestro fotógrafo profesional incluía un pequeño pack de “conocimientos en facturación, gestión de cuentas, marketing on-line, regateos, trueques y pelea con armas”.

Según las especificaciones facilitadas por el fabricante, todos estos conocimientos incluidos son versiones básicas necesarias para que el producto funcione bien, pero pueden no ser suficientes para todos los casos. Así, se recomienda combinar nuestro fotógrafo profesional con otros productos de la marca, como “abogado con carrera”, “contable de verdad” o “diseñador de páginas web con ordenador propio”. Todos ellos se venden por separado.

Dejamos lo mejor para el final: nuestro fotógrafo profesional incluye una cámara y diversos objetivos. Desde el fabricante avisan que el surtido de ópticas y cuerpos es aleatorio y que una unidad de un mismo modelo puede incluir un tele y dos angulares y otra venir –por ejemplo- con tres ojos de pez. “Hoy día cualquier cámara hace buenas fotos”, aseguran desde el departamento de marketing del fabricante, y por tanto “no es necesario prestar mucha atención a este tipo de complementos”. Explican también que “si el modelo de fotógrafo profesional suministrado incluye gafas de pasta y barba, la cámara seleccionada siempre será alguna Fuji de la serie X”.

Aunque aún nos queda sacar a nuestro fotógrafo profesional al campo para ver cómo se comporta, las primeras sensaciones son contradictorias. Salvando algún pequeño detalle, este modelo se nos antoja muy parecido en lo esencial al modelo de “cuñao con cámara” que pudimos ver hace unos días y también al consagrado éxito de ventas “adjunto al director de Recursos Humanos con réflex”.

Promete ser un análisis apasionante.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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